A GRANDES MALES…

Esta mañana he leído un nuevo artículo advirtiendo que no parece que toquemos fondo en el tema demográfico en nuestras comarcas del interior. Un buen artículo de Rafa Montaner en Levante-EMV.

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Somos la “Laponia Valenciana” por nuestra densidad de población. Es un término éste, más o menos afortunado pues lo de lapones no les gusta mucho a los serranos, pero muy estético y llamativo. ¿Qué hacer ante esta situación? Es la pregunta del millón. Se han escrito cientos de artículos intentando dar con las claves para revertir el problema, pero seguimos en caída libre.

Llega un momento en el que te planteas que las iniciativas que se han puesto o se pretenden poner en marcha dan o darán un resultado limitado y en muchas ocasiones ineficaz. Te da por pensar que todo lo que está del anillo ciclista para fuera importa bien poco a estos políticos valencianos. En fin, un desastre.

A grandes males, grandes remedios, indicamos en el titular. Y podría ser así. Creo que ha llegado el momento de una repoblación en toda regla como ocurrió siglos atrás en nuestras tierras. En aquella ocasión los repobladores fueron los propios habitantes de la península llegados de otras regiones o comarcas, pero en este siglo eso ya no es posible. Debemos pensar que analizando el problema de forma globalizada, existe una importante masa de población que huye de sus territorios por motivos diversos. ¿Por qué no darles una oportunidad de asentarse en nuestras comarcas? Pensaréis que para eso hace falta trabajo, pero si echamos la vista a dos o tres generaciones anteriores a la nuestra, en la Serranía y el Rincón se vivía con un poco de tierra y animales. Más que trabajo, se precisa buena voluntad y espíritu de adaptación. No es una vida esta más indigna que la actual, simplemente es diferente. Nuestras dos comarcas serían capaces de absorber por lo menos 5.000 personas para darles la oportunidad de rehacer su vida en un entorno que por lo menos nosotros lo consideramos privilegiado.

¿Creéis que sería posible?

Enrique Domingo

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SAN ANTÓN, NUESTRO PATRÓN

Celebramos nuevamente  en toda La Serranía las fiestas en honor de San Antón. Han sido siempre fechas para hacer un parón en nuestra actividad y disfrutar de unos días de encuentro que todos los serranos y serranas llevamos muy dentro de nosotros.

Este 17 de Enero servía a nuestros antepasados de escusa para poder hacer algo a lo que no tenían acceso el resto del año: comer con los amigos, disfrutar de la música, reírse junto a la hoguera, mudarse para las procesiones… Todo ello servía para dejar a un lado la escasez y austeridad presentes en su día a día. En el 2018 seguimos disfrutando de las mismas cosas.

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Programa de las Fiestas de San Antón 2018 de ALCUBLAS

Aunque todo cambia pero, si nos paramos a pensar, no tanto como parece. Ya no todos los habitantes de la Serranía nos dedicamos a la agricultura, ganadería y labores del monte. En nuestros pueblos el olvido y las pocas perspectivas de futuro han sido factores determinantes para la emigración. Mucho de nosotros residimos en lugares donde nuestros antepasados ni tan siquiera imaginaban. Pero las cosas no han cambiado tanto. Las fiestas de San Antón siguen siendo, para todos los serranos y serranas, la ilusión que nos reúne, nos une y nos hace afrontar el nuevo año con el orgullo de poder encender una hoguera y comer junto a nuestros familiares y amigos.

Nuestros pueblos se apagan lentamente. Basta ver el bullicio festivo de las fiestas con la soledad de sus calles fuera de las celebraciones. Debemos reflexionar al respecto. Un buen ejemplo es fijarnos en los niños, siempre nos están enseñando cosas. Los pequeños no tienen miedo a equivocarse y es por eso por lo que son realmente creativos. No parten de supuestos ni de prejuicios para abordar los problemas y nos recuerdan aquello que alguien dijo de “si continúas haciendo lo mismo obtendrás los mismos resultados. Para conseguir algo nuevo deberás hacer algo diferente”.

No sé si fue San Antón quien lo dijo pero fue ejemplo de ello. Alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir a una comunidad local, durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a encaminar su vida espiritual en el desierto.

FELICES FIESTAS DE SAN ANTON 2017 PARA TODOS LOS SERRANOS Y SERRANAS Y UN RECUERDO EMOCIONADO Y AGRADECIDO PARA LOS QUE SE FUERON PARA SIEMPRE.

HILANDO VIDAS EN ALCUBLAS

Emoción, reivindicación, denuncia, esperanza, ilusión, visibilidad ante la invisibilidad, homenaje, historias personales, historias no contadas, esfuerzo, trabajo, capacidad femenina de crear, de hilar vidas, el poder femenino de construir. Mirar hacia el interior de una y encontrar la hebra de la que tirar para seguir tejiendo, para seguir contando historias que no deben permanecer en el olvido.

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Instalación nº 8 MATRIARCADO. Foto M. Ibáñez

La Asociación Amas de Casa de Alcublas inauguró el pasado 5 de agosto el proyecto artístico “Hilando Vidas” elaborado a partir de material reciclado e inspirado en emociones femeninas. Estará expuesto durante todo este mes de agosto.

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Nombres tan sugerentes como «Colores del Alma», «Maternidad», «Amor, ilusión, juventud», «Conciliación trabajo-familia», «Crianza», «Estereotipos femeninos», «Violencia de género», «Amistad», «Figura Matriarcal»… invitan a descubrir el proyecto. La iniciativa está inspirada en las emociones femeninas, en cómo las mujeres viven momentos importantes de sus vidas y cómo siguen transmitiendo valores esenciales. Expresar sus sentimientos y vivencias, su realidad y las situaciones de desigualdad que todavía sufren.

El Proyecto, ideado por Ascen Martínez y Mª José Cabanes es toda una expresión de arte colaborativo en el que participan la casi totalidad de mujeres de Alcublas.

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Pretenden homenajear a TODAS LAS MUJERES, en especial a las que han vivido en Alcublas, las que han trabajado fuera y dentro de sus casas, las que han luchado para mantener a sus familias y a su pueblo. A través del arte quieren que sean visibles y darles la voz que nunca tuvieron, dando el protagonismo adecuado a la energía creadora femenina.

Este proyecto está inspirado en las emociones femeninas, en cómo las mujeres viven momentos importantes en sus vidas y cómo siguen transmitiendo valores esenciales. Desean expresar sus sentimientos y vivencias, su realidad y las situaciones de desigualdad que todavía sufren.

Acércate a Alcublas estos días. Disfrutarás de un pueblo en fiestas y podrás observar tranquilamente las 16 instalaciones de Hilando Vidas.

PINTORES SERRANOS: AGUSTÍN ALBALAT

Descubrimos a Agustín Albalat por casualidad hace ya unos años. Uno de sus cuadros se expuso en la inauguración del Ayuntamiento de Alcublas. Preguntamos sobre él y nos dijeron que se trataba de un pintor alcublano que alcanzó la fama, murió joven (1930-1965) y no pudo volver a sus orígenes.


Pascual Patuel, en su libro ”Agustín Albalat. El camino hacia la abstracción”. Diputación de Valencia. Institució Alfons el Magnànim, 2002. Col. Itineraris 12; habla así del artista:

“La presente (muestra) quiere recuperar la figura del pintor Agustín Albalat (Valencia, 1930), que empieza su andadura en la década de los años cincuenta. Desde un ambiente muy limitado en el contexto de pos-guerra consigue superar los condicionamientos de su formación y sabe asimilar el espíritu de la modernidad en el ámbito del paisaje y la naturaleza muerta. Su corta, pero intensa trayectoria, le llevó a evolucionar, desde las posturas académicas del realismo y sorollismo decimonónico, hacia una pintura dominada por el interés formal, hasta desarrollar una obra abstracta de gran fuerza lírica. En este camino se fue vinculando a los ambientes más renovadores del momento”.

 

RETRATO PADRE

Retrato de su padre

Hablar de la pintura valenciana de la posguerra es hablar de Agustín Albalat. Formó parte del Grupo Parpalló, constituído en Valencia en 1956.Vicente Aguilera Cerni, con el apoyo del Instituto Iberoamericano de la Ciudad, es el promotor. El grupo es fundado, al igual que otros grupos de posguerra, para conectar la creación artística valenciana con el panorama internacional tras la interrupción causada por la Guerra Civil. Suelen distinguirse dos momentos en la evolución del grupo: el primero, hasta 1959, está compuesto por artistas de distinta orientación estilística, pero con una actitud renovadora común; son Agustín Albalat, (1930 1965), Manuel Gil (1925- 1957), Salvador Montesa y Vicente Castellano (1927), entre otros. Su referencia fundamental es la abstracción figurativa.

Diarios como ABC o La Vanguardia se harían eco (desde 1950 hasta su muerte) de sus numerosas exposiciones y premios. Incluso María Ángeles Arazo le dedica un extenso artículo en Las Provincias el 5 de mayo de 1971, que reproducimos a continuación.

Artículo de MARIA ANGELES ARAZO
LAS PROVINCIAS – 5 DE MAYO DE 1971 – PAG. 15

AGUSTÍN ALBALAT EN EL RECUERDO
“Después de leer las cartas de Agustín Albalat confieso que he necesitado un tiempo, una pausa larga, antes de comenzar a escribir. Su letra, tan fluida, su sinceridad de expresión; esa terrible angustia, esa loca ilusión y esos ramalazos de humor, encierran tan poderosa humanidad que parece injusto tener la certeza de que hace seis años dejo de pintar, de escribir; dejo de renegar, de soñar, de esperar y de burlarse de si mismo con esa tremenda piedad de los inteligentes.

Lo conocí una tarde invernal. Antonia Mir iba a visitarle al Sanatorio Médico Quirúrgico, y yo le acompañé. Era en noviembre de 1964. En los cristales de su terracita golpeaba la lluvia y se oía también el rumor de los árboles que perdían las hojas. Agustín Albalat tenía un cuadro a medio pintar en el caballete y sobre la mesita, botes de pintura, pinceles, plumillas y pequeñas carpetas con bocetos. Arriba del televisor estaban los dos muñecos que Antonia le había llevado del Rastro; uno de trapo con sus mofletes pintados como lunares, que el bautizó con el nombre de Francisco; el compañero era el popular Nicanor, ese personaje de cartón criatura de la más vulgar artesanía española, a quien el pintor llamaba Claudio.

ABC, VIERNES 24 DE FEBRERO DE 1956. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 39

Hablamos y reímos mucho. Agustín Albalat tenía una gracia extraordinaria para contar anecdóticamente la vida de su reclusión en el centro antituberculoso. Recuerdo que me brindó tema para un cuento, al referirme las andanzas de una asociación caritativa cuyos miembros hacia juegos de manos, tocaban la armónica y algunos hasta vestían de payasos para escenificar chistes. De vez en cuando, se asomaba uno a la puerta y me preguntaba: “ ¿He estado aquí ya?” …. Antes de responder, entraba, me hacia coger cartas de una baraja para no sé que trampa, y apenas veía que yo empezaba a sonreír, se iba la mar de feliz”.

Agustín Albalat permanecía semi-acostado en la cama, con dos o tres almohadones en la espalda. Estaba pálido y su cabello, muy lacio, le caía sobre la frente y las patillas. “¿Entrevista?, No; ya me la harás con motivo de alguna exposición”. Me entregó después el Cuaderno de Arte del Ateneo de Madrid, publicación monográfica sobre su pintura que firmaba Federico Muelas y que se editó con motivo de la presentación de su obra, en la Sala del Prado (del 9 al 22 de febrero de 1961). “El curriculum vitae”, a grandes rasgos, viene en la última página”, dijo.

ABC. JUEVES 3 DE DICIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 67

Lo leí saltando algunos renglones. Nace en Valencia, 1930. Estudia en la Escuela de San Carlos de Valencia. Medalla de Plata de la Exposición de Arte Universitario (1948). Pensionado por la Diputación de Valencia. Beca de El Paular. Reside un año en Madrid (1950). Se traslada a Marruecos donde permanece dos años. Exposiciones en Tetuán, Valencia y Madrid. Primer Premio Paisaje “Venta de Contreras” 1955; Primer Premio Salón de Otoño de Valencia 1956; Premio en la VIII Exposición de Pintores de Africa (Madrid). Medalla de Plata en el Concurso nacional de Alicante 1957; Tercera Medalla en la nacional de Bellas Artes, Madrid; Primer Premio en la IX Exposición de Pintores de Africa 1958; beca Fundación Conde de Cartagena.
Viajes a Francia e Italia. Exposición en Cannes. 1959 Participa en el Certamen: “Veinte años de pintura española contemporánea” (Lisboa). Exposiciones en Madrid y Bilbao. Premio March. 1960: Nuevas exposiciones en París. Seleccionado para la “Bienal Internacional de Venecia 1962”.
“Pero la vida – ¿sabes? – no se puede condensar ahí, en una relación de nombres y fechas. Cuando este bien, algún día, en Valencia, ya hablaremos”.

ABC. SABADO 19 DE NOVIEMBRE DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 62

Su obra se había admirado aquel mismo año, en una exposición que Antonia Mir se encargó de organizarle en el Ateneo Mercantil. Aquella tarde, cuando la conversación perdió el tono bromista, y la noche cubrió pesadamente el cielo, Albalat nos mostró algunos de los bocetos que iba a exponer en la Galería El Bosco. “Yo no sé lo que hago – confesó – . Quedan unas cosas extrañas, pero yo creo que bastante atractivas. Me pongo a rayar y, … ¡hala, a ver que pasa!. Los vio Zobel y me animó a que siguiera. Utilizo siempre plumillas, y a la tinta china negra”. Su voz bajó de tono, y como si necesitara la confidencia, añadió: “En realidad, estoy mas que harto de mi mismo; harto de mis propias quejas y demasiados males reunidos; harto, y con la paciencia y la voluntad a punto de romperse. Soy como una cañería muy vieja y llena de “forats”; tapas una y empieza a romperse por otro lado”.

Se quedo un poco triste, aunque sonreía, aunque afirmaba que Francisco y Claudio le acompañaban, y según la luz la expresión de sus caras cobraban viveza.

No lo volví a ver. Hace unos días Antonia me entregó sus cartas y certificó, sin rubor, que mi piel se ha erizado al conocer la valía de un hombre, de un artista, que luchó hasta el final con una esperanza que , si a veces se quebraba, sabía recomponerla.
Desde su exposición en El Bosco, escribieron los más acreditados críticos de Madrid. José Hierro afirmó: “Cuando uno se enfrenta con estos dibujos, apenas unas formas blancas destacando del fondo negro, no puede menos que pensarse que estamos ante unos cuadros cubistas que se han quedado a oscuras. El rigor preside estas creaciones. Y el primor. No se trata de estallidos de blanco sobre negro, sino de formas muy precisas realizadas con una técnica de rayados finísimos, paralelos y entrecruzados, como podrían ser los de un grabador. Se piensa que los dibujos de Albalat son aguafuertes aún sin realizar. El artista revela una personalidad aún más firme y singular que en sus pinturas. Es una sorprendente exposición”

ABC. 28 DE NOVIEMBRE DE 1963. PAG. 18

Sánchez-Camargo, en su extensa crónica, analizaba la producción de Albalat: “Cada vez mas inquieta, mas ansiosa de selección, y así, de un figurativismo, que tuvo el raro resultado de satisfacer a unos y a otros, para después desembocar en un abstractismo “sui generis”. Y es signo de singularidad hacer que la obra sea diferente a las demás. La estimación de Albalat tan antigua en el aprecio crítico, revalida en esta muestra los méritos que posee. El artista es dueño de algo que solo a él le esta permitido crear. Albalat adquiere la dimensión del gran artista que siempre es”.

Esto sucedía en enero de 1965. Durante estas fechas, el pintor valenciano dejaba constancia de su amargura: “tres años de encierro y en la cama. Pueden ser muchas cosas juntas; y es que estoy medio neurótico y desquiciado. O todo el mal esta en mi; en mi gastada voluntad que llevo a rastras como el que lleva un abrigo viejo que no sirve para nada. También pienso que mi pintura no entra en Madrid. Los dibujos se pusieron al precio de una gabardina, y no de buena calidad; y ni por esas. Juana Mordó compró dos cuadros, y un pintor, el tercero. No dudo de que los adquirieron porque les gustaron, pero estoy seguro de que la razón principal no fue esa. Ayer fui a la exposición. Me llevaron en coche, y regrese con cerca de 39 de fiebre y unos tiritones enormes, pues debí acatarrarme. Con las flores de la estufa ya se sabe. Los médicos dicen que estoy menos podrido que hace tres años, pero me queda el rabo por deshollar (palabras textuales)”.

Sin embargo, su animo, esa llama de entusiasmo que palpitaba en su pecho enfermo, le hizo escribir: “Voy a pintar nueva serie de dibujos (una veintena) para exponer en abril o mayo en Paris. Además he de preparar obras para Nueva York. Proyectos no me faltan. Pienso muchas veces que, a fin de cuentas, todo esto de la vida se reduce a pretender alcanzar siempre algo – y muchas veces no sabemos el que – Nos sucede un poco como aquel pobre burrito, que le ataron u palo delante del morro con una zanahoria en la punta. De esta forma no dejaba de caminar; pero de la zanahoria ¡ni pum! Por eso creo que lo importante es andar, andar, andar; y cuanto mas aturdido y agitado mejor, … pero con ilusión!”.
Páginas y páginas, con su letra a veces desgarrada, con esos graciosos dibujos de Francisco, Claudio y un pájaro, que encarnaba el ave enjaulada que era él. Un pájaro tristón ante esa primavera que despuntaba en las acacias. “Este tiempo no me sienta nada bien. Pienso en el verano; es entonces cuando revivo haciendo con las cigarras, pero sin cantar (lo hago muy mal)”.

Claro que no podía permanecer insensible a esos detalles de acento poético: “la hermana del piso me mando hoy dos rosas rojas de gran tamaño, preciosas. Y proceden, además, del altar de la capilla”

La necesidad le apremiaba. Aceptó los encargos que le hacían: “Portadas para un libro, viñetas de color para una revista industrial y la confección de un calendario a base de máquinas de coser”. La humilde maquina del hogar había constituido años atrás la temática preferida de muchos de sus cuadros. Maquinas de concepción simplísima, pero con un encanto especial en su propia humildad. Negros sobre fondos malvas y rosas.

LA VANGUARDIA ESPAÑOLA. DOMINGO 17 DE JUNIO DE 1962. PAG. 18

Albalat tenía que interrumpir los dibujos. Albalat, a medida que la savia renovaba la naturaleza, se debilitaba. “Estoy un poco harto de esta constante angustia. Cuando me decidí a venir aquí era un caso perdido. Gracias a los médicos y al doctor Pontearroyo. Una noche se me dio, en plena lucidez, la extremaunción; esto fue en septiembre de 1962”.

Francisco, el muñecote de trapo: “tan bobalicón, tan inocente”, y Claudio, el de cartón “que tiene cara de pillo y tunante”, debieron estar muy tristes cuando el pintor cogió el bolígrafo para escribir: “Tengo la impresión de que no sirvo para nada. Hace semanas que no me levanto. Desde mi puerta hasta el fondo del pasillo hay 103 pasos, cortos. Cuando sólo cuente 70 estaré curado”

Nunca más se levantó. La primavera, mediado junio, pudo más que él. Tal vez estaba cansado de luchar. Allí quedaron sus dibujos, el sueño de sus proyectos. Los cuadros de Agustín Albalat colgaban en Museos y colecciones particulares de España, Marruecos, Francia , Suiza, Holanda, Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica y Alemania.
Un día ya no pidió las plumillas, ni el bolígrafo. Un día quedó dormido, ante la mirada atónita de los muñecos del Rastro y de esa primavera azul, que le había vencido sin darse cuenta seguramente.

TERRITORIO Y MEMORIA

Mira la zorra: olisquea el calor. Levanta las orejas y luego escarba la arcilla cuarteada. Lleva horas hurgando en las toperas, con el ansia enroscada al desficio de sus tripas. Husmea en la broza y resolla desprovista de paciencia. Sube monte arriba y entonces el conejo huye loma abajo. Se amedrenta el animal y busca cobijo en los trasquilones del paisaje, donde sentirse a salvo de las pupilas agrestes de quien lo busca. El trajín de la zorra. La escasez de la zorra. Los tejemanejes del hambre. La mordedura del deseo cuando ni a la de tres se cumple.

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El recelo no sabe de escondrijos. Ese temor asoma sigiloso y la cautela va y se aúpa a la respiración acobardada del conejo cuando ésta anda agazapada sobre las sombras melsudas del barranco. La línea desmochada de piteras que marcan las coordenadas exactas del miedo. Los rodales que no son de nadie y pertenecen solo a las aliagas. Las contornadas en las que el musgo seco le pone caras a los ribazos pero se olvida luego de pintarles gestos. Hay un trozo de supervivencia extinguida debajo de cada piedra, en ese vacío estéril en el que las arañas esperan que la noche baje despacio desde los cinglos.

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Esta es una tierra de celtíberos, de bancales habitados por culebras antiguas: las de un cretácico más lejano que la infancia. Un laberinto de trochas caminadas por fantasmas de maquis con los ojos claros que se abrazaron una madrugada al monte. El sabor negruzco de las garrofas es el sabor de lo vivido. El regusto dulce de lo que alguna vez vieron aquellas gentes: lo que otros fueron antes o lo que nunca llegaron a ser. Éste es un horizonte de pasiones de secano, de amores con poca agua, de tormentas desperdigadas en veranos que no acaban nunca o sobre septiembres que no terminan de llegar. Un mapa escrito de desfiladeros hondos y de ramblas con mal despertar. De canteras que esconden en la profundidad de su vientre el sueño polvoriento de los dinosaurios: aquel que un zarpazo del tiempo dio por imposible y convirtió en un montón de huesos hechos de silicato cálcico.

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En ese atlas hay una senda que no conduce a ningún lugar. Cruza por mitad de lo poco que recuerdo, luego tuerce a la derecha y tras ese recodo el camino se pierde. Desaparece en una parcela en la que solamente crecen las rabanizas y unas flores con el sin color de la amnesia. Tal vez la memoria  también es un extenso territorio de interior. La evocación agolpada a trompicones tierras adentro, como un descampado que se extiende desde el hipotálamo hasta las solanas del pueblo, para acabar más allá de la frontera que delimita aquellas tardes de agosto. Por allí deben andar los recuerdos que se helaron sobre los ventisqueros del olvido o aquellos otros que murieron ahogados en el jarabe de feromonas que empalaga el estómago de plástico de unas botellas que cuelgan de los olivos. Los restos se disolvieron lentamente, como lo hacen las bolitas blanquinosas del quince quince cuando los goteros dan de beber a esos pulgones que trepan las piernas de los naranjos.

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Ahora la zorra anda como alma en pena sobre lo cojitranco de su cuerpo y lo desgreñado de su cola. Camina el llano por encima de la sequedad que muestran los charcos los días en que el poniente les da forma de huella. Se mueve con la ingravidez de ser apenas pelambre, como si sus ojos resultasen el único peso de la flaqueza.

 

Existen fotografías que aparecen solo por el álbum vaporoso de los momentos. Un lenguaje de lumbres tranquilas y de sardinas de bota. Una estética de bicicletas viejas y de palabras disecadas que se han hecho pequeñas de tanto guardarlas. La memoria comienza ahí o no muy lejos: donde acaba una calle larga y no hay más que corrales con los tejados de uralita. Las casas son almas retratadas: un eco sordo de voces calladas y de silencios no pronunciados. De una quietud que se apellida chito. En ocasiones esas voces salen a dar una vuelta y se sientan en las esquinas, junto al azufre lavado por las meadas de los perros. La vida entra y sale por las gateras que atraviesan las puertas grandes. Se encoge y a ratos se arrastra para pasar por ese agujero perforado por el centro de las ideas. Las ausencias se han quedado a vivir en las pajareras vacías que decoran las paredes del no regreso. Queda el murmullo enjaulado. No queda otra cosa. La sombra húmeda de las bodegas y esa caterva de balcones que se quedaron sin miradas desde la otra parte del cristal, porque aquellos ojos de la curiosidad se los llevó un tren a Francia o se marcharon con el último autobús de los domingos. El lado vacío de las cosas. Un material frágil arrapado por los años. La fantasía de una niñez engatusada sobre el embuste de los cuentos y los bocadillos de pan, aceite y sal. Alguna vez el otoño no fue más que un aguarrujo en mitad del pensamiento. Como la sangre oscura del matapuerco. Más bien negra. Por dentro de mi cabeza es negra. Igual que aquellas tachas que cosían la mosquitera al marco de una ventana que daba al cerro. Claro que es negra. Como si alguien hubiera apagado todas las luces y esa sangre se hubiera convertido en un grumo de tierra al que acuden las moscas. La quietud: otra vez esa.

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Si lloverá mañana solo lo saben los dioses y los pájaros, porque quedan pocos esperando esa lluvia. Han salido todos corriendo como aquellos ratolines que llenaban el duodeno blando de un muñeco hecho de trapos durante las fiestas: cuando los críos lo molían con una somanta de palos los ratones escapaban por los descosidos de la tela y se apresuraban en todas las direcciones.

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No me preguntes en qué cavila la zorra cuando no come, porque no sabría darte solo una respuesta.

 

    La Serranía, cuatro de abril de dos mil diecisiete

                            Amadeo Laborda

      Autor de La memoria de tu nombre.

            Edicions Lletra Impresa.

MINERÍA Y DESARROLLO SOSTENIBLE EN VILLAR DEL ARZOBISPO

El sábado 28 de enero se celebrará en Villar del Arzobispo la III Jornada Minería y Desarrollo Sostenible, todo un foro de debate sobre el reto que supone para esta actividad industrial el respeto por el medio ambiente.

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En la III Jornada Minería y Desarrollo Sostenible que se realizará en el salón de actos del Ayuntamiento de Villar del Arzobispo participarán:

  • Vicente Portolés. Alcalde de Ayuntamiento de Villar del Arzobispo
  • Vidal Balaguer. Concejal de Minas de Ayuntamiento de Villar del Arzobispo
  • Salomé Arnal. Subdirectora de Evaluación Ambiental de Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente. Generalitat Valenciana
  • José Francisco Duque. Profesor de Geomorfología de Universidad Complutense de Madrid.
  • José Manuel Felisi. Ingeniero Técnico Químico. Cavecova
  • Julio Muñoz. Sociedad Valeciana de Medicina Preventiva.MINERÍA

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Te esperamos en esta interesante jornada. Tenemos mucho que debatir y aprender!!

AIR NOSTRUM Y LA SERRANÍA

No, no vamos a hablar de aviones ni de aeropuertos. Sólo reflexionamos en voz alta las diferentes varas de medir a la hora de adjudicar partidas presupuestarias.

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El Consell pagará 6 millones a Air Nostrum para atraer turistas por la caída del mercado nacional.

El convenio con la administración autonómica fija que la aerolínea aporte hasta otros seis millones para promocionar en sus vuelos destinos de la Comunitat Valenciana – Pintará el fuselaje de veinte aviones con temáticas como las Fallas o Benidorm.

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2016/12/13/consell-pagara-6-millones-air/1503566.html

Esta noticia del 16 de diciembre nos dice que el Consell va a destinar hasta doce millones de euros para conectar vía aérea dos ciudades hiperconectadas y promocionar el turismo.

No criticamos la medida pero pensamos: con 300.000€ La Serranía tiene su problema de transporte público solucionado.¿En verdad hay dinero o no lo hay?

La semana pasada nos pusimos en contacto con Carlos Domingo Soler, Director General de Obras Públicas, Transporte y Movilidad de la Consellería de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, para exponerle nuestro problema comarcal con el transporte público y hacerle llegar las firmas recogidas. El Director General nos contestó de manera casi inmediata y nos solicitó más información al respecto. Es de esperar que pasadas las fiestas tengamos algún acercamiento para concretar algo más y ver la actitud de Consellería.

Entre tanto seguimos cavilando… 12 millones de euros!!