HILANDO VIDAS EN ALCUBLAS

Emoción, reivindicación, denuncia, esperanza, ilusión, visibilidad ante la invisibilidad, homenaje, historias personales, historias no contadas, esfuerzo, trabajo, capacidad femenina de crear, de hilar vidas, el poder femenino de construir. Mirar hacia el interior de una y encontrar la hebra de la que tirar para seguir tejiendo, para seguir contando historias que no deben permanecer en el olvido.

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Instalación nº 8 MATRIARCADO. Foto M. Ibáñez

La Asociación Amas de Casa de Alcublas inauguró el pasado 5 de agosto el proyecto artístico “Hilando Vidas” elaborado a partir de material reciclado e inspirado en emociones femeninas. Estará expuesto durante todo este mes de agosto.

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Nombres tan sugerentes como «Colores del Alma», «Maternidad», «Amor, ilusión, juventud», «Conciliación trabajo-familia», «Crianza», «Estereotipos femeninos», «Violencia de género», «Amistad», «Figura Matriarcal»… invitan a descubrir el proyecto. La iniciativa está inspirada en las emociones femeninas, en cómo las mujeres viven momentos importantes de sus vidas y cómo siguen transmitiendo valores esenciales. Expresar sus sentimientos y vivencias, su realidad y las situaciones de desigualdad que todavía sufren.

El Proyecto, ideado por Ascen Martínez y Mª José Cabanes es toda una expresión de arte colaborativo en el que participan la casi totalidad de mujeres de Alcublas.

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Pretenden homenajear a TODAS LAS MUJERES, en especial a las que han vivido en Alcublas, las que han trabajado fuera y dentro de sus casas, las que han luchado para mantener a sus familias y a su pueblo. A través del arte quieren que sean visibles y darles la voz que nunca tuvieron, dando el protagonismo adecuado a la energía creadora femenina.

Este proyecto está inspirado en las emociones femeninas, en cómo las mujeres viven momentos importantes en sus vidas y cómo siguen transmitiendo valores esenciales. Desean expresar sus sentimientos y vivencias, su realidad y las situaciones de desigualdad que todavía sufren.

Acércate a Alcublas estos días. Disfrutarás de un pueblo en fiestas y podrás observar tranquilamente las 16 instalaciones de Hilando Vidas.

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PINTORES SERRANOS: AGUSTÍN ALBALAT

Descubrimos a Agustín Albalat por casualidad hace ya unos años. Uno de sus cuadros se expuso en la inauguración del Ayuntamiento de Alcublas. Preguntamos sobre él y nos dijeron que se trataba de un pintor alcublano que alcanzó la fama, murió joven (1930-1965) y no pudo volver a sus orígenes.


Pascual Patuel, en su libro ”Agustín Albalat. El camino hacia la abstracción”. Diputación de Valencia. Institució Alfons el Magnànim, 2002. Col. Itineraris 12; habla así del artista:

“La presente (muestra) quiere recuperar la figura del pintor Agustín Albalat (Valencia, 1930), que empieza su andadura en la década de los años cincuenta. Desde un ambiente muy limitado en el contexto de pos-guerra consigue superar los condicionamientos de su formación y sabe asimilar el espíritu de la modernidad en el ámbito del paisaje y la naturaleza muerta. Su corta, pero intensa trayectoria, le llevó a evolucionar, desde las posturas académicas del realismo y sorollismo decimonónico, hacia una pintura dominada por el interés formal, hasta desarrollar una obra abstracta de gran fuerza lírica. En este camino se fue vinculando a los ambientes más renovadores del momento”.

 

RETRATO PADRE

Retrato de su padre

Hablar de la pintura valenciana de la posguerra es hablar de Agustín Albalat. Formó parte del Grupo Parpalló, constituído en Valencia en 1956.Vicente Aguilera Cerni, con el apoyo del Instituto Iberoamericano de la Ciudad, es el promotor. El grupo es fundado, al igual que otros grupos de posguerra, para conectar la creación artística valenciana con el panorama internacional tras la interrupción causada por la Guerra Civil. Suelen distinguirse dos momentos en la evolución del grupo: el primero, hasta 1959, está compuesto por artistas de distinta orientación estilística, pero con una actitud renovadora común; son Agustín Albalat, (1930 1965), Manuel Gil (1925- 1957), Salvador Montesa y Vicente Castellano (1927), entre otros. Su referencia fundamental es la abstracción figurativa.

Diarios como ABC o La Vanguardia se harían eco (desde 1950 hasta su muerte) de sus numerosas exposiciones y premios. Incluso María Ángeles Arazo le dedica un extenso artículo en Las Provincias el 5 de mayo de 1971, que reproducimos a continuación.

Artículo de MARIA ANGELES ARAZO
LAS PROVINCIAS – 5 DE MAYO DE 1971 – PAG. 15

AGUSTÍN ALBALAT EN EL RECUERDO
“Después de leer las cartas de Agustín Albalat confieso que he necesitado un tiempo, una pausa larga, antes de comenzar a escribir. Su letra, tan fluida, su sinceridad de expresión; esa terrible angustia, esa loca ilusión y esos ramalazos de humor, encierran tan poderosa humanidad que parece injusto tener la certeza de que hace seis años dejo de pintar, de escribir; dejo de renegar, de soñar, de esperar y de burlarse de si mismo con esa tremenda piedad de los inteligentes.

Lo conocí una tarde invernal. Antonia Mir iba a visitarle al Sanatorio Médico Quirúrgico, y yo le acompañé. Era en noviembre de 1964. En los cristales de su terracita golpeaba la lluvia y se oía también el rumor de los árboles que perdían las hojas. Agustín Albalat tenía un cuadro a medio pintar en el caballete y sobre la mesita, botes de pintura, pinceles, plumillas y pequeñas carpetas con bocetos. Arriba del televisor estaban los dos muñecos que Antonia le había llevado del Rastro; uno de trapo con sus mofletes pintados como lunares, que el bautizó con el nombre de Francisco; el compañero era el popular Nicanor, ese personaje de cartón criatura de la más vulgar artesanía española, a quien el pintor llamaba Claudio.

ABC, VIERNES 24 DE FEBRERO DE 1956. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 39

Hablamos y reímos mucho. Agustín Albalat tenía una gracia extraordinaria para contar anecdóticamente la vida de su reclusión en el centro antituberculoso. Recuerdo que me brindó tema para un cuento, al referirme las andanzas de una asociación caritativa cuyos miembros hacia juegos de manos, tocaban la armónica y algunos hasta vestían de payasos para escenificar chistes. De vez en cuando, se asomaba uno a la puerta y me preguntaba: “ ¿He estado aquí ya?” …. Antes de responder, entraba, me hacia coger cartas de una baraja para no sé que trampa, y apenas veía que yo empezaba a sonreír, se iba la mar de feliz”.

Agustín Albalat permanecía semi-acostado en la cama, con dos o tres almohadones en la espalda. Estaba pálido y su cabello, muy lacio, le caía sobre la frente y las patillas. “¿Entrevista?, No; ya me la harás con motivo de alguna exposición”. Me entregó después el Cuaderno de Arte del Ateneo de Madrid, publicación monográfica sobre su pintura que firmaba Federico Muelas y que se editó con motivo de la presentación de su obra, en la Sala del Prado (del 9 al 22 de febrero de 1961). “El curriculum vitae”, a grandes rasgos, viene en la última página”, dijo.

ABC. JUEVES 3 DE DICIEMBRE DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 67

Lo leí saltando algunos renglones. Nace en Valencia, 1930. Estudia en la Escuela de San Carlos de Valencia. Medalla de Plata de la Exposición de Arte Universitario (1948). Pensionado por la Diputación de Valencia. Beca de El Paular. Reside un año en Madrid (1950). Se traslada a Marruecos donde permanece dos años. Exposiciones en Tetuán, Valencia y Madrid. Primer Premio Paisaje “Venta de Contreras” 1955; Primer Premio Salón de Otoño de Valencia 1956; Premio en la VIII Exposición de Pintores de Africa (Madrid). Medalla de Plata en el Concurso nacional de Alicante 1957; Tercera Medalla en la nacional de Bellas Artes, Madrid; Primer Premio en la IX Exposición de Pintores de Africa 1958; beca Fundación Conde de Cartagena.
Viajes a Francia e Italia. Exposición en Cannes. 1959 Participa en el Certamen: “Veinte años de pintura española contemporánea” (Lisboa). Exposiciones en Madrid y Bilbao. Premio March. 1960: Nuevas exposiciones en París. Seleccionado para la “Bienal Internacional de Venecia 1962”.
“Pero la vida – ¿sabes? – no se puede condensar ahí, en una relación de nombres y fechas. Cuando este bien, algún día, en Valencia, ya hablaremos”.

ABC. SABADO 19 DE NOVIEMBRE DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 62

Su obra se había admirado aquel mismo año, en una exposición que Antonia Mir se encargó de organizarle en el Ateneo Mercantil. Aquella tarde, cuando la conversación perdió el tono bromista, y la noche cubrió pesadamente el cielo, Albalat nos mostró algunos de los bocetos que iba a exponer en la Galería El Bosco. “Yo no sé lo que hago – confesó – . Quedan unas cosas extrañas, pero yo creo que bastante atractivas. Me pongo a rayar y, … ¡hala, a ver que pasa!. Los vio Zobel y me animó a que siguiera. Utilizo siempre plumillas, y a la tinta china negra”. Su voz bajó de tono, y como si necesitara la confidencia, añadió: “En realidad, estoy mas que harto de mi mismo; harto de mis propias quejas y demasiados males reunidos; harto, y con la paciencia y la voluntad a punto de romperse. Soy como una cañería muy vieja y llena de “forats”; tapas una y empieza a romperse por otro lado”.

Se quedo un poco triste, aunque sonreía, aunque afirmaba que Francisco y Claudio le acompañaban, y según la luz la expresión de sus caras cobraban viveza.

No lo volví a ver. Hace unos días Antonia me entregó sus cartas y certificó, sin rubor, que mi piel se ha erizado al conocer la valía de un hombre, de un artista, que luchó hasta el final con una esperanza que , si a veces se quebraba, sabía recomponerla.
Desde su exposición en El Bosco, escribieron los más acreditados críticos de Madrid. José Hierro afirmó: “Cuando uno se enfrenta con estos dibujos, apenas unas formas blancas destacando del fondo negro, no puede menos que pensarse que estamos ante unos cuadros cubistas que se han quedado a oscuras. El rigor preside estas creaciones. Y el primor. No se trata de estallidos de blanco sobre negro, sino de formas muy precisas realizadas con una técnica de rayados finísimos, paralelos y entrecruzados, como podrían ser los de un grabador. Se piensa que los dibujos de Albalat son aguafuertes aún sin realizar. El artista revela una personalidad aún más firme y singular que en sus pinturas. Es una sorprendente exposición”

ABC. 28 DE NOVIEMBRE DE 1963. PAG. 18

Sánchez-Camargo, en su extensa crónica, analizaba la producción de Albalat: “Cada vez mas inquieta, mas ansiosa de selección, y así, de un figurativismo, que tuvo el raro resultado de satisfacer a unos y a otros, para después desembocar en un abstractismo “sui generis”. Y es signo de singularidad hacer que la obra sea diferente a las demás. La estimación de Albalat tan antigua en el aprecio crítico, revalida en esta muestra los méritos que posee. El artista es dueño de algo que solo a él le esta permitido crear. Albalat adquiere la dimensión del gran artista que siempre es”.

Esto sucedía en enero de 1965. Durante estas fechas, el pintor valenciano dejaba constancia de su amargura: “tres años de encierro y en la cama. Pueden ser muchas cosas juntas; y es que estoy medio neurótico y desquiciado. O todo el mal esta en mi; en mi gastada voluntad que llevo a rastras como el que lleva un abrigo viejo que no sirve para nada. También pienso que mi pintura no entra en Madrid. Los dibujos se pusieron al precio de una gabardina, y no de buena calidad; y ni por esas. Juana Mordó compró dos cuadros, y un pintor, el tercero. No dudo de que los adquirieron porque les gustaron, pero estoy seguro de que la razón principal no fue esa. Ayer fui a la exposición. Me llevaron en coche, y regrese con cerca de 39 de fiebre y unos tiritones enormes, pues debí acatarrarme. Con las flores de la estufa ya se sabe. Los médicos dicen que estoy menos podrido que hace tres años, pero me queda el rabo por deshollar (palabras textuales)”.

Sin embargo, su animo, esa llama de entusiasmo que palpitaba en su pecho enfermo, le hizo escribir: “Voy a pintar nueva serie de dibujos (una veintena) para exponer en abril o mayo en Paris. Además he de preparar obras para Nueva York. Proyectos no me faltan. Pienso muchas veces que, a fin de cuentas, todo esto de la vida se reduce a pretender alcanzar siempre algo – y muchas veces no sabemos el que – Nos sucede un poco como aquel pobre burrito, que le ataron u palo delante del morro con una zanahoria en la punta. De esta forma no dejaba de caminar; pero de la zanahoria ¡ni pum! Por eso creo que lo importante es andar, andar, andar; y cuanto mas aturdido y agitado mejor, … pero con ilusión!”.
Páginas y páginas, con su letra a veces desgarrada, con esos graciosos dibujos de Francisco, Claudio y un pájaro, que encarnaba el ave enjaulada que era él. Un pájaro tristón ante esa primavera que despuntaba en las acacias. “Este tiempo no me sienta nada bien. Pienso en el verano; es entonces cuando revivo haciendo con las cigarras, pero sin cantar (lo hago muy mal)”.

Claro que no podía permanecer insensible a esos detalles de acento poético: “la hermana del piso me mando hoy dos rosas rojas de gran tamaño, preciosas. Y proceden, además, del altar de la capilla”

La necesidad le apremiaba. Aceptó los encargos que le hacían: “Portadas para un libro, viñetas de color para una revista industrial y la confección de un calendario a base de máquinas de coser”. La humilde maquina del hogar había constituido años atrás la temática preferida de muchos de sus cuadros. Maquinas de concepción simplísima, pero con un encanto especial en su propia humildad. Negros sobre fondos malvas y rosas.

LA VANGUARDIA ESPAÑOLA. DOMINGO 17 DE JUNIO DE 1962. PAG. 18

Albalat tenía que interrumpir los dibujos. Albalat, a medida que la savia renovaba la naturaleza, se debilitaba. “Estoy un poco harto de esta constante angustia. Cuando me decidí a venir aquí era un caso perdido. Gracias a los médicos y al doctor Pontearroyo. Una noche se me dio, en plena lucidez, la extremaunción; esto fue en septiembre de 1962”.

Francisco, el muñecote de trapo: “tan bobalicón, tan inocente”, y Claudio, el de cartón “que tiene cara de pillo y tunante”, debieron estar muy tristes cuando el pintor cogió el bolígrafo para escribir: “Tengo la impresión de que no sirvo para nada. Hace semanas que no me levanto. Desde mi puerta hasta el fondo del pasillo hay 103 pasos, cortos. Cuando sólo cuente 70 estaré curado”

Nunca más se levantó. La primavera, mediado junio, pudo más que él. Tal vez estaba cansado de luchar. Allí quedaron sus dibujos, el sueño de sus proyectos. Los cuadros de Agustín Albalat colgaban en Museos y colecciones particulares de España, Marruecos, Francia , Suiza, Holanda, Estados Unidos, Inglaterra, Bélgica y Alemania.
Un día ya no pidió las plumillas, ni el bolígrafo. Un día quedó dormido, ante la mirada atónita de los muñecos del Rastro y de esa primavera azul, que le había vencido sin darse cuenta seguramente.

TERRITORIO Y MEMORIA

Mira la zorra: olisquea el calor. Levanta las orejas y luego escarba la arcilla cuarteada. Lleva horas hurgando en las toperas, con el ansia enroscada al desficio de sus tripas. Husmea en la broza y resolla desprovista de paciencia. Sube monte arriba y entonces el conejo huye loma abajo. Se amedrenta el animal y busca cobijo en los trasquilones del paisaje, donde sentirse a salvo de las pupilas agrestes de quien lo busca. El trajín de la zorra. La escasez de la zorra. Los tejemanejes del hambre. La mordedura del deseo cuando ni a la de tres se cumple.

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El recelo no sabe de escondrijos. Ese temor asoma sigiloso y la cautela va y se aúpa a la respiración acobardada del conejo cuando ésta anda agazapada sobre las sombras melsudas del barranco. La línea desmochada de piteras que marcan las coordenadas exactas del miedo. Los rodales que no son de nadie y pertenecen solo a las aliagas. Las contornadas en las que el musgo seco le pone caras a los ribazos pero se olvida luego de pintarles gestos. Hay un trozo de supervivencia extinguida debajo de cada piedra, en ese vacío estéril en el que las arañas esperan que la noche baje despacio desde los cinglos.

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Esta es una tierra de celtíberos, de bancales habitados por culebras antiguas: las de un cretácico más lejano que la infancia. Un laberinto de trochas caminadas por fantasmas de maquis con los ojos claros que se abrazaron una madrugada al monte. El sabor negruzco de las garrofas es el sabor de lo vivido. El regusto dulce de lo que alguna vez vieron aquellas gentes: lo que otros fueron antes o lo que nunca llegaron a ser. Éste es un horizonte de pasiones de secano, de amores con poca agua, de tormentas desperdigadas en veranos que no acaban nunca o sobre septiembres que no terminan de llegar. Un mapa escrito de desfiladeros hondos y de ramblas con mal despertar. De canteras que esconden en la profundidad de su vientre el sueño polvoriento de los dinosaurios: aquel que un zarpazo del tiempo dio por imposible y convirtió en un montón de huesos hechos de silicato cálcico.

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En ese atlas hay una senda que no conduce a ningún lugar. Cruza por mitad de lo poco que recuerdo, luego tuerce a la derecha y tras ese recodo el camino se pierde. Desaparece en una parcela en la que solamente crecen las rabanizas y unas flores con el sin color de la amnesia. Tal vez la memoria  también es un extenso territorio de interior. La evocación agolpada a trompicones tierras adentro, como un descampado que se extiende desde el hipotálamo hasta las solanas del pueblo, para acabar más allá de la frontera que delimita aquellas tardes de agosto. Por allí deben andar los recuerdos que se helaron sobre los ventisqueros del olvido o aquellos otros que murieron ahogados en el jarabe de feromonas que empalaga el estómago de plástico de unas botellas que cuelgan de los olivos. Los restos se disolvieron lentamente, como lo hacen las bolitas blanquinosas del quince quince cuando los goteros dan de beber a esos pulgones que trepan las piernas de los naranjos.

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Ahora la zorra anda como alma en pena sobre lo cojitranco de su cuerpo y lo desgreñado de su cola. Camina el llano por encima de la sequedad que muestran los charcos los días en que el poniente les da forma de huella. Se mueve con la ingravidez de ser apenas pelambre, como si sus ojos resultasen el único peso de la flaqueza.

 

Existen fotografías que aparecen solo por el álbum vaporoso de los momentos. Un lenguaje de lumbres tranquilas y de sardinas de bota. Una estética de bicicletas viejas y de palabras disecadas que se han hecho pequeñas de tanto guardarlas. La memoria comienza ahí o no muy lejos: donde acaba una calle larga y no hay más que corrales con los tejados de uralita. Las casas son almas retratadas: un eco sordo de voces calladas y de silencios no pronunciados. De una quietud que se apellida chito. En ocasiones esas voces salen a dar una vuelta y se sientan en las esquinas, junto al azufre lavado por las meadas de los perros. La vida entra y sale por las gateras que atraviesan las puertas grandes. Se encoge y a ratos se arrastra para pasar por ese agujero perforado por el centro de las ideas. Las ausencias se han quedado a vivir en las pajareras vacías que decoran las paredes del no regreso. Queda el murmullo enjaulado. No queda otra cosa. La sombra húmeda de las bodegas y esa caterva de balcones que se quedaron sin miradas desde la otra parte del cristal, porque aquellos ojos de la curiosidad se los llevó un tren a Francia o se marcharon con el último autobús de los domingos. El lado vacío de las cosas. Un material frágil arrapado por los años. La fantasía de una niñez engatusada sobre el embuste de los cuentos y los bocadillos de pan, aceite y sal. Alguna vez el otoño no fue más que un aguarrujo en mitad del pensamiento. Como la sangre oscura del matapuerco. Más bien negra. Por dentro de mi cabeza es negra. Igual que aquellas tachas que cosían la mosquitera al marco de una ventana que daba al cerro. Claro que es negra. Como si alguien hubiera apagado todas las luces y esa sangre se hubiera convertido en un grumo de tierra al que acuden las moscas. La quietud: otra vez esa.

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Si lloverá mañana solo lo saben los dioses y los pájaros, porque quedan pocos esperando esa lluvia. Han salido todos corriendo como aquellos ratolines que llenaban el duodeno blando de un muñeco hecho de trapos durante las fiestas: cuando los críos lo molían con una somanta de palos los ratones escapaban por los descosidos de la tela y se apresuraban en todas las direcciones.

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No me preguntes en qué cavila la zorra cuando no come, porque no sabría darte solo una respuesta.

 

    La Serranía, cuatro de abril de dos mil diecisiete

                            Amadeo Laborda

      Autor de La memoria de tu nombre.

            Edicions Lletra Impresa.

MINERÍA Y DESARROLLO SOSTENIBLE EN VILLAR DEL ARZOBISPO

El sábado 28 de enero se celebrará en Villar del Arzobispo la III Jornada Minería y Desarrollo Sostenible, todo un foro de debate sobre el reto que supone para esta actividad industrial el respeto por el medio ambiente.

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En la III Jornada Minería y Desarrollo Sostenible que se realizará en el salón de actos del Ayuntamiento de Villar del Arzobispo participarán:

  • Vicente Portolés. Alcalde de Ayuntamiento de Villar del Arzobispo
  • Vidal Balaguer. Concejal de Minas de Ayuntamiento de Villar del Arzobispo
  • Salomé Arnal. Subdirectora de Evaluación Ambiental de Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente. Generalitat Valenciana
  • José Francisco Duque. Profesor de Geomorfología de Universidad Complutense de Madrid.
  • José Manuel Felisi. Ingeniero Técnico Químico. Cavecova
  • Julio Muñoz. Sociedad Valeciana de Medicina Preventiva.MINERÍA

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Te esperamos en esta interesante jornada. Tenemos mucho que debatir y aprender!!

AIR NOSTRUM Y LA SERRANÍA

No, no vamos a hablar de aviones ni de aeropuertos. Sólo reflexionamos en voz alta las diferentes varas de medir a la hora de adjudicar partidas presupuestarias.

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El Consell pagará 6 millones a Air Nostrum para atraer turistas por la caída del mercado nacional.

El convenio con la administración autonómica fija que la aerolínea aporte hasta otros seis millones para promocionar en sus vuelos destinos de la Comunitat Valenciana – Pintará el fuselaje de veinte aviones con temáticas como las Fallas o Benidorm.

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2016/12/13/consell-pagara-6-millones-air/1503566.html

Esta noticia del 16 de diciembre nos dice que el Consell va a destinar hasta doce millones de euros para conectar vía aérea dos ciudades hiperconectadas y promocionar el turismo.

No criticamos la medida pero pensamos: con 300.000€ La Serranía tiene su problema de transporte público solucionado.¿En verdad hay dinero o no lo hay?

La semana pasada nos pusimos en contacto con Carlos Domingo Soler, Director General de Obras Públicas, Transporte y Movilidad de la Consellería de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, para exponerle nuestro problema comarcal con el transporte público y hacerle llegar las firmas recogidas. El Director General nos contestó de manera casi inmediata y nos solicitó más información al respecto. Es de esperar que pasadas las fiestas tengamos algún acercamiento para concretar algo más y ver la actitud de Consellería.

Entre tanto seguimos cavilando… 12 millones de euros!!

FIN DEL VERANEO EN LA SERRANÍA

La Serranía vuelve a su realidad. Pasó agosto con sus fiestas y el comienzo de septiembre ha llegado con sus tareas agrícolas, con los mayores sin nietos y las calles sin bullicio. Pero queremos recordar lo que ha sido este agosto y lo hacemos con tres de los mayores eventos (sin menospreciar el resto) que han resaltado en nuestra comarca.

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LA MOJIGANGA DE TITAGUAS

Titaguas celebró el pasado agosto sus Fiestas Gordas. Dentro de ellas destacó la Mojiganga, una de las expresiones más singulares del folklore no sólo de la Serranía, sino de todo el interior de la provincia de Valencia.

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La Mojiganga es una expresión cultural única, es una danza ritual desarrollada en diez cuadros formados por torres humanas. Tiene dos partes: una religiosa y otra profana.

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En ambas partes se reflejan aspectos vinculados a las costumbres y a la vida del pueblo. Hay figuras que representan a los altares y otras hacen referencia a los oficios tradicionales, con parejas llevando el instrumento típico de cada oficio que a la vez hace de instrumento de percusión.

Antiguamente se acompañaban con la dolzaina y el tamboril y por falta de instrumentistas se sustituyó su música en los bailes por la caja y el clarinete. Otro de los bailes se acompaña con guitarra.

La Mojiganga es un tesoro que bien vale una visita a Titaguas, pues no sólo es un baile, una estética, es todo un legado de sentimientos y significación.

EL ENTRAMORO DE ARAS DE LOS OLMOS

El Entramoro se interpreta cada siete años en Aras de los Olmos con motivo de sus Fiestas Gordas en honor a Santa Catalina. Este mes de agosto hemos podido disfrutar de esta representación inspirada en hechos del siglo XIII. Se recrea la conversión de los muslulmanes que quisieron apoderarse de Santa Catalina y sus reliquias.

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Al comienzo de la representación los cristianos son derrotados, pero gracias a la intercesión de Santa Catalina consiguen alzarse con la victoria al convertir a las tropas musulmanas al cristianismo.

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Esta representación se ha transmitido de forma oral a través de las generaciones, y es muy singular porque confluyen aspectos del pasado histórico con tradiciones de carácter religioso.


Aras de los Olmos se ha engalanado de manera especial para sus Fiestas Gordas  que no volverán hasta el 2023. Guardaremos con gozo las imágenes de este verano pues tardaremos en volver a disfrutarlas.

HILANDO VIDAS EN ALCUBLAS

La Asociación de Mujeres de Alcublas ideó y expuso este pasado agosto en Alcublas su proyecto artístico Hilando Vidas. Hilando Vidas refleja las emociones femeninas en ocho instalaciones realizadas en gran parte con materiales reciclados.

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Nombres tan sugerentes como “Maternidad”, “Amor, ilusión, juventud”, “Conciliación trabajo-familia”, “Crianza”, “Estereotipos femeninos”, “Violencia de género”, “Amistad” o “Figura Matriarcal” invitaron a descubrir el proyecto. La iniciativa se inspiró en las emociones femeninas, en cómo las mujeres viven momentos importantes de sus vidas y cómo siguen transmitiendo valores esenciales. Expresar sus sentimientos y vivencias, su realidad y las situaciones de desigualdad que todavía sufren.

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Hilando Vidas ha rescatado del anonimato a la mujer de Alcublas y ha llenado de color, cultura y emociones el agosto de esta localidad. Ahora hay que esperar a ver si este proyecto tiene continuidad. Ha sido uno de los eventos del verano en la Serranía.


Os dejamos con un hermoso video que refleja todo lo que ha sido el proyecto Hilando Vidas de las mujeres alcublanas.

Hemos querido recordar el ya finalizado período vacacional haciendo ver el músculo cultural que presenta nuestra comarca. La Serranía tiene mucho que ofrecer, siempre lo hemos dicho, aunque en muchas ocasiones no tenga el retorno que merece.

Ahí queda.

CAMBIO DE FECHA DE LAS FIESTAS PATRONALES DE ALCUBLAS

Las Fiestas Patronales de Alcublas en honor a San Antón cambiarán de fecha a partir del 2017 tras votación popular de los habitantes censados en dicho municipio.

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Hoguera de San Antón. Alcublas

El resultado de la consulta ha sido el siguiente:

  • VOTOS A FAVOR DEL CAMBIO: …………. 192
  • VOTOS EN CONTRA DEL CAMBIO: …….. 118
  • VOTOS EN BLANCO: ……………………….    2

Por ello cambiarán las celebraciones al fin se semana más próximo a la festividad de San Antón. Hogueras, ritos religiosos, caldera y demás podrán ser disfrutados por un mayor número de personas al hacerlo coincidir con el fin de semana.

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Este cambio se suma a la corriente de numerosos municipios de cambiar las fechas de sus festividades locales adecuándolas a fines de semana.

El resultado ha sido claro y no deja dudas en cuanto al pensamiento de sus habitantes. Son unas fiestas muy queridas por todos los alcublanos y podrán ser disfrutadas por un mayor número de ellos.

Tanto la intención de la consulta como su resultado tienen también otra lectura, además de la lúdica. Vienen a incidir en la despoblación del mundo rural y en el concepto de “pueblos de fin de semana”, pues una cosa es facilitar el disfrute festivo y otra bien diferente es el potenciar el desarrollo rural. Viene a ser otro pequeño desarraigo más para las personas que continúan, en ocasiones contra viento y marea, viviendo en las poblaciones del interior, que ven como las fechas de sus fiestas son cambiadas por petición popular.

Que nadie entienda que esta reflexión va en contra del cambio de fechas, pues a partir del año que viene gracias a ello podrán ser vividas por un mayor número de personas que llevan Alcublas en su corazón. Pero este tipo de consultas no tendrían lugar si no asistiésemos a la cada vez más agudizada pérdida de población de nuestros pueblos que, lamentablemente, parece que preocupa a muy pocos.