DOÑA TERESA GIL DE VIDAURRE, SEÑORA DEL VILLAR DE LAS ALCUBLAS

El día 10 de abril de 1257, Jaime I de Aragón donó el villar de Las Alcublas a Teresa Gil de Vidaurre, dama de origen navarrés.
¿Quién era Teresa Gil de Vidaurre? ¿Por qué recibió la donación de un pequeño pueblo por parte del todo poderoso rey de la Corona de Aragón?

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Jaime I, hombre propenso a conceder su afecto entre las damas que lo requerían o entre aquellas a quien él requería, mantenía una relación amorosa con Teresa Gil de Vidaurre desde la muerte de su segunda esposa, Violante de Hungría, en 1251, aunque algunos autores mantienen que se inició unos años antes.

Teresa Gil de Vidaurre, que era viuda de Pedro Sánchez de Lodosa y con el que había tenido al menos un hijo, Sancho Pérez de Lodosa, más integra, inteligente o sagaz que otras damas que habían compartido el lecho con el monarca, no accedió a sus proposiciones hasta que el rey le concedió ante un testigo, según la leyenda, “palabra de matrimonio”.

Si la leyenda es cierta, estaríamos en presencia de un matrimonio secreto y morganático que en aquellos años, aunque reprobado, era considerado válido. El matrimonio nunca fue reconocido por Jaime I, pues nunca dio el nombre de “esposa” o el título de “reina” a Teresa Gil de Vidaurre, aunque ésta, en su último testamento, se autotituló “uxor quondam” de Jaime I.

No habiendo cumplido Jaime I la “palabra de matrimonio”, Teresa Gil de Vidaurre recurrió ante el papa Clemente IV para que el matrimonio, que había contraído de buena fe, fuera reconocido oficialmente, iniciándose un pleito ante la corte pontificia que se prolongó durante los siguientes años. Algunos autores sostienen que el pleito lo inició Jaime I años más tarde, cuando a finales de 1265, el rey contaba cincuenta y siete años, se enamoró de Berenguela Alfonso, y alegando que Teresa Gil de Vidaurre padecía lepra solicitó al Papa autorización para contraer matrimonio y alejarse de Teresa.

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A pesar de sus intentos, el monarca no pudo conseguir que la corte pontificia accediera a su separación. El papa Clemente IV mantuvo que si bien nunca había existido un verdadero matrimonio, vista la relación existente podía considerarse verdadero y consumado, por lo que no podía disolver dicha unión.

Jaime I no atendió la recomendación del Papa, manteniendo la amistad con Berenguela hasta su muerte en 1272. Poco después, ya sexagenario, el rey sedujo a una mujer casada, Sibila de Saga, si bien se decía que su matrimonio era nulo porque su marido no era soltero al contraer matrimonio. Jaime I aún se atrevió a solicitar al papa Gregorio X la anulación de su unión con Teresa Gil de Vidaurre, pero en septiembre de 1275 el sumo pontífice se negó a decretar la disolución, ordenándole separarse de su concubina bajo pena de excomunión. Al parecer, el monarca obedeció, tenía sesenta y siete años.

Los años más felices de la relación entre Jaime I y Teresa fueron desde 1255 a 1260, durante los que nacieron sus hijos, tanto que el monarca hizo diversas donaciones a Teresa y a su descendencia.

El 10 de abril de 1255 donó a Teresa las casas que en Valencia habían pertenecido a los reyes musulmanes Lobo y Zayyan.

El 9 de mayo de 1255 donó el castillo y la villa de Jérica, con sus aldeas y términos, a Teresa y la descendencia que pudieran tener ambos.

El 10 de abril de 1257 la donación que más nos interesa, Las Alcublas, a Teresa, sin mencionar a los hijos o descendientes.

El 18 de agosto de 1257 el castillo y la villa de Flix a Teresa y a sus hijos.

El 2 de enero de 1258 donó los castillos de Arcos (de las Salinas), Zacarés y Peña de Ahija a Teresa. A su muerte lo heredaría su hijo Pedro, pero si éste fallecía los heredaría en su caso un tercer hijo, y si éste no llegaba a nacer o le premoría, lo heredaría el primogénito Jaime.

El 5 de abril de 1260, la heredad de la Zaidía, situada fuera de las murallas de la ciudad de Valencia, a su hijo Jaime de Jérica. En ésa heredad es donde Teresa Gil de Vidaurre fundó el monasterio de la Zaidía en el que vivió desde 1268, no llegando a profesar como monja ni llegó a ser abadesa, como se desprende del hecho de haber otorgado testamento, lo que estaba prohibido a quienes profesaban como religiosos.

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Teresa Gil de Vidaurre, mujer inteligente que era hija de Gil de Vidaurre, caballero de origen navarrés, y de Toda Garcés de Azagra, no se conformó con las villas, castillos, lugares y heredades que le donó Jaime I de Aragón. Dispuesta a que sus hijos tuvieran un gran patrimonio compró a los Azagras los lugares de Altura, Castellmontant y Mora de Rubielos, y a su pariente Pedro Ladrón el señorío de Ayerbe en Aragón.

Falleció entre finales de octubre de 1279 y principios de enero de 1280. Por su testamento, se conserva un traslado de 9 de octubre de 1408 en el Archivo del Reino de Valencia, sabemos como distribuyó sus propiedades entre sus hijos:

Al primogénito, Jaime de Jérica, lo instituyó heredero del señorío de Jérica y de los lugares de Altura, Castellmontant, Mora, Las Alcublas, Tormón y ciertas casas y heredades en Zaragoza y Navarra.

Al segundogénito, Pedro de Ayerbe, del señorío de Ayerbe y de los lugares de Cabañas, Azuer, Boquiñeni, Luesia y Agüero.

Por su parte, Jaime I de Aragón, en su último testamento otorgado en Montpellier el 26 de agosto de 1272, reconoció a los hijos tenidos con Teresa Gil de Vidaurre como legítimos, incluyéndolos en las sustituciones hereditarias que estableció detrás de los hijos tenidos con Violante de Hungría, los infantes reales Pedro y Jaime. La legitimación por vía testamentaria era legal, reconociendo a los hijos legitimados la condición de hijos legítimos y con plenos derechos, por lo que, tras su inclusión en las sustituciones hereditarias, si fallecían Pedro y Jaime de Aragón sin sucesión, los hijos tenidos con Teresa Gil de Vidaurre podían convertirse en reyes de la Corona de Aragón y Mallorca. Pasaron de ser tenidos por hijos naturales o bastardos, a tener posibilidades, aunque mínimas, de reinar. No tuvieron la misma consideración otros hijos de Jaime I, como Fernando Sánchez de Castro y Pedro Fernández de Hijar.

No sabemos si fue la conciencia del rey, la presión de la corte pontificia o el resplandor de la palabra “verdad” lo que motivó tal decisión, lo cierto es que Teresa Gil de Vidaurre debió recibir de Jaime I “palabra de matrimonio”.

 

VICENTE VALLET PUERTA

Vicente fue secretario judicial de la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV). Cruz de San Raimundo de Peñafort en 2007, fundador de la Unión Progresista de Secretarios Judiciales y miembro permanente de su comité permanente y del secretariado. Fue, además, Patrono de la Fundación Por la Justicia de Valencia, de la que fue secretario.

Vallet Puerta estaba ligado familiar y sentimentalmente a la localidad de Chelva, donde era cronista oficial del vizcondado. Pertenecía a la Academia de Genealogía y Heráldica de Valencia y era, además, miembro y secretario de la Asociación Cultural La Fénix Troyana y socio de la Real Sociedad Económica del País y de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales.

Vicente Vallet, publicó dos libros: ‘Las cartas pueblas del valle del Río Chelva’ y ‘El Señorío de Chelva y sus señores. Siglos XIII y XIV. Los linajes de los Azagra y los Jérica’.

 

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SIMÓN DE ROJAS CLEMENTE Y RUBIO

ILUSTRE BOTANICO Y AGRÓNOMO
NACIDO EN LA SERRANÍA

En esta ocasión, vamos a hablar de un eminente personaje nacido en La Serranía, en concreto en Titaguas. Me refiero a D. Simón de Rojas Clemente y Rubio, brillante botánico y agrónomo, muy reconocido y respetado por la comunidad científica, cuyo recuerdo ha quedado eclipsado para el gran público por el de otros botánicos de su época más célebres como, por ejemplo, su maestro Antonio José Cavanilles.

(1) Retrato de D.Simón de Rojas Clemente
Nació Simón de Rojas en Titaguas el 27 de septiembre de 1777, en el seno de una familia numerosa (tuvo quince hermanos). Era hijo de la segunda mujer de su padre, Juliana Rubio, y el cuarto en la línea de sucesión, sin ninguna posibilidad, por tanto, de heredar un día la escribanía del juzgado de Titaguas que ostentaba su familia. Por ello, sus padres decidieron que siguiera la carrera eclesiástica. A los diez años ingresó en el Seminario de Segorbe. Tras estudiar cuatro años de Humanidades, fue enviado a Valencia para los estudios superiores, donde finalmente se doctoró en Filosofía y Teología.

Muy pronto empieza a dar muestras de su escasa vocación sacerdotal, pues se sentía más atraído por las ciencias de la naturaleza. Sus aficiones por la Historia Natural y la Botánica se incrementaron cuando en 1800, ya en Madrid al ser nombrado profesor suplente en el Real Seminario de Nobles de Madrid, aprovecha durante los años 1800 y 1801 para asistir como alumno a las clases del Real Jardín Botánico. Allí fue discípulo de Gómez Ortega y de Cavanilles, trabando amistad con su compañero de estudios Mariano Lagasca, con quien publicaría en agosto de 1802 una Introducción a la Criptogamia española.

(2) Ensayo variedades de vid
En 1802 fue nombrado profesor de la cátedra de árabe, en la que conoce al famoso viajero y espía catalán Domingo Badía y Leblich (apodado Alí Bey). Con éste viajará el resto del año 1802 y 1803 por Francia e Inglaterra para perfeccionar sus conocimientos de árabe, además de estudiar las especies botánicas de ambos países, en apariencia con el objeto de preparar una supuesta (se trataba más bien de un misión de espionaje) expedición científica a Marruecos por encargo de Godoy. Clemente tomó el nombre árabe de Mohamed Ben Alí, más conocido por su apodo de El Moro Sabio.

Finalmente Badía continúa el viaje en solitario, quedándose Simón de Rojas Clemente en Andalucía, donde por encargo del ministro Godoy inicia en 1804 el estudio sobre las producciones y la historia natural del Reino de Granada, de forma parecida a lo que Cavanilles había hecho en sus Observaciones sobre el Reyno de Valencia (1795-97). En su estancia por tierras andaluzas emprende asimismo sus estudios sobre las viñas, que lo convirtieron en uno de los mayores expertos mundiales en ampelografía. Regresó a Madrid en 1805 al ser nombrado bibliotecario del Real Jardín Botánico.

(3) Paseo en la localidad de Ronda dedicado
En 1807, publica su famoso Ensayo sobre las variedades de la vid común que vegetan en Andalucía, con un índice etimológico y tres listas de plantas donde se caracterizan varias especies nuevas, traducido al francés, obra que le dio un gran reconocimiento internacional. En ese mismo 1807 vuelve a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) como profesor de Agricultura del “Jardín Experimental y de Aclimatación de La Paz”, creado por Godoy y destruido en la Guerra de Independencia. Ya en 1809, en plena guerra, retoma su “Historia natural del Reino de Granada” con el estudio de la Hoya de Málaga y la Serranía de Ronda.

En el periodo de 1812 a 1814, y a consecuencia de la invasión francesa, se instala en Titaguas y comienza a escribir una Historia civil, natural y eclesiástica de Titaguas, además de otras muchas actividades: un plano topográfico del término; la genealogía de los apellidos locales; propuso dar nombres populares a las calles (calle de la Tajadera, del Lobero, del Colmenero…); enseñó a los niños y adultos a clasificar las diferentes especies de pájaros y plantas; incluso creó una compañía de teatro en la que él mismo hizo papeles de protagonista, como en El médico a palos y en El alcalde de Zalamea.

(4) Historia civil, natural._. de Titaguas
Finalizada la guerra, en 1814, y tras superar un “tribunal de depuración”, ocupa de nuevo su plaza de bibliotecario en el Real Jardín Botánico de Madrid, a cuyo frente volvía a estar su amigo Mariano Lagasca. Entre ambos catalogan las colecciones de plantas americanas formadas por José Celesrtino Mutis en Bogotá, que fueron remitidas a Madrid en 1817. Y, junto a otros especialistas, colaboran en una edición actualizada de la Agricultura General de Alonso de Herrera, publicada en cuatro tomos entre 1818 y 1819. En 1818 fue elegido censor para las oposiciones a la Cátedra de Zoología en el Real Museo.

Al restablecer Riego en 1820 la Constitución de Cádiz, buena parte de los hombres de ciencia de ideas liberales apoyaron el nuevo tiempo político. D. Simón de Rojas Clemente fue propuesto para encabezar la lista de doce diputados que correspondían al antiguo reino de Valencia, cosa que aceptó, pasando luego a formar parte de las comisiones de Agricultura, de Salud y de Instrucción Pública. No obstante, debido a problemas de salud por haber pasado la fiebre amarilla años atrás, en septiembre de 1821 regresó a Titaguas, donde vivió los siguientes cinco años.

En su localidad natal continua con su infatigable labor de compilar datos para su Historia natural de Titaguas, así como con sus colecciones de plantas, insectos y animales disecados. Incluso inició estudios sobre apicultura. Regresó de nuevo a Madrid, al ser reclamado en 1826 para ordenar y terminar algunos de sus muchos trabajos inacabados sin publicar, en especial su manuscrito sobre las gramíneas (Ceres Hispánica). Allí murió el 27 de febrero de 1827, con tan sólo 49 años, siendo enterrado en una fosa común del cementerio, hoy desaparecido, que se situaba cerca de la Puerta de Toledo.

(5) Monumento centenario de la muerte
D. Simón de Rojas Clemente y Rubio, un sabio en toda la extensión de la palabra, a pesar de la época histórica que le tocó vivir, entre la ilustración y el absolutismo y en medio de una guerra, nunca dejó de investigar. ¿Qué relación tuvo con Alcublas?. Aunque no existen datos que confirmen que la visitara personalmente, sí que escribió sobre su agricultura, lo que es muy poco conocido.(1) Estatua Simón de Rojas ClementeEn 1818, Simón de Rojas Clemente y Rubio junto a Mariano Lagasca, Bibliotecario y Director, respectivamente, del Real Jardín Botánico de Madrid, y con la colaboración de un selecto grupo de especialistas, entre los que se encontraban Antonio Sandalio de Arias, Claudio Boutelou, Francisco de Paula Martí, etc., iniciaron la reedición en cuatro volúmenes entre 1818 y 1819, de la Agricultura general de Gabriel Alonso de Herrera, de 1513, por encargo de la Real Sociedad Económica Matritense.

Esta nueva edición de la Agricultura general (la obra agrícola más importante y conocida en España hasta bien entrado el siglo XX) tenía un doble objetivo. Por un lado, “queriendo la Sociedad Económica de Madrid que se restaurase el texto” de la versión original de 1513, puesto que a su juicio en ediciones posteriores se habían ido introducido añadidos sin valor que la habían desvirtuado y, de otro, “nivelándola con el actual estado de las luces” con adiciones de mayor rigor científico y actualidad.

(2) REAL SOCIEDAD MATRITENSELa colaboración de Simón de Rojas Clementefue sin duda la más importante y valiosa, ya que redactó el prólogo, las adiciones a las castas de trigo, al cultivo del algodón y, sobre todo, a las variedades y cultivo de la vid, la vinificación, los principales vinos de España, etc. Y en una de sus ADICIONES menciona con admiración que los “vecinos de Alcublas” utilizaban una técnica novedosa en el cultivo de sus viñedos.

Así, en el Tomo I, de la “AGRICULTURA GENERAL de Gabriel Alonso de Herrera. Corregida según el testo original de la primera edición publicada en 1513 por el mismo autor, y adicionada por la Real Sociedad Economica Matritense”. Imprenta Real. Madrid. 1818. Y al final del Capítulo XVI. De los tiempos y manera de arar y cavar las viñas, pág. 434, escribió Simón de Rojas Clemente en la ADICION:

“ Las ventajas del achatado, la preferencia que se da en varios paises á los terrenos mas cargados de piedra suelta y la valentía de las parras criadas en los patios sugirieron á algunos la idea de enlosar ó empedrar las viñas, haciéndoles ver ahorros inmensos en la supresión total de las labores anuales. Cuando el célebre Rozier realizaba en las suyas de los alrededores de Bezieres este estraño pensamiento, ya los vecinos de Alcublas en nuestro reino de Valencia lo tenían muchos años antes, no solo puesto en planta, sino llevado todavía mas adelante; siéndoles familiar, según me lo asegura un testigo ocular (D. Juan Bautista Ocio), el uso de levantar pared continua de piedra seca de una cepa á otra en toda la longitud del liño, del grueso y hasta la altura de las cepas mismas.

“Esta práctica ha de ser necesariamente muy económica por los dispendios que ahorra y el aumento de cosecha que debe producir en las esposiciones muy calientes y en los terrenos muy áridos que la atmósfera no favorece con rocíos ni otro género de humedad durante la estación del verano. Ni es fácil conseguir por otro medio que se pueblen de vides infinitas terreras y colinas de España, condenadas hasta ahora á una esterilidad absoluta por lo exaustas que las dejan de jugos el sol y vientos secos del estío, á falta de depósitos abundantes de agua subterránea con que sufragar á estas pérdidas ó de diques superficiales con que contenerlas o minorarlas.”

(3) AGRICULTURA GENERAL-1
¿Y quién era el “célebre Rozier” que menciona Simón de Rojas Clemente en su texto, que al parecer también coincidía con los vecinos de Alcublas en tan singular técnica de cultivar las viñas?. Jean-Baptiste François Rozier (Lyon 1734 – Lyon 1793) fue un reputado botánico y agrónomo francés y la máxima autoridad mundial en esa época –finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX- respecto a la viticultura y enología.

Entre sus obras más destacadas habría que mencionar “Mémoire sur la meilleure manière de faire et de gouverner les vins de Provence, soit pour l’usage, soit pour leur faire passer les mers”, de 1772; la “Démonstrations élémentaires de botanique”, con A.L. Claret, 1773.Y, sobre todo, la más completa enciclopedia agrícola del siglo XVIII: Cours complet d’agriculture théorique, pratique, économique et de médecine rurale et vétérinaire. ou Dictionnaire universel d’agriculture. En 10 volúmenes. 1781-1800.

Ya, tras su muerte, se publica póstumamente en 1801 su “Traité théorique et pratique sur la Culture de la Vigne, avec l’Art de Faire le Vin, les Eaux-de-Vie, Esprit-de-Vin, Vinaigres simples et composés. Ouvrage dans lequel se trouvent les meilleurs méthodes pour faire, gouverner et perfectionner les Vins et Eaux-de-Vie…”, junto a Jean-Antoine Chaptal y Antoine Parmentier, en 2 volúmenes. Obra que recopila los textos fundamentales en los que todavía se basan buena parte de la viticultura y enología modernas.

(5) Abate Rozier

Así pues, la ADICION de D. Simón de Rojas Clemente y Rubio nos describe una vanguardista técnica en viticultura de la que, según parece, no ha quedado vestigio o recuerdo alguno. A principios del siglo XIX y en la línea propuesta por Rozier, uno de los más ilustres agrónomos del momento, los agricultores alcublanos cultivaban las viñas de una manera muy especial: cubrían parcialmente el terreno con piedras, a fin de disminuir la excesiva evaporación del suelo durante los tórridos y largos veranos.

En la actualidad, dos siglos más tarde, en jardinería y para determinados cultivos se emplea una técnica parecida. Se denomina “acolchado” o “mulching” y, aunque normalmente se realiza recubriendo el suelo con una capa de residuos orgánicos (paja, corteza de pino, etc.), también puede hacerse con grava o piedras. Sirve, además de limitar la aparición de malas hierbas, para mantener la temperatura y humedad del suelo, reduciendo su evaporación, como ya conocían y empleaban los agricultores de Alcublas a principios del siglo XIX en sus viñedos.

(8) Viñas en el llano de La Balsilla

Las técnicas de cultivo más novedosas hoy en día ya eran utilizadas hace más de dos siglos en Alcublas!. Según parece, no hay nada nuevo bajo el sol. Lástima que la soberbia que guía la forma de actuar en nuestro actual mundo “tecnológico” nos impida valorar, y aprovechar en su justa medida, el saber ancestral de nuestros mayores…

JUAN ANTONIO FERNÁNDEZ PERIS

TRANSPORTE PÚBLICO: ESTAMOS EN EL CAMINO ADECUADO

Hace ya un año lanzamos en el portal change.org una petición de TRANSPORTE PÚBLICO ADECUADO PARA LA SERRANÍA YA. Durante estos meses hemos recogido 4.000 firmas apoyando la petición y se las hicimos llegar a Carlos Domingo, Director General de la Consejería de Obras Públicas, Transporte y Movilidad. El señor Domingo nos contestó con prontitud interesado, reconociendo la precariedad del sistema actual, y nos solicitó la propuesta que creíamos nosotros adecuada para la Serranía.

transporte publico serrania valencia

Nos consta que durante estos meses los técnicos de consellería han estado trabajando en la resolución del problema del transporte público en nuestra comarca y ahora salen los resultados de todo ello.

ENLACE PÁGINA DE LA GENERALITAT

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La CV 101 la Serranía-València, según publica el DOGV, contará con un mínimo de 21 autobuses para atender a una población de 22.807 habitantes de 30 poblaciones: Ademuz, Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Torrebaja, Vallanca, Alcublas, Alpuente, Andilla, Aras de los Olmos, Benagéber, Bugarra, Calles, Chelva, Casinos, Chulilla, Domeño, Gestalgar, Higueruelas, Losa del Obispo, Pedralba, Sot de Chera, Titaguas, Tuéjar, Villar del Arzobispo, la Yesa, Gátova, Marines, Olocau.

La nueva propuesta presentan 9 ejes que configuraran la oferta de servicio regular en días lectivos con importantes mejoras en la conexión y la incorporación del transporte a la demanda que permitirá asegurar y garantizar el servicio a todos los municipios.

De esta manera, entre las novedades de este proyecto, según ha explicado el director general Carlos Domingo, destaca que en la línea principal, entre Villar de Arzobispo y València, el número de expediciones diarias aumenta en más de un 33%, al pasar de 3 de ida y 2 de vuelta por sentido a 4 de ida y de vuelta pasando todas por el Hospital de Llíria.

Por otra parte, con esta nueva propuesta de servicio los municipios que se encuentran al este de Titaguas, con un volumen de población inferior a 1.000 habitantes (excepto Ademuz – 1.137 habitantes) mejoran su nivel de oferta con respecto a la actual que no es diaria y se realiza a la demanda.

Además, el nuevo proyecto también contempla la incorporación de las actuales rutas escolares, a partir de 2020, lo que permitirá asegurar la comunicación directa con el Hospital de Llíria, la ciudad de València, la Universitat de Burjassot, las estaciones de Metrovalencia en Llíria, Beniferri o Campanar-València, y con la estación de autobuses de València.

Por último, para “dar una mejor cobertura y servicio a todos los municipios objeto se ha potenciado la coordinación de las líneas de preferencia escolar con la relación principal en cuatro puntos: Ademuz, Tuéjar, Villar del Arzobispo y Llíria.

Daros las gracias a todos los firmantes de la petición, pues cuatro mil serranos comprometidos en algo tan importante como el transporte público, hacen que nos sintamos orgullosos de nuestra querida comarca.

¡QUÉ SOLICOS ESTAMOS!

Hace unos días, un compañero de trabajo, natural de un pueblo de La Serranía, recordaba con añoranza tiempos pasados, en los que siendo joven llegó a conocer las calles de su pueblo repletas de niños. Apostilló, “el principal problema de La Serranía es su despoblación”.

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Este triste comentario, que evidencia una realidad evidente y objetiva, me ha llevado a recopilar algunos datos para conocer mejor los avatares demográficos de La Serranía a lo largo del tiempo, y en especial conocer cómo ha ido variando su peso poblacional respecto del conjunto de la Comunidad Valenciana. Repasemos un poco el pasado …

Mirando atrás, uno de los censos más antiguos, y menos conocido, del entonces Reino de Valencia, el censo de 1510, confeccionado con motivo de las Cortes de la Corona de Aragón celebradas en Monzón ese año. Se denomina “Sumari del manifest de les cases e bestiars e abitadors de les Ciutats, viles e lochs del regne de Valencia (…) lo qual manifest fonch fet en l´any MDX pero lo donatiu e servei de CX milia lliures ofert a la Magestat del Rey nostre Senyor en les Corts generals per aquell celebrades en la vila de Monçó”.

Las poblaciones de La Serranía que se mencionan en el mismo (hay que tener en cuenta que las cifras de Domeño también parecen incluir a Higueruelas, las de Xulella a Losa, y las de Alpuente, sus aldeas además de Titaguas, La Yesa y Aras) son:

“Locs de la Sglesia”: Xulella (83 “cases”); Vilar de Benaduf (El Villar) (68); Alcubles (50)

“Viles e lochs del Braç Militar” (jurisdicción señorial): Andilla (74); Bugarra (16); Benexep (Benageber) (20); Calles (34); Chelva, cristians e moros (254) y Barrio de Benexuay (21); Chestalguar (64); Domenyo (45); Loriguilla (24); Pedralba (68); Sot (56 “cases”); Tueja (79).

“Ciutats e viles Reals”:
Alpont (229 “cases”)

En resumen, 1.185 “cases” sumando todas las localidades de La Serranía, mientras que para todo el reino de Valencia este censo de 1510 contabilizaba 55.631 “cases”, ello supone poco más del 2% respecto a la población global del reino.

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Sigamos indagando en el pasado.
Un siglo después, en concreto en 1609, según “La Relación de las casas de christianos viejos y nuevos que ay en las ciudades, villas y lugares, deste Reino de Valencia”, realizada por orden del marqués de Caracena, virrey de Valencia, previa a la expulsión de los moriscos, La Serranía cuenta con 3.205 vecinos (de ellos, 171 en Alcublas, todos cristianos viejos), y 98.059 vecinos en todo el Reino de Valencia. La proporción aumenta a algo más de 3 %.

En el siguiente siglo, la población valenciana disminuye significativamente, debido a hechos diversos como la expulsión de los moriscos, la Guerra de Sucesión, etc. Así, según el “Vecindario” del marqués de Campoflorido, elaborado en el antiguo reino de Valencia entre 1712/13, en todo el territorio valenciano se contabilizaron 63.700 vecinos. Y en La Serranía 2.193 (163 en Alcublas). Datos que muchos autores estiman inferiores a los reales (hasta en un 25%), pero que no altera para nuestro objetivo de ver la proporción que se estabiliza en algo más del 3%.

A finales del mismo siglo XVIII (1793/94), según señala Antonio Josef Cavanilles en su obra ”Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia”, publicada en 1795, los vecinos del territorio valenciano aumentan hasta los 213.241. En La Serranía también aumentan, y alcanzan la cifra de 6.230, de ellos, 437 en Alcublas. Sin embargo la proporción disminuye un poco, al 2,9 %. El peso demográfico de La Serranía disminuye ligeramente respecto al del resto del territorio valenciano. Se inicia la lenta y progresiva pérdida de importancia poblacional de La Serranía.

Al respecto de los anteriores datos demográficos, he de aclarar que están referidos a “cases” o “vecinos”, y no a habitantes. Habría que utilizar un coeficiente multiplicador para calcular el número de habitantes, coeficiente variable aunque el más aceptado es el 4/4,5.

En el siglo XIX, y según el censo más fiable del mismo, el realizado en 1860, el número de habitantes en el territorio que se corresponde con la actual Comunidad Valenciana, se censaron 1.275.676. En La Serranía 31.082. Y en Alcublas, 2.484. Continúa la pérdida de peso demográfico hasta el 2,4 %.

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Y entramos en el siglo XX. En el censo de 1910, la población valenciana global era de 1.704.127 habitantes, y de ellos 37.831 en La Serranía, un 2,2 % total. Así que continúa el lento declive. Sin embargo, los 37.831 habitantes resultan el máximo histórico en la comarca. En Alcublas, 2.763 habitantes, su segunda mayor población, pues su histórico con 2.775 se produce en el censo del año 1900. La comarca crece en población pero ya a un ritmo significativamente menor que el resto del territorio valenciano.
Si miramos las cifras de medio siglo después, en 1960, en las tres provincias valencianas se censaron 2.480.879 habitantes, de los cuales 28.297 en La Serranía (en Alcublas 1.486). La proporción baja sensiblemente al 1,1 %. Datos que revelan en toda su crudeza la fuerte pérdida de población provocada por el inicio de la crisis migratoria, que desangrará la comarca a lo largo de la última mitad del siglo XX.
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La situación actual demuestra, como dice el dicho, que todo puede ir a peor. Según el padrón municipal a 1 de enero de 2008, la Comunidad Valenciana contaba con 5.029.601 habitantes y La Serranía con 18.208 habitantes (Alcublas con 842), es decir, ya un paupérrimo 0,36 % del total. Así pues, en los últimos 50 años, pierde más del 35 % de su población en términos absolutos y su importancia poblacional dentro de la Comunidad Valenciana queda relegada a niveles poco significativos. La Serranía ha terminado convertidaen un verdadero “desierto demográfico”.

Comentar, para concluir estas reflexiones, que ante esta evidencia, no es de extrañar que se haya extendido entre buena parte de los habitantes de la comarca un cierto “síndrome de miedo a la soledad” y que una de las frases más repetidas sea “…que solicos estamos…”. NO ES PARA MENOS…

Juan Antonio Fernández Peris

LA SERRANÍA Y EL RINCÓN NEVADOS

Pasó San Blas y se vistieron de blanco nuestras dos comarcas. Esta vez han sido más las imágenes bonitas que las malas situaciones de la fuerte nevada del año pasado.

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Las Navas. Foto Sandra Viana

Hoy lunes, tal y como informa EFE, permanecerán cerrados varios de nuestros colegios.

(EFE).- La Conselleria de Educación ha informado del cierre de los centros educativos de la comarca del Rincón de Ademuz, y de las localidades de Aras de los Olmos, Titaguas y Alpuente, en Los Serranos, ambas en la provincia de Valencia, por el temporal de nieve.

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Casas Bajas. Foto Casas Bajas, la página del pueblo

Según han informado a EFE fuentes de Educación, las carreteras de estas comarcas se encuentran cortadas, no funciona el transporte escolar y los profesores no han podido llegar a los centros.

Esperemos que el dicho “año de nieves año de bienes” se cumpla en nuestras dos comarcas.

INNOVAR EN NUESTROS PUEBLOS SIN MORIR EN EL INTENTO

En ocasiones una suma de planteamientos sorprendentes ponen en entredicho muchas de nuestras verdades cotidianas. La Serranía se apaga ¿y si damos un cambio de timón?

las dueñas

Masía de las Dueñas, Alcublas. Foto M. Ibáñez

Hemos comprobado que las actuaciones gubernamentales son en su gran mayoría, tibias, poco eficaces y en ocasiones inadecuadas. La política de la subvención nos lleva muchas veces al absurdo: ¿para qué construir una pista de galotxa donde no se practica este juego? ¿para qué planificar un polígono industrial donde no se van a asentar empresas? La respuesta es siempre la misma: “es que nos han concedido el dinero para ello”. Después de ver casos así te da por pensar que el problema principal no es el dinero. Un ejercicio interesante sería el poder sumar todo el dinero que las diferentes administraciones han destinado a la Serranía en un trienio y analizar su oportunismo y eficacia. Tras ello nos podríamos plantear el ¿yo lo hubiera gastado así?

Visto lo visto la conclusión es demoledora. Si continuamos por el mismo camino, podremos enlentecer un destino inexorable, pero estos frenos que utilizamos son muy flojos, pobres e ineficaces. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Por otro lado está la iniciativa privada a la que solemos llamar de una manera muy fina emprendimiento. El emprendimiento no debería distinguir lo público de lo privado, debería estar en el ADN de ambos. Pero hasta que esto no ocurra, el ámbito privado de la Serranía debería reinventarse con actuaciones innovadoras e incluso incomprendidas o incomprensibles. Soy de la opinión que cuanto más incomprendida sea una propuesta en este sentido en nuestra comarca, mejor resultado tendrá. Como indico al principio, las verdades cotidianas son las que nos están llevando a nuestro declive. Cambiémoslas.

  • ¿Seria viable el convertir un pueblo serrano en un “pueblo inglés” para cursos de inmersión lingüística?
  • ¿Sería viable el tener varios centros-taller en la Serranía para rehabilitación de toxicomanías?
  • ¿Sería viable el crear al menos tres centros en la comarca de cuidado especializados en Alzheimer?
  • ¿Sería viable el crear al menos tres centros en la comarca de cuidado y rehabilitación de personas con Ictus?

Ya no se trata del cuidado de nuestros mayores, que es otro tema. Se trata de iniciativas empresariales rentables que generen oportunidades. Estas cuatro preguntas sobre viabilidad que he apuntado antes son la punta de la lanza en cuanto a inversiones privadas en el ámbito educacional y de atención ciudadana a día de hoy. Grupos de inversión europeos han visto esta ventana de negocio y se lo están repartiendo.

¿Por qué quedar fuera de juego como siempre?

Enrique Domingo

Que el 18 promocione la participación y limpie de polvo y paja

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Ahora que el nuevo año se acaba de estrenar, conviene hacer votos para que los próximos 365 días, sean capaces de continuar promoviendo la participación ciudadana en nuestros pueblos y aldeas hasta tal punto, que a partir de este año, nada se pueda decidir en las administraciones públicas de esta comarca, sin contar con la ciudadanía.

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Seguramente sueño rollos, dada la situación política por la que se pasa en estas semanas. en que a M.Rajoy le ha salido el tiro por la culata del 155. Para que la participación ciudadana tome cuerpo, en los diecinueve pueblos de la Serranía, se debería vivir una revolución social de tal calibre, que todos ellos, dispusieran de una Carta de Participación que regulara las relaciones más allá de la representatividad.

Pero además, los plenos municipales, tendrían que recuperar delegaciones que dejaron en manos de las comisiones de gobierno, con el fin de hacerlos más políticos y menos técnicos. Igual a los secretarios del cuerpo nacional, no les acabará de hacer gracia, porque estas relaciones tan abiertas, les deja fuera del marco legal establecido e impuesto por el régimen del 78 y sin armas “leguleyas” para aplicar.

Curiosamente, las personas adscritas a las asociaciones, grupos y entidades de la Serranía, entienden a la perfección lo que significa la participación ciudadana, pero resulta curioso que, si estas personas ocupan cargos de representación, pierden el norte de la participación y se suelen refugiar en la calidez que les proporciona la silla de concejala o concejal.

Este deseo expresado para el 2018, tiene fundamento en la necesidad de reconocer públicamente, que la Democracia se fundamenta en los principios básicos de la libertad, la igualad, la calidad de vida, el compromiso social y la solidaridad entre las personas. No hay otra posibilidad para romper la apatía generalizada, que la necesidad de potenciar la participación.

De esta manera, mientras se camina hacia ese punto, el 2018 ha de servir para restaurar y ordenar los canales necesarios para encontrar un lugar de confluencia entre las instituciones públicas y privadas de la Serranía. Esta comarca tiene vida y también tiene una vocación inexorable de supervivencia, demostrada incluso en las peores condiciones y a pesar de las dos mancomunidades que la dividen.

Resulta imprescindible llegar a la primavera de la participación, con objeto de conseguir limpiar de polvo y paja nuestros pueblos. No sólo en sentido real relacionado con la minería a cielo abierto, sino también, obtener los mejores representantes, para conseguir los más altos logros en relación a la cultura, la sanidad, la educación, el transporte, el ocio y tiempo libre, las políticas juveniles, el bienestar social, los mayores…  Que el 2018 ayude a promocionar la participación y a limpiar nuestros pueblos de polvo y paja.