ASTROTURISMO EN ARAS DE LOS OLMOS

Hoy se ha celebrado una reunión en Aras de los Olmos con agentes del sector del astroturismo de la Comunitat Valenciana.

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El astroturismo es un producto turístico que puede contribuir a dinamizar espacios rurales, ya que, es precisamente en estos espacios donde más fácilmente se puede observar un cielo limpio, sin contaminación lumínica.

Uno de estos cielos limpios es el de la Serranía, concretamente el de Aras de los Olmos, que junto a Titaguas, Alpuente y la Yesa, han recibido la distinción de Reserva Starlight que otorga la Unesco.

Ser Reserva Starlight no es cosa de poca importancia ya que esa distinción la ostentan sólamente nueve espacios más en todo el planeta. Evidentemente existen más espacios que podrían obtener la certificación si lo pidieran pero hay que otorgar el mayor valor a estos municipios, por su trabajo en conseguir dicha distinción.

¿Y para qué sirve esto? Yo diría que para mucho más que para atraer interesados en la astronomía, puesto que estos ya son conscientes del valor del observatorio de Aras y de la gran labor científica que desde allí se hace desde hace años.

Sirve para dotar a un territorio de un valor común, y muy valioso, para que sus vecinos lo conozcan, valoren, y difundan.

Para que los niños del Alto Turia conozcan al dedillo el nombre de estrellas, constelaciones, planetas… Para que todo aquel que llegue a Titaguas, a Aras, a Alpuente o a La Yesa se entere de que ha entrado en un lugar PRIVILEGIADO, donde mirar al cielo con un telescopio te puede hacer disfrutar de una experiencia increíble, donde existe la posibilidad de que un astrónomo te haga partícipe de su conocimiento y entusiasmo por la astronomía mientras te alojas en un hotel o casa rural, donde se celebren eventos a lo largo de todo el año en relación con la astronomía, donde se dé facilidades para acoger reuniones y congresos sobre la materia, donde se ofrezcan paquetes combinados de viajes para extranjeros, excursiones de un día para aquellos que están en la playa o en la ciudad de Valencia, tan cerca, donde se ofrezca la posibilidad de conocer la riqueza paleontológica, botánica, natural, gastronómica, patrimonial de la comarca y más allá.

Que estos municipios sean el punto de origen para hacer visitas a Galáctica, en Javalambre, que aunque sea en Aragón está a un tiro de piedra…

Todo esto se consigue con empeño, con ganas, con conciencia de que hay que aprovechar las fortalezas de tener un territorio rico en biodiversidad y en un cielo envidiable, involucrando a todo el mundo, reduciendo la intensidad lumínica, asociando esfuerzos, sumando voluntades, y apoyándose en quienes ya están trabajando en ello, ¡que ya son unos cuantos!.

La promoción turística, la comunicación, la formación, se puede asumir desde otras entidades, pero la ilusión, el empeño y la laboriosidad está en el territorio, creo yo.

Rosa Molins

Técnico en Turismo.

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UNA COMARCA RICA, PLENA PERO CON BAJA AUTOESTIMA

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Aunque olvidados históricamente, se ha de proclamar a los cuatro vientos que nuestra comarca, la Serranía del Turia, es una región rica y plena, con grandes capacidades y muchos valores por explotar. Pero también hemos de asumir que somos un pueblo con un nivel de autoestima más bien bajo.

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Foto M. Ibáñez

Siempre pensamos que los forasteros son mejores y que en “el reino”, la gente es más que nosotros y de otra manera. Efectivamente, tal y como se piensa en muchos pueblos de nuestra comarca, en “el reino” la gente es más espabilada; sí, más espabilada. Entre otras cosas, porque siempre han estado –históricamente- en la zona de los vencedores.

Del “reino” nos llegan las normas, las leyes, los decretos, los planes, los proyectos, las propuestas e incluso algunas actividades generales que se desarrollan en nuestros pueblos. De este mismo lugar nos llegó la última gran idea (disponer de dos mancomunidades) con el fin de dividir todavía más nuestros anhelos.

Pero los más viejos y las personas más mayores del lugar saben que en esta comarca nuestra hay una riqueza inconmensurable en el terreno medioambiental, paisajístico, cultural, histórico y patrimonial, en definitiva. La Serranía continua siendo un granero real, pero también una alacena de ideas que en demasiadas ocasiones se quedan atrapadas por estas tierras.

A poco que se promocione el movimiento asociativo de nuestros pueblos, encontraremos grandes ideas y propuestas como las que se realizan en Alcublas, Aras, Chelva, Tuéjar, Titaguas, Alpuente, Andilla, el Villar (en menor grado)…ocho o más puntos de referencia clave para el desarrollo del conjunto.

El día en que el movimiento asociativo progresista de esta comarca se ponga a trabajar al unísono, el grado y calidad democrática aumentará exponencialmente; la necesidad de abrirla política a la participación plena, no encontrará obstáculos; el cambio social, económico y cultural se abrirá paso por entre las posiciones inmovilistas que todavía perduran por estos territorios.

Una vez más, sigo pensando que se ha de fomentar y estimular nuestra comarca y se ha de hacer mediante el asociacionismo de todo tipo. No vale reproducir únicamente amas de casa o hogares del jubilado. Hay que pensar en sistemas de agrupación que defiendan intereses específicos y que persigan objetivos diferentes y dispares, capaces de ser interlocutores válidos ante los poderes públicos.

EL TURISMO Y LAS COOPERATIVAS AGROALIMENTARIAS

El pasado 25 de octubre participé en una jornada organizada por la Federación Valenciana de Cooperativas agroalimentarias en Dénia. Se trata de una jornada de carácter anual bajo el título de Retos del cooperativismo agroalimentario.

Durante la jornada, se trataron temas de ayudas al cooperativismo y en general a la agricultura y ganadería valencianas y también se trató,- y ahí es donde yo participé-, la incorporación de las cooperativas agroalimentarias al sector turístico o dicho de otro modo, que el turismo se incorpore al cooperativismo agroalimentario.

Incorporar a la promoción turística el producto agroalimentario tiene ventajas

Además, la incorporación del turismo en nuestras cooperativas mediante la organización de visitas o actividades en torno a la misma, puede y debe ser considerado como una fuente de ingresos más de la cooperativa además de un amplio escaparate que puede llegar a nuevos mercados, además de al mercado interno, el valenciano, de forma que se conozca la amplia variedad de productos que ofrece nuestro campo, sus bondades…mejorar el posicionamiento de la marca.

El agroturismo entronca con el desarrollo rural, con el turismo rural, con la búsqueda de experiencias y emociones que nos llevan a elegir un destino u otro en nuestras vacaciones.

Qué hacer, qué visitar, qué comer o qué beber, son algunas de las preguntas que todos, o casi todos, nos hacemos cuando estamos decidiendo visitar un pueblo, una comarca, un destino turístico en definitiva.

La cooperativa agraria puede convertirse, por qué no, en el principal atractivo turístico de un municipio, y puede generar flujo de visitantes, ingresos por compras, comida en el restaurante o en el bar, alojamiento,… en definitiva, consumo turístico, actividad turística.

La visita interpretada a un paisaje agrario es o puede ser una oportunidad de empleo para, para alguien que conozca su tierra, su paisaje. Hacer de su conocimiento una fuente de ingresos, de su afición o de su tradición una empresa…

Pero volviendo a las cooperativas, durante la jornada de Dénia se presentó un práctico manual de creación y desarrollo de producto turístico agroalimentario donde se detallan las posibilidades de incorporar la actividad turística a la actividad de la cooperativa y que está disponible para todos aquellos que quieran, descargándolo de la web de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana.

No se trata de sustituir una cosa por la otra, pero sí de aprovechar los flujos de visitantes a nuestros municipios y de poder crear puestos de trabajo, que aunque fuera sólo uno, ya sería una razón suficiente.

Copio una de las frases de la introducción del manual que me parece muy elocuente:

Con las visitas (a las cooperativas), los turistas conocen a las personas que hay detrás de lo que consumen, algo que influye sin duda en el proceso de construcción de una mejor imagen, en una mayor predisposición para el reconocimiento y, por ende, a una mayor compra de los productos agroalimentarios de las cooperativas que han descubierto a través de las visitas.

El manual describe el producto, los públicos objetivo, los mercados objetivo, los principales productos para ofertar, las necesidades de infraestructuras para poder ofrecer visitas a las instalaciones, de normativa legal, de comunicación y comercialización…

Y por último una estructuración y descripción detallada de los productos que se pueden ofertar (visita estándar, visita superior, visita premium, eventos…) por parte de las cooperativas.

Eso sí, como concluye el manual, crear un producto turístico requiere de compromiso firme, diagnóstico previo y trabajo a corto y medio plazo.,

No defraudar al cliente potencial del producto agroalimentario, que es el principal objetivo de la cooperativa.

Rosa Molins

CUANDO NO PODREMOS MÁS, PODREMOS CON TODO

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Se ha de plantear el futuro en positivo y, es por esta razón, que las personas que estamos actuando a favor de nuestra comarca, procuramos ver siempre el vaso medio lleno o, bastante lleno. Una actitud positiva ante las cosas y ante la vida, nos hace creer en una comarca, la nuestra, que dispone de grandes potenciales.

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Acueducto Los Arcos, Alpuente. Foto M. Ibáñez

Unos grandes potenciales, la mayor parte de ellos sin desarrollar, debido al consuetudinario olvido que estas tierras y estas gentes han padecido en los últimos ochenta años. Primero debido al golpe de estado  franquista que dejó a demasiadas personas en las cunetas y los barrancos; más tarde con su represión de cuarenta años, que sumió en el olvido y en el silencio a demasiada gente y, últimamente, con una democracia trasnochada, herencia del dictador, que lo dejó atado y bien atado con el Borbón.

Por las referencias que nos remiten los serranos y serranas con residencia en Cataluña, sabemos que, aquel pueblo puede volver a abrir la puerta de una democracia más consolidada. Ya lo hizo durante los últimos años de la dictadura con las manifestaciones multitudinarias en las que se pedía, “libertad, amnistía y estatuto de autonomía” y, ahora, vuelve a protagonizar la vida política peninsular con el “volem votar” y “no tenim por”.

Asistimos, desde la comarca de la Serranía del Turia, a un nuevo amanecer en el que, las reivindicaciones de los pueblos, vuelven a resurgir con cierta fuerza y, por ello, conviene que nuestros políticos más próximos –el gobierno valenciano sin ir más lejos—procure atender las de nuestras gentes.

Necesitamos atención sincera, no atención a distancia. Hace falta que los planes para esta comarca sean eficientes y eficaces, sin recovecos, dinámicos y que se presenten en cualquiera de los pueblos de nuestra comarca (no es necesario presentarlos en la Eliana) la Serranía dispone de buenos marcos para cualquier cuadro que se quiera pintar.

Resulta imprescindible atajar la fuga de población y cauterizar el envejecimiento de esta comarca valenciana, abocada al precipicio de la inanición cultural, social, económica e incluso política. No es la primera vez, ni será la última –por desgracia—que acentuamos esta realidad. Nuestra comarca está “tocada” y bien tocada.

Cada día con mayor frecuencia, nos sentimos la Laponia valenciana. Con unos transportes de pena que fomentan la utilización del vehículo privado y, quien no disponga de el por edad o por otra circunstancia, se ve obligado a invertir cuatro veces más tiempo para resolver cualquier “papeleo” o acudir a los especialistas médicos.

Con una nula atención al desarrollo del monte y de nuestra agricultura, anclada en los años setenta del siglo pasado y sin posibilidad de engancharla al tren de la ecología y del respeto a la tierra, por falta de atención y de proyecto de gobierno.

Un total olvido de nuestros jóvenes, los catapulta hacia el abandono de los pueblos, puesto que los proyectos como nuevos emprendedores, se topetan contra la falta de Internet, los cortes frecuentes de corriente eléctrica y el inmovilismo de una sociedad que, con demasiada frecuencia, suele interpelarlos con el clásico y conocido “ande vas tu?”.

Ahora que se mueven aires de primavera y que un nuevo amanecer apunta en el horizonte político, siempre y cuando el Estado no equivoque el sentido de la marcha con mayor represión y con más policía, es el momento de hacer ver al gobierno valenciano la necesidad de actuar sobre estas tierras y estas gentes que necesitan de su atención de manera conjunta y no mediante dos mancomunidades que van a su bola. En la unidad y la cohesión está la fuerza, pero siempre nos han querido disgregados.

En esta comarca vivimos poca gente, pero nuestra diáspora nos hace más grandes y más fuertes. Ha llegado la hora de las tierras de interior porque, puede pasar que –como dice el poeta de Burjassot—cuando no podamos más, será el momento en que lo podremos todo.

AFIANCEMOS EL TALENTO JOVEN DE LA SERRANÍA

Un objetivo básico para nuestro futuro como serranos es relanzar la Marca de Calidad Territorial común para toda la comarca, homologada por la Marca de Calidad Territorial Europea (“Calidad Rural”) e incorporada a dicha red, basada en la calidad económica, social y medioambiental de este territorio, reforzando su identidad y sentido de pertenencia.
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Recientemente he leído que una joven posgraduada en Educación Social ha presentado un proyecto de creación de viviendas tuteladas en Andilla. Ante la imposibilidad de una residencia de tercera edad optan por esta solución para una atención digna a sus mayores. Todo un claro ejemplo del aprovechamiento del talento joven de la Serranía. Ello me ha hecho pensar que afortunadamente surgen buenas ideas, aunque de manera aislada, pero cuesta mucho que aparezca algún proyecto puramente comarcal.

Ahí es donde entra el afianzar el concepto de Calidad Territorial como aspecto aglutinador para el desarrollo equilibrado y armonioso de nuestra comarca.

Una Calidad Territorial que abarque todos los ámbitos en los que sobresalimos en la Serranía: desde lo agroalimentario hasta el turismo. Por hablar de turismo, es una pena que todavía sean una minoría los establecimientos que cuenten con algún tipo de marca o figura de calidad y, por tanto, es evidente que queda mucho por hacer en el sector turístico de la Serranía para ganar en una mayor calidad y atractivo. En nuestra comarca la materia prima existe en abundancia para ofertar buenos productos de turismo variados y de calidad: rural, cultural, naturaleza, aventura… Sin embargo su comercialización es la gran asignatura pendiente. Y ésta podría mejorarse bastante si existiera una cierta estructura organizativa comarcal, no burocrática, que aglutinara al empresariado del sector para así poder presentarse ante los consumidores de manera más eficiente y coordinada, teniendo en cuenta lo globalizado y competitivo que se presenta el mercado turístico en la actualidad. Por no hablar de nuestros productos agrícolas y nuestra gastronomía.

Los jóvenes tienen que tomar la iniciativa. Como suele decirse, la unión hace la fuerza…

LA SERRANÍA Y LOS PLANES DE TURISMO

Rosa Molins Ten,

Técnico en Turismo

El pasado 12 de septiembre se celebró en L’Alcúdia un congreso organizado por la Universitat de València y la Agència Valenciana del Turisme cuyo eje central fue el dar a conocer y debatir las diferentes estrategias para el desarrollo turístico territorial valenciano. Estrategias planteadas tanto desde la administración como desde el sector turístico.

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El Congreso resultó novedoso en cuanto a que reunió a todos los participantes de los diferentes Planes de gobernanza y dinamización turística que hay en marcha en estos momentos en la Comunitat Valenciana con la idea de, -creo yo-, contribuir a abrir la mente a otras estrategias, a otras maneras de trabajar, a mirar a nuestros vecinos y en ocasiones a aprender de ellos. Estos planes persiguen que el turismo sea uno de los motores económicos que contribuya a dinamizar el territorio mediante la implantación y desarrollo de estrategias y actuaciones turísticas, e involucran económicamente a diferentes administraciones; la municipal, a través de mancomunidades o asociaciones de municipios, la provincial, de mano de los Patronatos Provinciales de Turismo y la autonómica, a través de la Agència Valenciana del Turisme. Y es en esta triple participación donde se enmarca el otro objetivo de los planes: la gobernanza colaborativa* ya que también se incluye al sector privado en la planificación turística.

*Gobernanza: Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía.

Además, se presentaba una útil herramienta elaborada por la Universitat de València en forma de guía para la elaboración de planes de desarrollo territorial turístico. Un material elaborado y pensado para facilitar la toma de decisiones de todos aquellos que participan del desarrollo territorial turístico (ayuntamientos, mancomunidades, técnicos municipales, ADLs, etc).

Volviendo a los planes antes mencionados, nueve en total, por ahora, se vio cómo cada uno de ellos había desarrollado una diferente estrategia a la hora de abordar actuaciones para el desarrollo turístico.

Uno de los planes que está en marcha es el de la Mancomunidad del Alto Turia, formada por cinco municipios de la Serranía (Aras de los Olmos, Titaguas, Benagéber, Tuéjar y Chelva). Pocos, a mi parecer.

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Camino del Silencio, Benagéber

La gerente del Plan, María Zúñiga, describió brevemente las actuaciones impulsadas desde que se puso en marcha (entre otras la señalización de una ruta Btt que recorre los diferentes municipios, la ruta el Camino del Silencio en Benagéber, el diseño del “Parque de los sentidos” en Benagéber y que tiene por objeto ser un recurso adaptado y accesible, o la puesta en valor del refugio antiaéreo en Chelva).

En definitiva, actuaciones, entre otras diferentes más dirigidas a la realización de eventos o a la promoción turística, que persiguen ubicar el Alto Turia entre los destinos turísticos del interior valenciano.

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Refugio Antiaéreo Chelva. Fuente: ValenciaBonita.es

 

Del congreso extraigo varias conclusiones, obvias, pero no por ello menos importantes:

  • El desarrollo turístico de nuestras comarcas del interior pasa sí o sí por la colaboración de todos los municipios que forman la unidad territorial más lógica (histórica, comarcal o paisajística), de modo que se sumen las ofertas de cada uno de ellos y así se consiga crecer y hacerse un nombre como destino turístico; estoy pensando en el Matarraña o en la Garrotxa  o en el Maestrazgo turolense como referentes de destinos turísticos identificados por todos nosotros.
  • No todos los municipios tienen que optar por el turismo, no todos son turísticos, pero a veces son necesarios para reforzar a otros que sí que lo tienen como principal actividad.
  • Los planes y estrategias deben pensarse bajo la premisa de la sostenibilidad en el tiempo.
  • Para impulsar el desarrollo rural se deben aprovechar todos los recursos financieros que se pueda pensando en estrategias que trasciendan cada uno de los sectores económicos.
  • Para llevar a buen puerto las estrategias turísticas es necesario contar con la colaboración e implicación de la población (la que reside de continuo pero también la que sólo lo hace en periodos vacacionales), y también con el tejido asociativo y económico del municipio, aunque sean sectores ajenos al turístico.
  • Se debe involucrar al sector turístico de los municipios en la planificación turística y acompañarles en el cambio hacia las nuevas demandas.
  • Y, esto es importante: por parte de las administraciones: NO CREAR FALSAS EXPECTATIVAS.

Y entraríamos de lleno en cómo planificar actuaciones que se conviertan en productos turísticos atractivos ( si señalizamos senderos, pensemos en que se han de mantener, estudiar la capacidad de carga, la fragilidad de los espacios naturales por donde discurran,… que promuevan el consumo y gasto en las poblaciones, …)

Y por último una aportación de uno de los ponentes y una afirmación en la que creo firmemente: el turismo debe servir para mejorar la vida de la población rural.

Rosa Molins es Técnico en Turismo y trabaja en la Agència Valenciana del Turisme.

LA DIFÍCIL DICOTOMÍA DE LO RURAL

Estamos en unos días del “sálvese quien pueda” en nuestro pueblos. No hablamos de que atravesemos dificultades (que las hay para todos los gustos), sino del abandono de manera apresurada de los pueblos serranos tras la ventana vacacional.

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GESTALGAR. Foto M. Ibáñez

La mal llamada normalidad vuelve a la Serranía. Ha habido una convivencia -en ocasiones difícil- entre “veraneantes” y “habituales”. Son dos mundos tan diferentes que intentar convivir durante unos días al año nos hace ver la antítesis existente entre lo rural y lo urbano. Días atrás leía un artículo de Luis Antonio Sáez (director de la Cátedra contra la Despoblación de la Universidad de Zaragoza) en el que hablaba de equiparar la calidad de vida. Hacía una reflexión tan interesante como retadora, sobre lo que se gana y se pierde por vivir en un pueblo: “Si te da un ictus en Mosqueruela (Teruel) tardarás más en llegar al hospital, pero la probabilidad de morir por contaminación es más elevada en las grandes ciudades que en el Sistema Ibérico español, donde la cifra de centenarios iguala a la de Japón”, precisa y añade: “Ganas en una cosa y pierdes en otra, lo que no hay que hacer es prometer todo”.

Efectivamente, siendo realistas ganas en cosas y pierdes en otras, ahí está la capacidad para elegir la opción mejor de cada uno. El todo no existe. Por ello deberíamos marcarnos como prioridad no el recuperar población como eje central de actuación, sino el mejorar y facilitar la calidad de vida de los que han decidido seguir viviendo en el pueblo.

“Todos necesitamos trabajo y lo económico es importante, pero hoy en día haría más hincapié en otra cosa; los políticos van a lo tangible, al empleo, a infraestructuras, cuando muchas veces es más importante la vida cultural o la ley de dependencia” en el medio rural. En este sentido, sostiene que un maestro en una escuela, una guardería, conexión a Internet o una asociación cultural, es decir el “compromiso de una serie de personas”, dinamiza más un territorio que un polígono industrial, porque crea un clima de pertenencia. E insiste en la idea de que el ciclo de la vida es largo, planteando la opción de salir en la juventud y volver en una etapa más.