LA SERRANÍA, ¿UNA COMARCA VEC?

En los momentos actuales en los que se aboga por rescatar a las personas y no a los bancos, nadie se ha planteado la necesidad de rescatar a territorios del interior de la Comunidad Valenciana deprimidos a nivel demográfico, laboral, cultural y económico.

CAMINO A BALDOVAR

La suma de factores poblacionales, de casi nulas inversiones dotacionales y su aislamiento geográfico nos hace ver a La Serranía como una comarca VEC: con Viabilidad Económica Comprometida.

El catedrático de Prehistoria por la Universidad de Zaragoza Francisco Burillo ha acuñado el término la Serranía Celtibérica a un territorio montañoso que aglutina 1.632 municipios de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y la Comunidad Valenciana que por extensión equivale a dos veces Bélgica. Estamos en pleno siglo XXI ante un desierto interior, pues su densidad de población es similar a la de Laponia. “Laponia y la Serranía Celtibérica son los dos únicos territorios de la Unión Europea que registran densidades inferiores a 8 habitantes por km2. La diferencia es que aquí la situación pinta mucho más fea. Allí, la despoblación responde a una coyuntura que es estructural, debido a las condiciones climatológicas, entre otras cuestiones. Los habitantes se han aclimatado, se concentran en la zona de los fiordos y el crecimiento es sostenido”, explica Burillo, el promotor del proyecto Serranía Celtibérica.

Higueruelas

Alcublas, Chelva, Titaguas, Aras de los Olmos, Alpuente y sus aldeas contemplan el paulatino éxodo rural acompañado de una pérdida paralela de servicios ciudadanos. Pero, ¿cómo romper esa inercia? Luis A. Sáez, presidente del Centro de Estudios sobre la Despoblación y Desarrollo de Áreas Rurales (Ceddar) hace hincapié en que en muchas ocasiones el despoblamiento no siempre se debe a motivaciones económicas, pues indica que “según bastantes estudios realizados en diferentes áreas de Europa sobre por qué se queda la gente o por qué decide marcharse, coinciden en que más que por motivos económicos o nivel intelectual es por su sensación de ser parte de una comunidad, de que el lugar donde uno vive, o más aún, donde crece y adquiere sus referentes como persona, es atractivo, creativo, inclusivo, y eso depende de valores que moldean la personalidad y la sociedad.”

Estas semanas atrás se ha constituído en La Serranía una asociación llamada Serranos Y Rurales que cuenta ya con más de seiscientas personas integradas e ilusionadas en el proyecto. Entre sus planes se incluye la creación de un observatorio de emprendimiento rural que pretende la implicación de los jóvenes serranos en el desarrollo de sus pueblos, potenciando actitudes emprendedoras e iniciativas que revitalicen su entorno, fundamentalmente a través de la información entre iguales, la formación y el intercambio de experiencias. Están formando un equipo de trabajo no para pedir subvenciones y macroproyectos, pues como indica Sáez “la tenencia de algunas infraestructuras es condición necesaria, imprescindible para el crecimiento, aunque nunca causa suficiente por sí sola. Ni si quiera es la principal. No por tener un polígono industrial tuneado como plataforma logística hay más empresarios, ni por construir circuitos surge una industria del motor u hotelera que lo amortice; más bien los caminos que han tenido éxito en la historia económica han sido a la inversa.” Serranos Y Rurales van a demandar una serie de actuaciones que no tienen que ver específicamente con el crecimiento económico o la atracción de “repobladores” al medio rural, sino de políticas transversales que incorporen la perspectiva rural a cada uno de los grandes temas de actuación política. Algo tan básico como atender al envejecimiento y la dependencia, a la seguridad personal y patrimonial, a la conciliación familiar y laboral, a la accesibilidad a la vivienda, el apoyo al asociacionismo y a la cultura.

Atardecer en los Molinos, Alcublas

Serranos y Rurales ven el futuro de La Serranía con optimismo, pues los jóvenes que han optado por seguir viviendo en sus pueblos están comenzando a ser capaces de anticipar tendencias apoyándose en el tejido social local e involucrándose en nuevas plataformas de futuro. Y no solo con nuevos proyectos, sino con un desarrollo más profesionalizado del sector primario. “Lo agrario, el sector alimenticio, tiene un carácter estratégico que a medio plazo va a recuperarse con gran notoriedad. Por último, ha sido un error el poco valor que se ha dado al ser pastor o agricultor, como si sólo las desempeñaran quienes no se podían dedicar a otras tareas. Hay un cierto estigma vinculado a ciertas profesiones, curiosamente con gran libertad y creatividad en su ejercicio cotidiano, que convendría reparar” apunta el profesor Luis A. Sáez.