CUANDO LAS CAMPANAS REPICAN FUERA DE HORA… ES EL MONTE EL QUE NOS LLAMA

“Antes éramos paletos, ahora que somos rurales, todo el mundo quiere ser rural. Pero rural a tiempo parcial…”

Estas palabras definen bien el sentimiento de lo rural. Pertenecen a la alcaldesa de un pueblo de Guadalajara lindante con Teruel – Orea – que explica perfectamente en la carta que a continuación reproducimos el sentimiento de las personas que viven en los pueblos.

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Fuente del Olmo, Higueruelas

SI ALGO NOS UNE A TODOS, SEGURO Y SIEMPRE ES EL AMOR A NUESTRO PUEBLO.
Porque somos pocos y no interesamos a los importantes medios de comunicación.
Por ello apelo a todos aquellos que guardéis en vuestra memoria algún bello recuerdo vivido en un pueblo. Un bello recuerdo por el que no pagasteis entrada, no se os pidió identificación, ni fuisteis transformados en un número por una barrita giratoria.
Vosotros leedme con el corazón.
Escribo desde un pueblo de montaña, uno de los más altos de España. Uno que se encuentra dentro de un paraíso natural, en la comarca más deshabitada de Europa. No importa el nombre.
Un pueblo que sobrevivió al éxodo rural de la postguerra y que sembró las ciudades de porteros, taxistas y criadas. Después, durante más de quince años, formó parte en la empresa de ser la zona que más porcentaje de jóvenes universitarios donó a la sociedad. Empresa que le resultó ruinosa, pues perdió al 90 % de sus jóvenes, la inmensa mayoría para siempre.
Un mar de bosques es su jardín particular.
Un jardín que cuenta con verdes praderas aún cuando el calor del verano se hace insoportable en las ciudades. Praderas por las que está permitido transitar, jugar, tumbarte y disfrutar el tiempo que desees. Agua pura de manantial mana en sus fuentes sin cesar, de la que puedes beber hasta saciarte. Innumerables arroyos y el nacimiento de varios ríos que cruzarán España entera. Está poblado por grandes ejemplares de pino silvestre, que con sus copas anaranjadas hacen que las puestas de sol sean aún más impresionantes. En este jardín tan sólo tendrás que levantar la vista al cielo en una noche despejada, para contemplar tantas estrellas como nunca hayas podido imaginar, pues es la zona con menos contaminación lumínica, atmosférica y acústica de la Península Ibérica.
La zona donde se encuentra este jardín constituye el gran pulmón de España, que se encarga de filtrar las porquerías atmosféricas que se generan en las grandes ciudades.
Nosotros, los habitantes de este pueblo y como los de otros muchos como este, cuidamos de manera incansable de este jardín. Y todos sabemos que cuando las campanas repican fuera de hora, es el monte el que nos llama.
Nos hemos conformado con disfrutar de un jardín, que nos ha resultado caro de mantener. Sobre todo porque no se trata de un jardín PRIVADO. Cualquier persona que esté leyendo esto puede disfrutarlo LIBREMENTE.
No cobramos entrada y nuestra generosidad ha sido confundida con ignorancia. Antes éramos paletos, ahora que somos rurales, todo el mundo quiere ser rural. Pero rural a tiempo parcial…Todo el mundo tiene un pueblo y el que no lo tiene se lo inventa.
Pero no todo el mundo tiene su capital de provincia a 200 Km. Es más, nadie en otro lugar de España tiene que recorrer 200 Km para ir a su capital de provincia.
No a todo el mundo le cierran su única escuela y el único centro de urgencias médicas.
Y ahora resulta que esta escuela de pueblo, no es buena. Esta misma escuela que parió más universitarios que cualquier centro educativo de ciudad, dicen que NO ES BUENA.
La realidad es que no nos consideran rentables.
NO SOMOS RENTABLES PORQUE SOMOS POCOS.
Somos pocos y nuestra generosidad nos ha impedido convertir en un parque de atracciones este gran patrimonio natural.
Pagamos los mismos impuestos que cualquier ciudadano. Bueno más. Porque cada visita a un hospital, a un especialista o pagarle una carrera universitaria a nuestros hijos (contando que la enseñanza pública es gratuita) nos cuesta diez veces más
Pues vale, hablemos de rentabilidad, porque está claro que no han hecho bien las cuentas.
Qué pasará cuando nos obliguen a irnos por falta servicios?
Qué pasará cuando las praderas se convirtieran en matorrales intransitables por la falta de ganado?
Cuánto costará mantener los montes limpios de leñas y pinos secos que no resultan rentables para ninguna empresa, cuando no viva aquí nadie que los recoja?
Cómo frenarán un incendio entonces?
Y si estos bosques que son la esponja que regula el caudal hídrico de tres cuencas hidrográficas de España desaparecieran? Alguien se hace una idea de lo que sucedería?
Quizá los que vivimos en pueblos de montaña debiéramos cobrar por cada atardecer, cada sorbo de agua pura, cada paseo por una bella pradera, cada visión de un cielo estrellado, por cada bocanada de aire puro, cada litro de agua que dejamos correr, cada % de CO2 que filtramos…
Quizá se nos esté acabando la generosidad.
Quizá debamos despertar todos y no permitir que se toque lo intocable. Porque si permitimos que nuestros pueblos sufran el abandono total, seguramente no será el final de una sociedad que hemos querido construir justa, pero sin duda será el principio de su fin.
Hablo de una comarca cualquiera que podría ser Molina de Aragón y de un pueblo entre miles, al que podríamos llamar OREA.

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LA CHELVANA

Alfons Cervera.

Decía Robert Walser que uno es pobre de verdad cuando ha de ir a la escuela con la chaqueta rota. Escribía eso en 1904, cuando era poco más que un adolescente y todavía no se había vuelto loco. No sé si ahora podríamos decir que uno es pobre de verdad cuando en vez de ir a escuelas decentes recibe las clases en barracones como los que habitaban los buscadores de oro en las montañas de Alaska.

Chelvana Liria Aras

Seguramente podríamos decir eso y tendríamos razón. Al fin y al cabo el gobierno de la Generalitat se gasta los dineros en lo que quiere y hace tiempo que decidió gastárselos en barcos y autos de lujo en vez de mirar cuál es el paisaje desolador que se va generando por sus alrededores. Les da igual, a los gobiernos de Camps y Rita Barberá, que convivan con una impunidad que apesta los rugidos agresivos de los motores millonarios y el ricrac incesante de las ratas mordiendo las madrugadas de los barrios sombríos que dibujan el mapa de las periferias urbanas.

Chelvana Aras
Pero no pasa eso sólo en las ciudades. En mi tierra, tan lejos del bramido que atruena las cercanías del puerto de Valencia en los días de fanfarria, hay una tradición atávica de abandono incalculable. Ahora con el PP y antes con los gobiernos socialistas hemos pagado caro ser lo que somos: una comarca con pocos votos. Ésa es la clave. No hay manera de que la Serranía sea en el plano siempre incompleto del progreso algo más que una cagadita de mosca, el punto insignificante que ni pincha ni corta a la hora de repartir lo que a cada uno le toca para no tener que ir a la escuela con la chaqueta rota. Por no haber, ya casi no hay en mi tierra escuelas ni quien las abra cada día para enseñar a los críos cómo va el mundo fuera de la pantalla del televisor.
Cuando aquella mierda de posguerra, la gente iba de un pueblo a otro andando o en carro. Luego llegaron los primeros y escasos camiones y unos autobuses que tardaban en llegar a Valencia más que los barcos que llevaban a Concha Piquer a cantar en las Américas. Entre aquellos autobuses estaba La Chelvana. Recorría los pueblos de la Serranía desde Valencia hasta Ademuz y su imagen de hojalata blanca se convirtió en una referencia entrañable como lo fueron para el viejo Oeste las diligencias que siempre se salvaban de los ataques indios porque iban custodiadas por John Wayne. Pero un día el servicio de autobuses cayó en picado. Primero fue la privatización del transporte público y enseguida la reducción de sus horarios hasta límites de subdesarrollo. Y así seguimos. A ese cambio también se sumó La Chelvana. Somos muchos pueblos y muy distantes unos de otros. La gente de Alpuente, Aras de los Olmos, Andilla, Higueruelas, La Yesa y Titaguas tiene todo el derecho del mundo a que se tiendan puentes entre esos pueblos y los otros de la Serranía y el Rincón de Ademuz hasta Valencia. Y ese derecho es el que ahora, según contaba Levante-EMV hace unos días, se borra de su ya mermado servicio de transporte. Casi nadie podrá viajar usando ese servicio, ya que ha disminuido su horario hasta extremos que casi lo convierten en inexistente. Al perro flaco se lo comen las pulgas.
Desde la Generalitat no sé qué hacen: parece que poco. Los de la empresa esgrimen escasa rentabilidad. Y en medio está la mirada de una gente, una mirada que es una mezcla de rabia y de impotencia. Algo habrá que hacer, si no arreglan la cosa los del gobierno y la empresa, para que no sean siempre los mismos quienes tengan que fregar los platos sucios de eso que con engolada grandilocuencia llaman progreso o algo parecido. Ser pobre es en mi tierra no tener escuelas adonde ir ni siquiera con una chaqueta recién comprada. Y también quedarte esperando La Chelvana días enteros antes de sentir su traqueteo tan antiguo y entrañable rodar por los montes de la Serranía. Algo habrá que hacer para impedir esa desgracia permanente que nos aqueja, ¿no? Algo habrá que hacer. Algo.

Noviembre 2009

http://www.levante-emv.com/opinion/2009/11/29/chelvana/655841.html

EL DEPORTE, UNA OPCIÓN DE OCIO EN LA SERRANÍA

Las ofertas de ocio, y por desgracia las fiestas en nuestro pueblo, Alcublas, cada vez van a menos, en cantidad, por diferentes factores que no pienso comentar, ya que no son el objeto del artículo. Pero la cuestión es que la población, sobre todo los jóvenes, cada vez se ven menos incitados a subir al pueblo.

Alcublas, vista general

Muchas personas especulan sobre cómo hacer para que sigan subiendo los jóvenes a nuestras zonas rurales, o incluso hay gente que se alegra porque perturban la paz de sus descansos… Nosotros, por nuestra parte, hacemos lo que mejor sabemos hacer, DEPORTE3
Cada vez nos es más difícil conseguir que la gente suba a Alcublas, y por lo cual, cada vez es más difícil conseguir tan solo 10 personas, para poder jugar un partidillo de fútbol sala. Pero éste pequeño inconveniente sin querer nos ha salvado los fines de semana “vacios”. 1
Al ser tan poca gente, nos juntamos para poder jugar personas de todas las peñas y edades del pueblo, pudiendo coincidir un niño de 15 años, con un adulto de 30 años en el mismo partido. Eso, en un pueblo, en cualquier sitio, el realizar actividades de ocio gente de edades tan diferenciadas, es muy difícil de conseguir, y que además se disfrute como se disfruta ya es…casi imposible.
Eso es lo que hemos conseguido, unir a todos los jóvenes con el mismo interés. Cada vez cogemos a más niños para mantener la “cantera” y que dentro de 5-10 años se siga pudiendo jugar a futbol por aquí. En los partidos siempre recordamos viejas anécdotas de cuando éramos pequeños y los mayores no nos dejaban jugar con ellos, o nos decían que jugáramos de portero como mucho…como ha cambiado todo. Ahora, ellos son muy importantes, los mas pequeños, por eso el clima de compañerismo debe mantenerse siempre.
2Puede que lo mejor de esos partidos a 5 grados, un fin de semana de febrero que no llaman la atención a nadie, sea el quedar después de jugar, casi de forma improvisada a cenar todos juntos en algún bar, sin importar de nuevo, la gran diferencia de edad.
En nuestras manos está el lanzar eventos deportivos que arrastren a la gente a visitar nuestro pueblo, y que devuelvan el interés por subir a nuestros Alcublanos reacios a aparecer por nuestras calles.
Hace años que se vienen celebrando carreras de montaña por el término, gracias a los organizadores de “Alcublas Corre”, y al ayuntamiento que se mostró dispuesto a colaborar, que convierten, los días de carrera, en un reclamo enorme para la gente. Recuerdo, que el I Desafío Trail de Alcublas, un fin de semana de junio, con gente en exámenes, sin vacaciones ni nada, el pueblo estaba a rebosar de gente, incluso por la noche.

Jordi Muñoz

IBI URBANO, LA SERRANÍA Y VALORACIONES CATASTRALES

Hace ya unos días que procedimos a realizar el pago del IBI por nuestros bienes urbanos (de manera fraccionada o no) y muchos de los residentes en La Serranía nos hicimos esta pregunta: ¿cómo es posible que el valor catastral sea tan alto si los inmuebles cada vez valen menos?

Es más, si formamos parte de ese conjunto de propietarios que hemos tenido la desgracia de que nuestro valor catastral haya sido revisado en los últimos años, en los que teóricamente la burbuja inmobiliaria ya había sido pinchada, nuestra sorpresa será incluso mayor, ya que cuando el catastro nos comunicó los nuevos valores pudimos observar que habían sido calculados sin tener la precaución de comprobar el valor a la baja tanto del suelo como el de las viviendas.

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Porcentaje aplicable al IBI urbano por parte de los aytos serranos

Los tipos de gravamen del IBI los fijan los ayuntamientos y están comprendidos entre un 0,4% y un 1,10%, con carácter general. Viendo los porcentajes aplicables podemos comprobar que tanto Andilla como Tuejar son las dos poblaciones serranas con el menor índice, y Higueruelas, Pedralba y Villar del Arzobispo son las que aplican el tipo máximo.

Pero no todo depende del tipo de gravamen aplicado por el Ayuntamiento. Debemos también ver el valor catastral, y las fechas en las que se revisó ese valor catastral. La valoración catastral de las viviendas, a partir de la que se calcula el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) que pagamos todos los años, también ha sufrido su particular burbuja estos últimos ejercicios. Según datos de la Dirección General de Catastro, las valoraciones hechas entre los años 2005 y 2007 se encuentran de promedio por encima del 50% del valor de mercado. No es lógico que suba el IBI y baje, hasta un 30%, según los expertos, los precios de la vivienda. Por esta razón, se contempla la posibilidad de depreciar las valoraciones de los últimos años.

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IBI Serrano. Porcentaje y año de su última valoración

En concreto, los municipios que hubieran revisado sus valores catastrales en 2006, podrían haber aplicado reducciones del 15%; los que lo hicieron en 2007, la revisión podría haber sido del 20%, y los que lo hicieron en 2008 podría aplicarse una rebaja del 27%. Por contra, ayuntamientos como el de Alcublas, que tiene su porcentaje de IBI en la banda alta de la comarca, aún así ha incrementado a sus vecinos un 10% el costo del impuesto este año, y lo seguirá haciendo a ese ritmo hasta el 2018.

Llega el momento de ver que los habitantes de La Serranía sufrimos “sobreimposiciones fiscales” en lo relativo al IBI, o lo que es lo mismo, pagamos más por el impuesto de lo que nos correspondería. Las zonas deprimidas demográfica y económicamente no pueden tener una tensión impositiva igual o superior a las zonas de mayor desarrollo, pues lo único que se consigue con ello es agrandar todavía más las diferencias territoriales.

A todo ello debemos añadir que el documento contable donde se ven reflejadas las cifras del Estado de 2016 estima para la comarca de La Serranía una inversión de cero euros.

 

Somos, como alguien dijo “ciudadanos de segunda con impuestos de primera”.

¿Hasta cuando?

 

¿Y LOS JÓVENES SERRANOS?

El siglo XXI es el siglo del capital humano.  El valor más preciado con el que cuenta una comunidad es el talento, por encima del poder económico o financiero. El talento transforma la sociedad, las relaciones personales y económicas, la forma de entender la vida, hace avanzar y mejora la convivencia. En nuestra comarca hemos ido perdiendo de manera sangrante nuestra mayor riqueza, nuestros jóvenes. La Serranía no ha ofrecido nunca buenas expectativas de vida ya que arrastra carencias históricas en infraestructuras y servicios y su motor económico sigue siendo una agricultura que, hasta hace muy poco, ha sido poco rentable y muy sacrificada.

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… Y los jóvenes se van. Y nuestros pueblos se van muriendo poco a poco… Y no hay un plan estratégico global para la comarca y no hay actuaciones reales que favorezcan el microempleo o el autoempleo o el emprendimiento. Y no hay una nueva visión de los problemas que facilite respuestas creativas, diferentes… porque no están los jóvenes, porque en LA SERRANÍA hemos prescindido de ellos, los hemos dejado ir sin más.

Los necesitamos ahora más que nunca. Necesitamos su energía, su manera de ver y entender la vida, sus conocimientos, sus potencialidades. Se van, pero nunca dejarán de ser de aquí a pesar de su aparente desinterés, de su supuesta falta de compromiso o de su nula implicación en la gestión municipal, por ejemplo.

Seguramente no están porque no se les ha dejado sitio, porque no se les ha querido escuchar o porque no se les ha tenido en cuenta. Se les ha considerado fuerza de trabajo, brazos para el campo, pero se les ha apartado, a veces sin darnos cuenta, de la gestión a todos los niveles. Seguimos viviendo en una comarca marcada por el “patriarcado” y eso determina que las estructuras familiares y sociales se perpetúen, evitando avanzar hacia formas más acordes con los nuevos tiempos. Necesitamos una renovación generacional que impulse la vida de nuestros pueblos, que regenere el tejido económico y social y que diseñe una nueva manera de vivir que sea atractiva para los que quieran quedarse o se planteen volver.

Se van a los 18 pero nunca dejarán de ser de aquí. Abramos los oídos a sus propuestas. Tienen mucho que decir, tienen mucho por hacer.