POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS

Oyes crujir las ventanas de madera, que dejan entrar levemente el aire, debido al paso de los años. Te levantas pensando que la mañana será fresca pero cuando el día avance “hará bueno”, llegas al comedor y todavía queda calor de la noche anterior. Te calzas las botas, le pones el collar al perro que te mira con cara de alegría y de sueño, pero mueve el rabo porque sabe donde vas.

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Ves que la noche aun domina, bajas andando hasta llegar al principio del barranco, sueltas al perro que empieza a correr sin control, las patas traseras se le encogen, el culo se le agacha y el perro en sí se alarga… cruza las patas delanteras y traseras en su objetivo de coger la máxima potencia y desaparece.

Empieza a romper la mañana y ves como las piedras están mojadas, los romeros, la leña de los almendros y la tierra están llenos de pequeñas gotas de agua que irán desapareciendo con el dominio del sol.

Te cruzas un par de tractores, te saludan con ganas, se alegran al verte y, al ver que, como ellos madrugas….no sé por qué en los pueblos nos alegramos de ver que otros también madrugan, brevemente te dicen, sin parar , dónde van y a qué…y tú más o menos haces lo mismo.

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Metido de lleno en la umbría y con el perro ya en tus pies después de la exhibición de fuerza, empiezas a andar, terminas el camino de piedra y bajas a otro que te lleva hasta la Seca, una vez allí ves una imagen totalmente contrapuesta.

A una parte tenemos Valencia su ajetreo y su actividad, de otra parte el pueblo, ves las casas, los pinos que quedan en la parte de los molinos, el monte quemado del fondo que ya verdea, las granjas y todos los bancales de labor. La tranquilidad domina la imagen, es una forma distinta de vivir que cada vez menos gente elige. Empiezas a recordar las casas que hay vacías, la elevada edad de gran parte de las personas que viven allí, los pocos niños que hay en el colegio… ¿realmente, cada vez hay menos gente que quiera esta forma de vida?
La agricultura y las granjas son las que mantienen gran parte de familias, gracias al trabajo duro y constante sobrevive la actividad en el pueblo, pero piensas dónde estaremos de aquí a veinte años. La palabras son mucho más fáciles de escribir que los hechos, pero sigo pensando que aún nos quedan oportunidades, al final un pueblo no tiene que perder la esencia que lo caracteriza y que hace que estés encantado de estar allí, pero tiene que buscar no ser dominado por la tranquilidad absoluta.

Es aquí donde te sientes parte de algo. Desde donde estoy oigo las campanas y sé que me llaman a mí y a la necesidad de hacer algo, cada familia de este pueblo es un pedazo de esta forma de vida, que cuando nos pase algo a alguno de nosotros es como si nos pasase a todos, que este mal, de una forma u otra, antes o después nos afectará , que cualquier pérdida nos disminuye como pueblo ya que estamos ligados a él, así que, no preguntes a quién va dirigido este artículo, porque todos de una forma u otra pertenecemos al pueblo y tenemos bastante que perder.

por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti (J.D y E.H).

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Vuelves por los mismos pasos, pensando que podrías hacer para que la tranquilidad no domine en exceso, y la verdad es que no lo sabes, pero si sabes que estarías dispuesto a hacer algo. Te resignas a que sea un pueblo de fin de semana. Al final estas líneas serán simplemente una entrada en un blog, que alguien leerá y sabrá lo que son estas sensaciones, y ya está, como siempre nos quedamos en palabras frente al avance de lo que sucede.

Reflexiones anónimas de un joven alcublano

DÍAS DE VENDEMA EN LA SERRANÍA

Era viernes por la noche y mientras estábamos cenando al calor del foguer mi padre nos contaba los planes para la mañana siguiente.

En la radio se escuchaba De España para los españoles, un programa musical que el viejo
Telefunken emitía en onda media al que mis padres eran asiduos por su afición a Manolo Escobar y a Sara Montiel.

Los planes para el día siguiente eran claros concisos, había que madrugar puesto que nos esperaba un día duro de vendema tanto a mi hermano como a mí, a pesar de tener los dos menos de doce años en aquella época ya eramos todo unos hombres.

Prácticamente a las nueve de la noche ya estábamos durmiendo con los cual a la mañana siguiente escuchábamos el trajín que se formaba mucho antes de amanecer, el sonido del macho comer garrofas mientras mi padre le ponía los aparejos antes de salir al pajar para
engancharlo al carro, os preguntaréis, ¿cómo el mulo en casa?, pues sí era lo más común junto con un cerdo que teníamos en una pequeña porcatera al cual se engordaba con sobras de la comida para luego la matanza. Supongo que también os preguntaréis, ¿donde estaba el servicio en tan acogedor palacete?, pues ya os lo podéis imaginar, nuestras necesidades las depositábamos en un hueco que hacíamos entre la paja del corral casero y todo mezcladito con los excrementos del macho y del puerco abonaban nuestros campos.

Sonaba el carro por la calle de ripio mientras mis tíos y mi abuelo ya habían llegado a casa, mi madre preparaba las fiambreras con embutido de la matanza y patatas, muchas patatas, mientras nos gritaba, ¡chiquillos arriba que ya está el padre con el carro!, suponéis bien el desayuno de leche con Cola-Cao era corto.

Ya de camino hasta el bancal mi padre iba andando delante de la caballería mientras mi abuelo todo eufórico él llevaba los ramalillos como si de capitán de barco al timón se pusiera. ¿Encima del carro?, mi abuelo, mi madre, mis dos tíos, mi hermano y yo, hora y media de camino hasta el bancal y también hasta ver los primeros rayos de Sol de octubre.

Una vez llegábamos había que encender una buena hoguera para entrar en calor y mantenerla encendida hasta bien entrada la mañana puesto que la escarcha o en el mejor de los casos el rocío hacían que la uva te mordiese los dedos como negándose a ser arrancada de la cepa. Mi abuelo se encargaba de organizar la logística poniendo tres lonas en diferentes sitios del bancal donde abocamos la uva de nuestras cestas de mimbre que la mayoría de veces nos chorreaba el mosto pegajoso por los hombros.

Hasta que al fin llegaba el mediodía, bueno eso según decía mi abuelo que miraba el Sol y colocando los dedos de una forma extraña en el horizonte exclamaba, ¡chiquillos es la una y no me voy ni cinco minutos!, aquello era una fiesta, mi madre sacaba las fiambreras
para calentarlas en el rescaldo del fuego que estaba ardiendo durante todo el día, un pan sabroso eso si negro que ella misma masaba y luego cocía en el horno la Valenciana y las sardinas que a mi no me gustaban porque estaban muy saladas pero que mi abuelo se ponía como un kiko al mismo tiempo que se empinaba la bota de vino y de vez en cuando a escondidas de mi madre nos daba un trago, luego normalmente por las tardes acababa cortandose con el oncete pero como tenía soluciones para todo se meaba la herida y la taponaba con una hoja de la cepa mientras se reía enseñando los tres dientes que le quedaban, se hizo de ochenta y nueve años.

Estaba atardeciendo y el bancal vendemado, la uva en los tres montones y las porsaqueras de las abejas revoloteando para degustar el rico mosto, mi abuelo ya ha enganchado el macho al carro y se van a casa con mi madre y mis tíos, seguro que llegarán bien entrada la noche, mi padre mi hermano y yo nos quedamos a esperas de que venga el tractor de la bodega, no recuerdo sí era un Fordson o un Ebro de lo que estoy seguro es que era azul.

Cuando llega ya bien entrada la noche el tractorísta le dice a mi padre, ¡sí no se pisa no cabe toda en el remoque!, con lo cual es el mejor momento de la jornada, mientras ellos están cargando el remolque yo estoy encima de él pisando la uva a la luz de la Luna y de los tristes faros del tractor.

No sé a que hora descarguemos en la bodega ya que ni estaba mi abuelo ni había Sol y en aquella época los relojes solo estaban en Suiza, lo que sí sé es que como al día siguiente era domingo mi madre nos bañaba en una cerrá con agua calentica del foguer, estrenemos pantalón de pana con rodilleras de unos primos míos que se les habían quedado pequeños.

  • Texto anónimo enviado por un colaborador de Alcublas.

EL ANTIGUO VALOR DE LA PALABRA EN LA SERRANÍA

“Se hace saber a todos los pastores que mañana hay Salva, a las cuatro de la tarde en la Plaza de los Olmos. Están citados Manuel el Chirra, Salvador el del Molino y Rafael Cañada. El pastor que no acuda será dañador de la partida.” 

En Alcublas, en la comarca de Los Serranos, funcionó hasta principios de los setenta un tribunal que resolvía y mediaba en los conflictos entre agricultores y ganaderos. Su nombre era La Salva. 

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Pastor de Alcublas

El tribunal de La Salva comenzó a resolver conflictos antes del siglo XVII. La Salva era presidida por el justicia o regidor mayor de la villa y con el paso de los años pasó a ocupar dicho cargo el presidente de la Cámara Agraria. La lucha de intereses entre agricultores y ganaderos es un hecho histórico en la gran mayoría de las comarcas. Siempre han existido estos problemas.

LA TRILLA EN ALCUBLAS

Jornada de trilla en Alcublas

En Alcublas, pueblo con una gran tradición ganadera, estos conflictos eran habituales. En los primeros años del siglo pasado existían más de 150 pastores desarrollando una importante actividad ganadera en la localidad. Con el paso de los años, el número disminuyó, llegando a ser unos cincuenta en la década de los setenta. Al tratarse de un municipio con un escaso término, debían cruzarlo para que sus animales pastasen en los lindantes de Jérica, Sacañet, Andilla y Altura.
Semejante número de pastores, con sus consiguientes cabezas de ganado, originaron enfrentamientos con los agricultores. Entonces, todo estaba bien reglado: los campos de cultivo se marcaban con mojonadas, que eran piedras de buen tamaño pintadas con cal que indicaban la prohibición de entrada del ganado. En los campos con vides a las que se les ataban unas cañas altas que señalaban al pastor que no debía entrar con su ganado.
Por otra parte, para delimitar las lindes entre las propiedades agrícolas, se empleaban las hitas, unas piedras altas que cumplían la función de marcadores territoriales.
Pero ¿quién vigilaba el cumplimiento de estas normas? Para ello se creó la figura del veedor. Existían dos, uno defendía los derechos de los ganaderos y el otro el de los agricultores. Visitaban conjuntamente los campos y negociaban, pactando la multa o indemnización.

Reunión mensual 

La Salva se reunía con carácter mensual y a ella asistían exclusivamente los ganaderos que, conjuntamente con veedores y el presidente de la institución llegaban al acuerdo económico correspondiente. No siempre imperaba la cordialidad.

“Se hace saber a todos los pastores que mañana hay Salva, a las cuatro de la tarde en la Plaza de los Olmos. Están citados Manuel el Chirra, Salvador el del Molino y Rafael Cañada. El pastor que no acuda será dañador de la partida.” 

PASTOR EN ALCUBLAS AÑO 1969

Pastor de Alcublas. Año 1.969

Cuando los veedores conocían la identidad del ganadero infractor, la cosa era mucho más sencilla. Pero en ocasiones no había testigos directos y ningún pastor asumía los daños causados. En estos casos, los veedores acordaban con el presidente de La Salva que todos los ganaderos que frecuentaban con sus rebaños la partida en cuestión, debían hacer frente a los gastos ocasionados.
En los conflictos en los que no habían testigos era preciso iniciar algún tipo de investigación. Si un pastor afirmaba que su ganado no había pastado en un determinado bancal, negando la acusación del agricultor, el veedor lo comprobaba de una manera muy sencilla. Si el rebaño había pastado anteriormente en el bancal, volvía a hacerlo. Si no era así, el ganado nunca rebasaba la linde. Una forma muy curiosa de encontrar al infractor.

La Salva es una forma ya extinguida de administrar justicia. Se utilizaba un procedimiento rápido, oral, directo y sin derecho de apelación. Los conflictos se resolvían con las palabras. Se buscaban mediadores, para que las soluciones fuesen justas y asumidas por todas las partes. Las palabras tenían mucho valor, todo su valor. Se podría hacer un símil con el Tribunal de las Aguas de la Vega Valenciana, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Lamentablemente, el descenso de la actividad ganadera en Alcublas y el cambio en el estilo de vida llevó a la desaparición de La Salva hace ya más de treinta años.

E. Domingo

MEMORIA GRÁFICA DE LA SERRANÍA

                                ALCUBLAS 1959                           

Una parte importante de nuestro pasado próximo está desapareciendo ante nuestros ojos. Por ello, es muy importante preservarlo. Esta nueva colaboración en Serranos y Rurales es una pequeña aportación al respecto. En concreto a la memoria gráfica de Alcublas.

(1) PORTADA
Se trata de un pequeño cuaderno formado por una portada y contraportada en cartulina y cuatro páginas en papel, no numeradas, con nueve interesantes fotografías originales pegadas. La portada con el título “Alcublas” – “Vista panorámica” presenta una fotografía apaisada de la población de Alcublas.

(2) FOTOGRAFIA PORTADA
La Página 1 con dos fotografías de la Fuente de San Agustín.

(3) PAGINA 1
Una, la Fuente de San Agustín desde lejos.

(4) FOTOGRAFIA 1-A
La segunda, una foto de una familia, cuya identidad desconozco, junto a la Fuente.

(5) FOTOGRAFIA 1-B
La Página 2 presenta dos fotografías de dos zonas diferentes de Alcublas.

(6) PAGINA 2
La primera una vista del depósito y “Fuente de San Isidro”.

(7) FOTOGRAFIA 2-A
La segunda, la “Torre de la Iglesia desde la calle del Villar del Arzobispo”.

(8) FOTOGRAFIA 2-B
La Página 3 presenta otras dos fotografías de dos zonas diferentes de Alcublas.

(9) PAGINA 3
Una, la “Plaza de la fuente”, pudiéndose observar al fondo el monte de los molinos y la silueta de ellos.

(10) FOTOGRAFIA 3-A
La otra, con una fotografía de la Iglesia. En la misma se puede ver la figura de San Antón sobre la puerta de entrada.

(11) FOTOGRAFIA 3-B
La página 4 presenta las dos últimas fotografías, pues la contraportada no tiene fotografías, de dos zonas cercanas a Alcublas.

(12) PAGINA 4
Una panorámica de “La peña Ramiro”.

(13) FOTOGRAFIA 4-A
Y la última, unos niños, de los que también desconozco su filiación, “En la fuente de Nª Sª de la Salud”. Y la fecha (19-IX-1959)

(14) FOTOGRAFIA 4-B
Una verdadera delicia que nos transporta 56 años atrás…

Por   JUAN ANTONIO FERNANDEZ PERIS

EL DEPORTE, UNA OPCIÓN DE OCIO EN LA SERRANÍA

Las ofertas de ocio, y por desgracia las fiestas en nuestro pueblo, Alcublas, cada vez van a menos, en cantidad, por diferentes factores que no pienso comentar, ya que no son el objeto del artículo. Pero la cuestión es que la población, sobre todo los jóvenes, cada vez se ven menos incitados a subir al pueblo.

Alcublas, vista general

Muchas personas especulan sobre cómo hacer para que sigan subiendo los jóvenes a nuestras zonas rurales, o incluso hay gente que se alegra porque perturban la paz de sus descansos… Nosotros, por nuestra parte, hacemos lo que mejor sabemos hacer, DEPORTE3
Cada vez nos es más difícil conseguir que la gente suba a Alcublas, y por lo cual, cada vez es más difícil conseguir tan solo 10 personas, para poder jugar un partidillo de fútbol sala. Pero éste pequeño inconveniente sin querer nos ha salvado los fines de semana “vacios”. 1
Al ser tan poca gente, nos juntamos para poder jugar personas de todas las peñas y edades del pueblo, pudiendo coincidir un niño de 15 años, con un adulto de 30 años en el mismo partido. Eso, en un pueblo, en cualquier sitio, el realizar actividades de ocio gente de edades tan diferenciadas, es muy difícil de conseguir, y que además se disfrute como se disfruta ya es…casi imposible.
Eso es lo que hemos conseguido, unir a todos los jóvenes con el mismo interés. Cada vez cogemos a más niños para mantener la “cantera” y que dentro de 5-10 años se siga pudiendo jugar a futbol por aquí. En los partidos siempre recordamos viejas anécdotas de cuando éramos pequeños y los mayores no nos dejaban jugar con ellos, o nos decían que jugáramos de portero como mucho…como ha cambiado todo. Ahora, ellos son muy importantes, los mas pequeños, por eso el clima de compañerismo debe mantenerse siempre.
2Puede que lo mejor de esos partidos a 5 grados, un fin de semana de febrero que no llaman la atención a nadie, sea el quedar después de jugar, casi de forma improvisada a cenar todos juntos en algún bar, sin importar de nuevo, la gran diferencia de edad.
En nuestras manos está el lanzar eventos deportivos que arrastren a la gente a visitar nuestro pueblo, y que devuelvan el interés por subir a nuestros Alcublanos reacios a aparecer por nuestras calles.
Hace años que se vienen celebrando carreras de montaña por el término, gracias a los organizadores de “Alcublas Corre”, y al ayuntamiento que se mostró dispuesto a colaborar, que convierten, los días de carrera, en un reclamo enorme para la gente. Recuerdo, que el I Desafío Trail de Alcublas, un fin de semana de junio, con gente en exámenes, sin vacaciones ni nada, el pueblo estaba a rebosar de gente, incluso por la noche.

Jordi Muñoz

A PROPÓSITO DE LAS FIESTAS DE VERANO EN LA SERRANÍA

                               Mi comisión de fiestas fue la mejor

Pasado el bullicio de los días de verano, donde la mayoría de los pueblos viven una afluencia desbordada de gente, ocupando casi el 100% de las viviendas y alcanzando su punto álgido con las semana de fiestas de los pueblos, llega, la esperada por algunos, tranquilidad.

Festeros de Alcublas el día de las Jotas

En la mayoría de los pueblos la semana de fiestas de agosto, en honor a su patrón, son unas fechas señaladas en el calendario. Vemos como cada pueblo organiza estas fiestas por un sistema u otro. En algunos pueblos es el Ayuntamiento quien organiza estos días de fiestas, en otros son grupos de amigos o quintas que se formalizan en una Comisión de fiestas y el Ayuntamiento cede, de manera implícita ,la libertad de organizar las fiestas del año próximo.

En septiembre, con la llegada de la tranquilidad, también llega la nueva Comisión de Fiestas del siguiente año, vemos como empiezan a elaborar su trabajo y a planificarse el año para poder realizar una semana de fiestas como el pueblo se merece. Empieza la época de la venta de bonos de fiestas, loterías, rifa, organización de verbenas y discomóviles, celebración de eventos, reuniones cada fin de semana… Es una año de trabajo.

Es de especial admiración aquellos pueblos que organizan sus fiestas por Quintas, sobre todo si son quintas jóvenes, de 21 años. Estos jóvenes nos demuestran como trabajan, como se implican, como asumen responsabilidades, como ceden su tiempo en lograr su objetivo: que su año sea, un buen año de fiestas. Aquí tenemos el ejemplo, aquellos jóvenes que no pensábamos capaces de nada son los que nos solucionan la semana de fiestas. Los jóvenes son los que llenan, los últimos diez días de agosto, el pueblo de gente, de fiesta y de vida. ¿A cambio de qué? A cambio de nada o a cambio de mucho según como lo veas. A cambio de ver a sus padres orgullosos de la implicación de sus hijos con el pueblo, a cambio de ver que sus abuelos los miren con ojos vidriosos en la procesiones de fiestas, a cambio de pasar un año entre amigos, a cambio de ser el protagonista de lo que ellos han conseguido, cambio de ayudar a que su pueblo no sea gris en verano o simplemente a cambio de discutir con amigos de otras quintas que “mi comisión de fiestas fue la mejor”. A cambio de lo que queramos, pero la verdad es que los jóvenes festeros nos dan una clase magistral de como hacer cosas por su pueblo.

Pero, ¿Los cuidamos como se merecen?. Estamos hablando de: un grupo de personas que trabajan durante un año entero para que disfrutemos. ¿Los cuidamos bien?. Muchas de las Comisiones de fiestas de los pueblos desarrollan su actividad de una forma incierta, tenemos que empezar a preservar esta magnifica iniciativa que se da cada año en los pueblos. Los vecinos de los pueblos se vuelcan y colaboran con los jóvenes festeros, el fruto de todo esto son diez días de fiestas increíbles para un pueblo como el nuestro.

Con el fin de seguir disfrutando de este sistema de Comisiones de Fiestas, con el que cada año un grupo de jóvenes dan lo mejor de ellos, y el que nos ha hecho disfrutar de tantas y tan buenas Comisiones, la  Comisión de fiestas deben desembocar en una Asociación cultural o juvenil, la forma que nos permita seguir disfrutando de este magnifico sistema.

Tenemos suerte de tener en los pueblos jóvenes implicados , que consiguen esos días de fiesta, por eso es el Ayuntamiento quien tiene que velar por preservarlos, y preservar a aquellos que desinteresadamente se comprometen a organizarlas. En la actualidad los Ayuntamientos ceden de forma no explicita la celebración de las fiestas, asumiendo con un “nosotros estamos detrás” todo compromiso con la Comisión, tal vez ha llegado la hora de mejorar la protección a las Comisiones de fiestas, además de adelantarse a cualquier incidente que pueda surgir. Es el Ayuntamiento quien tiene que marcar el camino para que la Comisión de fiestas se conviertan en una Asociación. Manteniendo, por supuesto, la independencia y frescura que tiene la Comisión de Fiestas.

UN RAYO DE SOL EN ALCUBLAS

Suele ocurrir, especialmente en los últimos tiempos, que escuchamos de la existencia de muchos proyectos, ideas y planes, la mayoría proviene de nuestros dirigentes políticos, puesto que es año de elecciones es algo muy normal que se queden roncos de anunciar que ellos y solo ellos tienen la solución a todos nuestros problemas y temores, pero el abajo firmante, que aunque no es perro tan viejo, ha visto muchas cosas en la Serranía, desde archivos que no archivan, hasta aeródromos que, más que aviones, lo que querían hacer despegar eran millones, es más bien reacio a confiar en tales proyectos.

Fábricas de tejas y ladrillos tejares en la provincia de Avila. Arquitectura popular. Salobral.   Fábricas de tejas y ladrillos tejares en la provincia de Avila. Arquitectura popular. Salobral.

A mí lo que me gusta es el trabajo humilde, los pequeños proyectos que, como las flores, se cultivan como una pequeña semilla y a base de esfuerzo, tiempo y paciencia acaban convirtiéndose en flores deslumbrantes que hacen las delicias de quienes las disfrutan, en el fondo uno siempre ha sido un hombre sencillo de campo. Tales proyectos no suelen venir de las instituciones, sino que son normalmente iniciativas privadas llevadas a cabo por personas luchadoras y comprometidas y ,la verdad sea dicha, cuando conoces a una de esas personas el primer pensamiento que te suele venir a la cabeza suele ser “está loco” pero entonces les ves como trabajan, el empeño y el cariño que dedican a cada tarea y tu pensamiento poco a poco va cambiando, algo parecido me paso cuando conocí a Gretel y a su familia, si los lectores me lo permiten, les resumiré un poco la historia a fin de hacerla más amena.

Se da la casualidad de que servidor es camarero en un bonito bar de un pueblo aún más bonito llamado Alcublas, una calurosa mañana de verano me hallaba comprando en el supermercado del pueblo cuando recibí la llamada de mi jefe diciéndome; -Vente para aquí que tengo tres inglesas y no me entero de nada. No es que yo sea un experto en ingles, ni mucho menos, pero tengo los conocimientos suficientes como para mantener una conversación medianamente inteligible así que me fui para allá mientras intentaba recordar como se decía sepia en inglés, lo primero que descubrí de ellos fue que, en realidad, eran belgas.

Creo que fue Balzac quién dijo que las buenas conversaciones no se preparan, sino que fluyen y hasta tal punto fue cierto que, no sé cómo, acabe en el maravilloso riachuelo de Teresa, con mis nuevos amigos belgas, mostrándoles una pequeña parte de nuestro particular paraíso serrano, allí me contaron que su sueño era comprarse una casa y organizar un retiro, un lugar donde poder desconectar de la vida de la gran ciudad, hacer yoga y sumergirse en esa paz que solo puede lograrse estando en medio de la naturaleza, la gente como yo , que no tiene ningún reparo en perderse por la montaña en busca de setas, sabrán perfectamente a que me refiero. Creo que ese día en particular la fortuna le sonrió a todos los serranos, por qué Gretel y su familia decidieron que Alcublas era un lugar perfecto para su proyecto, que reunía todos los requisitos que habían establecido, buen clima, buena gente y un entorno natural que, aunque estaba muy tocado por los restos del fuego muestra aún su fuerza y su esplendor muy vivos y, fue así, como acabaron instalándose en un encantador rincón de nuestra Calderona al que rebautizaron el Rayo de Sol, como la canción de los diablos, aunque ellos no entendieron el chiste.

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Desde que llegaron a aquel lugar les he visto a hacer de todo menos una cosa, pararse y en solo dos años, he visto como transformaban una fría casa de montaña, decorada al principio, por cierto, al estilo Carmen Polo, en un lugar que rebosa originalidad y amor por la naturaleza, les he visto haciendo yoga y conociendo a sus nuevos vecinos ,siempre con una sonrisa en el rostro, así que cuando Gretel vino a comentarme su proyecto “jóvenes en acción” con la idea de juntar una semana a jóvenes de Bélgica con jóvenes de nuestra serranía para que trabajen juntos y convivan juntos, tengo que reconocer, que acepte sin dudarlo, de momento este proyecto se halla en su fase inicial, es decir, hace unos días celebramos una reunión a la que invitamos a todos los jóvenes de Alcublas entre 18 y 30 años para explicarles la idea y el modo de llevarlo a cabo y, si bien es cierto, que solo un puñado de jóvenes acudió a nuestra llamada, también es cierto, que la buena disposición de este grupo se podía notar y es que la juventud viene pegando duro desde hace tiempo y ,con esa actitud, quedamos en celebrar una próxima reunión el día 24 de Agosto, pasadas las fiestas, para comentar sobre las ideas que cada miembro de este proyecto aporte al mismo durante este tiempo, ¿Quién sabe? A lo mejor la inspiración llega en medio de un verbena, la temática es libre y abierta a cualquier idea original que pueda salir de una mente joven, despierta y en acción.

Por nuestra parte poco más podemos contar, por ahora, por qué espero poder volver a contaros nuevas sobre este proyecto, como ya he dicho, las buenas semillas requieren tiempo, esfuerzo y dedicación.

IGNACIO TERUEL