POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS

Oyes crujir las ventanas de madera, que dejan entrar levemente el aire, debido al paso de los años. Te levantas pensando que la mañana será fresca pero cuando el día avance “hará bueno”, llegas al comedor y todavía queda calor de la noche anterior. Te calzas las botas, le pones el collar al perro que te mira con cara de alegría y de sueño, pero mueve el rabo porque sabe donde vas.

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Ves que la noche aun domina, bajas andando hasta llegar al principio del barranco, sueltas al perro que empieza a correr sin control, las patas traseras se le encogen, el culo se le agacha y el perro en sí se alarga… cruza las patas delanteras y traseras en su objetivo de coger la máxima potencia y desaparece.

Empieza a romper la mañana y ves como las piedras están mojadas, los romeros, la leña de los almendros y la tierra están llenos de pequeñas gotas de agua que irán desapareciendo con el dominio del sol.

Te cruzas un par de tractores, te saludan con ganas, se alegran al verte y, al ver que, como ellos madrugas….no sé por qué en los pueblos nos alegramos de ver que otros también madrugan, brevemente te dicen, sin parar , dónde van y a qué…y tú más o menos haces lo mismo.

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Metido de lleno en la umbría y con el perro ya en tus pies después de la exhibición de fuerza, empiezas a andar, terminas el camino de piedra y bajas a otro que te lleva hasta la Seca, una vez allí ves una imagen totalmente contrapuesta.

A una parte tenemos Valencia su ajetreo y su actividad, de otra parte el pueblo, ves las casas, los pinos que quedan en la parte de los molinos, el monte quemado del fondo que ya verdea, las granjas y todos los bancales de labor. La tranquilidad domina la imagen, es una forma distinta de vivir que cada vez menos gente elige. Empiezas a recordar las casas que hay vacías, la elevada edad de gran parte de las personas que viven allí, los pocos niños que hay en el colegio… ¿realmente, cada vez hay menos gente que quiera esta forma de vida?
La agricultura y las granjas son las que mantienen gran parte de familias, gracias al trabajo duro y constante sobrevive la actividad en el pueblo, pero piensas dónde estaremos de aquí a veinte años. La palabras son mucho más fáciles de escribir que los hechos, pero sigo pensando que aún nos quedan oportunidades, al final un pueblo no tiene que perder la esencia que lo caracteriza y que hace que estés encantado de estar allí, pero tiene que buscar no ser dominado por la tranquilidad absoluta.

Es aquí donde te sientes parte de algo. Desde donde estoy oigo las campanas y sé que me llaman a mí y a la necesidad de hacer algo, cada familia de este pueblo es un pedazo de esta forma de vida, que cuando nos pase algo a alguno de nosotros es como si nos pasase a todos, que este mal, de una forma u otra, antes o después nos afectará , que cualquier pérdida nos disminuye como pueblo ya que estamos ligados a él, así que, no preguntes a quién va dirigido este artículo, porque todos de una forma u otra pertenecemos al pueblo y tenemos bastante que perder.

por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti (J.D y E.H).

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Vuelves por los mismos pasos, pensando que podrías hacer para que la tranquilidad no domine en exceso, y la verdad es que no lo sabes, pero si sabes que estarías dispuesto a hacer algo. Te resignas a que sea un pueblo de fin de semana. Al final estas líneas serán simplemente una entrada en un blog, que alguien leerá y sabrá lo que son estas sensaciones, y ya está, como siempre nos quedamos en palabras frente al avance de lo que sucede.

Reflexiones anónimas de un joven alcublano

DÍAS DE VENDEMA EN LA SERRANÍA

Era viernes por la noche y mientras estábamos cenando al calor del foguer mi padre nos contaba los planes para la mañana siguiente.

En la radio se escuchaba De España para los españoles, un programa musical que el viejo
Telefunken emitía en onda media al que mis padres eran asiduos por su afición a Manolo Escobar y a Sara Montiel.

Los planes para el día siguiente eran claros concisos, había que madrugar puesto que nos esperaba un día duro de vendema tanto a mi hermano como a mí, a pesar de tener los dos menos de doce años en aquella época ya eramos todo unos hombres.

Prácticamente a las nueve de la noche ya estábamos durmiendo con los cual a la mañana siguiente escuchábamos el trajín que se formaba mucho antes de amanecer, el sonido del macho comer garrofas mientras mi padre le ponía los aparejos antes de salir al pajar para
engancharlo al carro, os preguntaréis, ¿cómo el mulo en casa?, pues sí era lo más común junto con un cerdo que teníamos en una pequeña porcatera al cual se engordaba con sobras de la comida para luego la matanza. Supongo que también os preguntaréis, ¿donde estaba el servicio en tan acogedor palacete?, pues ya os lo podéis imaginar, nuestras necesidades las depositábamos en un hueco que hacíamos entre la paja del corral casero y todo mezcladito con los excrementos del macho y del puerco abonaban nuestros campos.

Sonaba el carro por la calle de ripio mientras mis tíos y mi abuelo ya habían llegado a casa, mi madre preparaba las fiambreras con embutido de la matanza y patatas, muchas patatas, mientras nos gritaba, ¡chiquillos arriba que ya está el padre con el carro!, suponéis bien el desayuno de leche con Cola-Cao era corto.

Ya de camino hasta el bancal mi padre iba andando delante de la caballería mientras mi abuelo todo eufórico él llevaba los ramalillos como si de capitán de barco al timón se pusiera. ¿Encima del carro?, mi abuelo, mi madre, mis dos tíos, mi hermano y yo, hora y media de camino hasta el bancal y también hasta ver los primeros rayos de Sol de octubre.

Una vez llegábamos había que encender una buena hoguera para entrar en calor y mantenerla encendida hasta bien entrada la mañana puesto que la escarcha o en el mejor de los casos el rocío hacían que la uva te mordiese los dedos como negándose a ser arrancada de la cepa. Mi abuelo se encargaba de organizar la logística poniendo tres lonas en diferentes sitios del bancal donde abocamos la uva de nuestras cestas de mimbre que la mayoría de veces nos chorreaba el mosto pegajoso por los hombros.

Hasta que al fin llegaba el mediodía, bueno eso según decía mi abuelo que miraba el Sol y colocando los dedos de una forma extraña en el horizonte exclamaba, ¡chiquillos es la una y no me voy ni cinco minutos!, aquello era una fiesta, mi madre sacaba las fiambreras
para calentarlas en el rescaldo del fuego que estaba ardiendo durante todo el día, un pan sabroso eso si negro que ella misma masaba y luego cocía en el horno la Valenciana y las sardinas que a mi no me gustaban porque estaban muy saladas pero que mi abuelo se ponía como un kiko al mismo tiempo que se empinaba la bota de vino y de vez en cuando a escondidas de mi madre nos daba un trago, luego normalmente por las tardes acababa cortandose con el oncete pero como tenía soluciones para todo se meaba la herida y la taponaba con una hoja de la cepa mientras se reía enseñando los tres dientes que le quedaban, se hizo de ochenta y nueve años.

Estaba atardeciendo y el bancal vendemado, la uva en los tres montones y las porsaqueras de las abejas revoloteando para degustar el rico mosto, mi abuelo ya ha enganchado el macho al carro y se van a casa con mi madre y mis tíos, seguro que llegarán bien entrada la noche, mi padre mi hermano y yo nos quedamos a esperas de que venga el tractor de la bodega, no recuerdo sí era un Fordson o un Ebro de lo que estoy seguro es que era azul.

Cuando llega ya bien entrada la noche el tractorísta le dice a mi padre, ¡sí no se pisa no cabe toda en el remoque!, con lo cual es el mejor momento de la jornada, mientras ellos están cargando el remolque yo estoy encima de él pisando la uva a la luz de la Luna y de los tristes faros del tractor.

No sé a que hora descarguemos en la bodega ya que ni estaba mi abuelo ni había Sol y en aquella época los relojes solo estaban en Suiza, lo que sí sé es que como al día siguiente era domingo mi madre nos bañaba en una cerrá con agua calentica del foguer, estrenemos pantalón de pana con rodilleras de unos primos míos que se les habían quedado pequeños.

  • Texto anónimo enviado por un colaborador de Alcublas.

EL DEPORTE, UNA OPCIÓN DE OCIO EN LA SERRANÍA

Las ofertas de ocio, y por desgracia las fiestas en nuestro pueblo, Alcublas, cada vez van a menos, en cantidad, por diferentes factores que no pienso comentar, ya que no son el objeto del artículo. Pero la cuestión es que la población, sobre todo los jóvenes, cada vez se ven menos incitados a subir al pueblo.

Alcublas, vista general

Muchas personas especulan sobre cómo hacer para que sigan subiendo los jóvenes a nuestras zonas rurales, o incluso hay gente que se alegra porque perturban la paz de sus descansos… Nosotros, por nuestra parte, hacemos lo que mejor sabemos hacer, DEPORTE3
Cada vez nos es más difícil conseguir que la gente suba a Alcublas, y por lo cual, cada vez es más difícil conseguir tan solo 10 personas, para poder jugar un partidillo de fútbol sala. Pero éste pequeño inconveniente sin querer nos ha salvado los fines de semana “vacios”. 1
Al ser tan poca gente, nos juntamos para poder jugar personas de todas las peñas y edades del pueblo, pudiendo coincidir un niño de 15 años, con un adulto de 30 años en el mismo partido. Eso, en un pueblo, en cualquier sitio, el realizar actividades de ocio gente de edades tan diferenciadas, es muy difícil de conseguir, y que además se disfrute como se disfruta ya es…casi imposible.
Eso es lo que hemos conseguido, unir a todos los jóvenes con el mismo interés. Cada vez cogemos a más niños para mantener la “cantera” y que dentro de 5-10 años se siga pudiendo jugar a futbol por aquí. En los partidos siempre recordamos viejas anécdotas de cuando éramos pequeños y los mayores no nos dejaban jugar con ellos, o nos decían que jugáramos de portero como mucho…como ha cambiado todo. Ahora, ellos son muy importantes, los mas pequeños, por eso el clima de compañerismo debe mantenerse siempre.
2Puede que lo mejor de esos partidos a 5 grados, un fin de semana de febrero que no llaman la atención a nadie, sea el quedar después de jugar, casi de forma improvisada a cenar todos juntos en algún bar, sin importar de nuevo, la gran diferencia de edad.
En nuestras manos está el lanzar eventos deportivos que arrastren a la gente a visitar nuestro pueblo, y que devuelvan el interés por subir a nuestros Alcublanos reacios a aparecer por nuestras calles.
Hace años que se vienen celebrando carreras de montaña por el término, gracias a los organizadores de “Alcublas Corre”, y al ayuntamiento que se mostró dispuesto a colaborar, que convierten, los días de carrera, en un reclamo enorme para la gente. Recuerdo, que el I Desafío Trail de Alcublas, un fin de semana de junio, con gente en exámenes, sin vacaciones ni nada, el pueblo estaba a rebosar de gente, incluso por la noche.

Jordi Muñoz

A PROPÓSITO DE LAS FIESTAS DE VERANO EN LA SERRANÍA

                               Mi comisión de fiestas fue la mejor

Pasado el bullicio de los días de verano, donde la mayoría de los pueblos viven una afluencia desbordada de gente, ocupando casi el 100% de las viviendas y alcanzando su punto álgido con las semana de fiestas de los pueblos, llega, la esperada por algunos, tranquilidad.

Festeros de Alcublas el día de las Jotas

En la mayoría de los pueblos la semana de fiestas de agosto, en honor a su patrón, son unas fechas señaladas en el calendario. Vemos como cada pueblo organiza estas fiestas por un sistema u otro. En algunos pueblos es el Ayuntamiento quien organiza estos días de fiestas, en otros son grupos de amigos o quintas que se formalizan en una Comisión de fiestas y el Ayuntamiento cede, de manera implícita ,la libertad de organizar las fiestas del año próximo.

En septiembre, con la llegada de la tranquilidad, también llega la nueva Comisión de Fiestas del siguiente año, vemos como empiezan a elaborar su trabajo y a planificarse el año para poder realizar una semana de fiestas como el pueblo se merece. Empieza la época de la venta de bonos de fiestas, loterías, rifa, organización de verbenas y discomóviles, celebración de eventos, reuniones cada fin de semana… Es una año de trabajo.

Es de especial admiración aquellos pueblos que organizan sus fiestas por Quintas, sobre todo si son quintas jóvenes, de 21 años. Estos jóvenes nos demuestran como trabajan, como se implican, como asumen responsabilidades, como ceden su tiempo en lograr su objetivo: que su año sea, un buen año de fiestas. Aquí tenemos el ejemplo, aquellos jóvenes que no pensábamos capaces de nada son los que nos solucionan la semana de fiestas. Los jóvenes son los que llenan, los últimos diez días de agosto, el pueblo de gente, de fiesta y de vida. ¿A cambio de qué? A cambio de nada o a cambio de mucho según como lo veas. A cambio de ver a sus padres orgullosos de la implicación de sus hijos con el pueblo, a cambio de ver que sus abuelos los miren con ojos vidriosos en la procesiones de fiestas, a cambio de pasar un año entre amigos, a cambio de ser el protagonista de lo que ellos han conseguido, cambio de ayudar a que su pueblo no sea gris en verano o simplemente a cambio de discutir con amigos de otras quintas que “mi comisión de fiestas fue la mejor”. A cambio de lo que queramos, pero la verdad es que los jóvenes festeros nos dan una clase magistral de como hacer cosas por su pueblo.

Pero, ¿Los cuidamos como se merecen?. Estamos hablando de: un grupo de personas que trabajan durante un año entero para que disfrutemos. ¿Los cuidamos bien?. Muchas de las Comisiones de fiestas de los pueblos desarrollan su actividad de una forma incierta, tenemos que empezar a preservar esta magnifica iniciativa que se da cada año en los pueblos. Los vecinos de los pueblos se vuelcan y colaboran con los jóvenes festeros, el fruto de todo esto son diez días de fiestas increíbles para un pueblo como el nuestro.

Con el fin de seguir disfrutando de este sistema de Comisiones de Fiestas, con el que cada año un grupo de jóvenes dan lo mejor de ellos, y el que nos ha hecho disfrutar de tantas y tan buenas Comisiones, la  Comisión de fiestas deben desembocar en una Asociación cultural o juvenil, la forma que nos permita seguir disfrutando de este magnifico sistema.

Tenemos suerte de tener en los pueblos jóvenes implicados , que consiguen esos días de fiesta, por eso es el Ayuntamiento quien tiene que velar por preservarlos, y preservar a aquellos que desinteresadamente se comprometen a organizarlas. En la actualidad los Ayuntamientos ceden de forma no explicita la celebración de las fiestas, asumiendo con un “nosotros estamos detrás” todo compromiso con la Comisión, tal vez ha llegado la hora de mejorar la protección a las Comisiones de fiestas, además de adelantarse a cualquier incidente que pueda surgir. Es el Ayuntamiento quien tiene que marcar el camino para que la Comisión de fiestas se conviertan en una Asociación. Manteniendo, por supuesto, la independencia y frescura que tiene la Comisión de Fiestas.

NUEVOS “VIGNERONS” EN LA SERRANÍA

Pequeños bodegueros están protagonizando una nueva “revolución” en España, según algunos expertos. Más habituales en Francia, estos profesionales piden paso en el mercado para sus productos de edición limitada. Son los “vignerons”.En nuestra comarca tenemos viticultores que trabajan la tierra y elaboran y venden ellos mismos sus vinos, unos profesionales muy asentados en Francia desde hace décadas, pero que en La Serranía apenas han emergido hasta ahora.

Vendimia en la Bodega Terra D´Art, Ahillas

         


Estamos hablando de TERRA D´ART viñedos y bodegas -Valle de Ahillas. Una pequeña bodega familiar dedicada al vino de autor asentada en la aldea de Ahillas (Chelva).

Ahillas, es una aldea situada poco más de 800 m de altura y a doce kilómetros al norte de la localidad de Chelva, a cuyo municipio pertenece, y cuenta con la particularidad de que estaría deshabitada la mayor parte del año, salvo las épocas vacacionales y los fines de semana en que regresan familias y amigos de los antiguos vecinos, si no fuera porque un pequeño grupo de artistas de diversas nacionalidades decidieron hace unos años instalarse a vivir allí permanentemente para poder crear en tranquilidad.

El primer artista que recaló en Ahillas fue el escultor Paco Sainz, originario de Portugalete, al que seguirían varios más. Y desde hace 11 años, gracias al apoyo de la Asociación de Vecinos, este grupo de artistas muestran al público algunas de sus obras en una interesante exposición, que se ha convertido en una esperada cita anual durante los
fines de semana de Pascua y San Vicente Ferrer: “ARTE EN AHILLAS”.


El Valle de Ahillas, zona habitada por moriscos hasta su expulsión en 1609, se encuentra lindando con el término municipal de La Yesa, bajo las últimas estribaciones de la Sierra de Javalambre, a una altitud de entre 820 y 1.150 m., y una superficie que no llega a las 1.500 has. de extensión. Durante los siglos XVIII y XIX se dio en esta zona el máximo esplendor del cultivo de la vid, y tras superarse la plaga de la filoxera a principios del S.XX la viña volvía a tomar auge en el Valle, funcionando dos pequeñas alcoholeras.

Sin embargo, como en otros lugares de La Serranía, la emigración fue ganando la partida y ya en la década de 1970 la aldea de Ahillas dejó de tener población estable. Hoy en día el viñedo, antaño muy mayoritario, ha pasado a ser casi testimonial, con tan solo unas 30 hectáreas de extensión. En su lugar se cultivan sobre todo cereal, almendros y nogales, entre extensas áreas forestales que inexorablemente van colonizando imparables las tierras de cultivo abandonadas.

Por su parte, la familia Martínez-Palmero descubrió hace 10 años este recóndito valle, apostando por instalarse en él para llevar a cabo su proyecto de producir vinos artesanales. Se trata de una zona donde el terreno es de roca arenisca con mucha grava y un microclima propio, resguardado de los vientos del Mediterráneo y con una gran diferencia térmica entre el día y la noche. Allí crecen, entre 850 y 1.200 metros de altitud, viñedos de montaña mediterránea en régimen de secano estricto. Materia prima que otorga una identidad propia y peculiar a sus vinos.

Para ello iniciaron la búsqueda de nuevas uvas tintas que se adaptasen a la zona, con las que obtener nuevos vinos, únicos y diferentes, realizando plantaciones de prueba en diversas parcelas del Valle de Ahillas, eso sí, siempre originarias de la Península Ibérica. Y a partir de las variedades que dieron los mejores resultados, la familia Martínez-Palmero ha ido llevado a cabo poco a poco las nuevas plantaciones para su bodega.

Al mismo tiempo, y después de tres años de trabajo y tesón, han conseguido recuperar y poner en producción varias parcelas de viñedo muy viejo que habían estado abandonadas varios años. Son cepas venerables, con más de 60 años de edad de la variedad de uva blanca Merseguera, autóctona de La Serranía, que al haber sufrido un gran estrés proporcionan unos racimos pequeños y sueltos con unas producciones por cepa inferiores a 2 kg., con las que elaboran un sorprendente vino blanco monovarietal.

Una de las características de TERRA D´ART viñedos y bodegas -Valle de Ahillas es la de trabajar todas y cada una de sus parcelas de forma ecológica, con medios mecánicos y con los mínimos tratamientos que permita la añada. En especial el cuidado de la viña es determinante, manteniendo la relación entre el racimo y la superficie foliar. Ello implica podas largas para conseguir racimos lo más pequeños posible, además de eliminar a mano en verde algunos de ellos para equilibrar la producción de cada cepa.

Para instalar parte de sus viñedos, y su pequeña bodega, la familia Martínez-Palmero se decidió por elegir las parcelas que anteriormente había cultivado Rafael “El Maldito”, un hombre peculiar que vivió y trabajo toda su vida en Ahillas y donde murió a la edad de 104 años. La construcción comenzaba a finales del año 2012 concluyendo a principios de 2014. El recinto cuenta con 3 edificios: la bodega junto con su sala de catas y su cava, el garaje agrícola y la casa de la familia. Todo ello integrado en el conjunto del paisaje a las afueras de la propia aldea de Ahillas en dirección a La Yesa.

En la actual campaña Terra D´Art tiene en producción 6,5 hectáreas de viñedo de las que esperan conseguir este año unas 7.000 botellas de vino blanco, rosado y tinto con barrica, para aumentar en 5.000 botellas más el año próximo. La sala de barricas se encuentra a 2,5 m. bajo el nivel del suelo, lo que la protege de los cambios bruscos de temperatura. Además, gracias a un pozo subterráneo en esta misma sala y las salidas naturales de aire se controla la humedad de la sala durante todo el año de una forma natural y ecológica. Las temperaturas en la misma varían entre los 12ºC del invierno, a los 19ºC del verano, un ambiente ideal en el cual los vinos reposan durante su crianza.

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Se trata de un ilusionante proyecto familiar donde todos ellos trabajan unidos y en sintonía para conseguir que sus vinos transmitan una sensación diferente y especial. Ambos hermanos Martínez Palmero son enólogos: Juan José ha trabajado en Burdeos, en Requena e Ibiza, y por su parte Casandra tiene experiencia en los viñedos de Chile. Asimismo, Juan José Martínez, el padre, es el viticultor junto a su hijo Juan José, mientras la madre, Amparo Palmero, está a la cabeza del departamento de ventas, y Carolina García es la responsable del área de comercio y marketing.

Conocedores de la importancia que tiene hoy día la identidad corporativa, la familia Martínez-Palmero confió al reputado estudio creativo de Juan Martínez todos los aspectos relacionados con el diseño de su imagen, lo que incluía además de la marca, el nombre, las adaptaciones gráficas y fotográficas, e incluso las etiquetas de cada uno de los vinos. Y a través de ello han querido que quedara patente tanto el valor de una joven bodega artesanal como la de sus vinos. En definitiva, una identidad propia para una nueva pequeña empresa familiar dedicada al vino de autor.

El nombre de la empresa rinde tributo tanto al Valle de Ahillas como a los artistas allí asentados: TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. Por otra parte, la ilustración para el símbolo de la marca fue realizada por Paco Roca, y según el propio Juan Martínez “Nosotros queríamos mostrar que se trata de una bodega que cuida el producto, que lo manipula con cariño en todo su proceso y que además, lo hacen con sus propias manos. Esta ilustración, realizada por Paco y basada en una imagen mía, no puede ser más fiel al objetivo original. Es absolutamente real. Se trata de Casandra Martínez, una de las dueñas de la bodega, trabajando en la última vendimia”.

De dicha fotografía en blanco y negro de Casandra Martínez, convertida en elemento conceptual de la filosofía de la empresa, ha derivado un símbolo ilustrado del que a su vez surgía casi directamente el logotipo de la marca que actualmente es seña de identidad de TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. Logotipo que impregna y es utilizado en todos los soportes de la bodega. Desde los trípticos de propaganda a las tarjetas de visita, por supuesto en toda la papelería, en el cartel de la entrada a las instalaciones de la bodega, en las cajas de empaquetado, en las etiquetas y en los tapones de corcho de las botellas de vino, y hasta en las cajas de 15 kg. que se usan para transportar con verdadero mimo la uva vendimiada hasta la bodega.

La papelería ha sido ideada por el estudio creativo con la intención de ser lo más novedosa y particular posible, y que a la vez mostrara de forma directa la propia filosofía de la empresa. “Nuestra intención era reflejar la cercanía y cariño que aporta esta familia a su bodega, a sus vinos, su dedicación, y eso nos llevó a intentar personalizar al máximo toda su identidad gráfica. Por eso, tanto el tríptico como las tarjetas de visita, cuentan con sus propias fotografías durante la pasada vendimia. Una manera de enaltecer su trabajo, su cercanía y al mismo tiempo identificarles rápidamente”, concluye Juan Martínez.

Las etiquetas de los vinos, cuatro modalidades por el momento, también dejan entrever la creatividad del diseñador y su toque personal: han sido elaboradas a partir de una imagen fotográfica realizada en el estudio en blanco y negro. En cuanto a los nombres, han tratado de plasmar de donde surgen. El tinto clásico recibe el nombre de “Ahillas”. El blanco y el rosado responden al nombre de “Flor de Ahillas”, mientras que su vino estrella, el reserva, recibe el nombre de “Finca el Maldito”, un pequeño homenaje al hombre que cultivó las parcelas en las que hoy se encuentra la bodega.


“Flor de Ahillas”
Blanco se elabora únicamente con la variedad Merseguera y de viñas viejas de 60 años. “Flor de Ahillas” Rosado es una mezcla única en esta zona del Alto Turia de las variedades Bobal, Monastrel y Garnacha. El vino tinto “Ahillas”, es un vino con una crianza elaborado con un coupage que sorprende, de las variedades Bobal, Tempranillo, Mencía, Marselans, Graciano y Garnacha. Sólo de las mejores añadas y de la gran selección de algunas parcelas puntuales surge el vino “Finca El Maldito´´, predominando la variedad Bobal pero también consta de un porcentaje mínimo de Tempranillo, Prieto Picudo y Mencía. Es un vino del que en la actualidad sólo existe una añada, 2012, y que saldrá al mercado con 230 botellas cuando los enólogos Juan José y Casandra Martínez Palmero, decidan cual es el momento óptimo para el consumo.

La prometedora trayectoria de esta joven bodega de La Serranía ha quedado respaldada por la obtención de un merecido galardón el pasado mes de junio en uno de los concursos de vino más atractivos del año en España. En esta 7ª edición de los Premios Nuevo Vino edición 2014, Concurso Internacional de Calidad de Vinos de nueva aparición en el mercado español, reconocido por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, llegaron a la final 126 vinos. De ellos se premiaron 40, siendo el palmarés de 3 Medallas Gran Oro, 12 Medallas de Oro y 25 Medallas de Plata, una de las cuales le fue concedida a TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. En concreto a su vino “Flor de Ahillas” Blanco 2013 en la categoría vino blanco sin madera.

Es de destacar asimismo el interés de la familia Martínez-Palmero por el turismo enológico. Para ello la bodega dispone de visitas guiadas de la mano de sus enólogos, los hermanos Casandra y Juan José Martínez Palmero, con cita previa los sábados y domingos de 11:00 a 14:00 horas, excepto la temporada del 1 de septiembre al 30 de noviembre en que la bodega permanece cerrada al público por vendimia. Además ofrece la posibilidad de sumar a la visita una cata de sus vinos más degustación de jamón y embutidos en su agradable Sala de Catas, y también poder comprar allí mismo algunos de sus diversos vinos. Para contactar enviar un correo electrónico a Contacta@bodegasterradart.com, también en los teléfonos 963143033 – 687806578 o en www.bodegasterradart.com.

Nuestra felicitación a TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas por su prometedor proyecto que puede servir de revulsivo a otras zonas de la comarca, al mostrar las grandes posibilidades futuras y potencial de calidad, aun por explorar completamente, que pueden ofrecer los vinos de La Serranía.
Y por supuesto, desearle a la familia Martínez-Palmero toda la suerte del mundo en su difícil, y a la vez apasionante, andadura enológica.
Por
Juan Antonio Fernández Peris

SEPTIEMBRE SERRANO

El reloj es insaciable. Hace nada los pueblos serranos bullían con niños, turistas y serranos de vacaciones y sin darnos cuenta estamos ya en septiembre. Este año, la climatología estival ha hecho que uno de nuestros visitantes otoñales adelante sus fechas y ya esté entre nosotros.

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Rebollón

El rebollón será el principal motivo para que nuestros pueblos revivan, aunque sea sólo ya los fines de semana. Un día tendremos que analizar cual es el extraño hechizo que hace que semejante seta atraiga a miles y miles de personas en su busca por el monte. Pero ahora nos quedamos con el recuerdo de la fiesta, de los días de fiesta que nuestros pueblos serranos han tenido en este pasado agosto y que incluso alguno todavía las disfruta.

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Todo pasa, y ahora son los tractores quienes sustituyen por las calles a las carrozas y las procesiones. Tractores cargados de almendras en unos pueblos, y camino de la vendimia en otros. No en vano se ha dicho “Cuando en Septiembre acabes de vendimiar, ponte enseguida en octubre a sembrar.”

Pero dejamos octubre para más adelante. Ahora queremos mostraros otra faceta más de Serranos y Rurales. Además del activo grupo de facebook SERRANOS Y RURALES hemos abierto un álbum de fotos virtual en FLICKR. Hay ya unas 200 fotografías subidas y nuestra intención es ir aumentando el número con vuestras aportaciones. Pulsando en el siguiente enlace tendréis acceso: https://www.flickr.com/photos/135875149@N03/albums

Pues nada serranos!! Os dejamos para que las difrutéis.

UN RAYO DE SOL EN ALCUBLAS

Suele ocurrir, especialmente en los últimos tiempos, que escuchamos de la existencia de muchos proyectos, ideas y planes, la mayoría proviene de nuestros dirigentes políticos, puesto que es año de elecciones es algo muy normal que se queden roncos de anunciar que ellos y solo ellos tienen la solución a todos nuestros problemas y temores, pero el abajo firmante, que aunque no es perro tan viejo, ha visto muchas cosas en la Serranía, desde archivos que no archivan, hasta aeródromos que, más que aviones, lo que querían hacer despegar eran millones, es más bien reacio a confiar en tales proyectos.

Fábricas de tejas y ladrillos tejares en la provincia de Avila. Arquitectura popular. Salobral.   Fábricas de tejas y ladrillos tejares en la provincia de Avila. Arquitectura popular. Salobral.

A mí lo que me gusta es el trabajo humilde, los pequeños proyectos que, como las flores, se cultivan como una pequeña semilla y a base de esfuerzo, tiempo y paciencia acaban convirtiéndose en flores deslumbrantes que hacen las delicias de quienes las disfrutan, en el fondo uno siempre ha sido un hombre sencillo de campo. Tales proyectos no suelen venir de las instituciones, sino que son normalmente iniciativas privadas llevadas a cabo por personas luchadoras y comprometidas y ,la verdad sea dicha, cuando conoces a una de esas personas el primer pensamiento que te suele venir a la cabeza suele ser “está loco” pero entonces les ves como trabajan, el empeño y el cariño que dedican a cada tarea y tu pensamiento poco a poco va cambiando, algo parecido me paso cuando conocí a Gretel y a su familia, si los lectores me lo permiten, les resumiré un poco la historia a fin de hacerla más amena.

Se da la casualidad de que servidor es camarero en un bonito bar de un pueblo aún más bonito llamado Alcublas, una calurosa mañana de verano me hallaba comprando en el supermercado del pueblo cuando recibí la llamada de mi jefe diciéndome; -Vente para aquí que tengo tres inglesas y no me entero de nada. No es que yo sea un experto en ingles, ni mucho menos, pero tengo los conocimientos suficientes como para mantener una conversación medianamente inteligible así que me fui para allá mientras intentaba recordar como se decía sepia en inglés, lo primero que descubrí de ellos fue que, en realidad, eran belgas.

Creo que fue Balzac quién dijo que las buenas conversaciones no se preparan, sino que fluyen y hasta tal punto fue cierto que, no sé cómo, acabe en el maravilloso riachuelo de Teresa, con mis nuevos amigos belgas, mostrándoles una pequeña parte de nuestro particular paraíso serrano, allí me contaron que su sueño era comprarse una casa y organizar un retiro, un lugar donde poder desconectar de la vida de la gran ciudad, hacer yoga y sumergirse en esa paz que solo puede lograrse estando en medio de la naturaleza, la gente como yo , que no tiene ningún reparo en perderse por la montaña en busca de setas, sabrán perfectamente a que me refiero. Creo que ese día en particular la fortuna le sonrió a todos los serranos, por qué Gretel y su familia decidieron que Alcublas era un lugar perfecto para su proyecto, que reunía todos los requisitos que habían establecido, buen clima, buena gente y un entorno natural que, aunque estaba muy tocado por los restos del fuego muestra aún su fuerza y su esplendor muy vivos y, fue así, como acabaron instalándose en un encantador rincón de nuestra Calderona al que rebautizaron el Rayo de Sol, como la canción de los diablos, aunque ellos no entendieron el chiste.

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Desde que llegaron a aquel lugar les he visto a hacer de todo menos una cosa, pararse y en solo dos años, he visto como transformaban una fría casa de montaña, decorada al principio, por cierto, al estilo Carmen Polo, en un lugar que rebosa originalidad y amor por la naturaleza, les he visto haciendo yoga y conociendo a sus nuevos vecinos ,siempre con una sonrisa en el rostro, así que cuando Gretel vino a comentarme su proyecto “jóvenes en acción” con la idea de juntar una semana a jóvenes de Bélgica con jóvenes de nuestra serranía para que trabajen juntos y convivan juntos, tengo que reconocer, que acepte sin dudarlo, de momento este proyecto se halla en su fase inicial, es decir, hace unos días celebramos una reunión a la que invitamos a todos los jóvenes de Alcublas entre 18 y 30 años para explicarles la idea y el modo de llevarlo a cabo y, si bien es cierto, que solo un puñado de jóvenes acudió a nuestra llamada, también es cierto, que la buena disposición de este grupo se podía notar y es que la juventud viene pegando duro desde hace tiempo y ,con esa actitud, quedamos en celebrar una próxima reunión el día 24 de Agosto, pasadas las fiestas, para comentar sobre las ideas que cada miembro de este proyecto aporte al mismo durante este tiempo, ¿Quién sabe? A lo mejor la inspiración llega en medio de un verbena, la temática es libre y abierta a cualquier idea original que pueda salir de una mente joven, despierta y en acción.

Por nuestra parte poco más podemos contar, por ahora, por qué espero poder volver a contaros nuevas sobre este proyecto, como ya he dicho, las buenas semillas requieren tiempo, esfuerzo y dedicación.

IGNACIO TERUEL