CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO

Recuerdo hace años, sentados, aprovechándose de la sombra de la morera, a esos hombres con azadas al hombro, con albarcas bien atadas cuatro dedos por encima del tobillo, seguido del dobladillo del pantalón para que no se llenase de tierra.

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Muchos de esos hombres ya pasan lo ochenta y, como el primer día, siguen chafando el camino que les lleva al campo. Sus pies duros y sus manos llenas de cayos, su imagen tosca solo se ve contrapuesta con el viso  de sus ojos, que desdeñan la imagen de un hombre con vigor pero sin fuerzas, con ahínco pero sin ánimos.

Cuentan entre ellos el paso de los años, y el cambio de las cosas. Como poco a poco las paredes se vienen abajo y ya no hay nadie que las quiera hacer, y probablemente tampoco sabrían hacerlas. Ven como los pajares, a orillas de las eras en los que tantas tardes han pasado, se han asolado por el peso de estas últimas nieves….

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Recuerdan, las sendas  y caminos por las que tantas veces han pasado, volviendo de las bodegas y campos más lejanos, con sus machos y sus enseres. Hoy por hoy la mitad de esas sendas se han perdido, el monte se ha hecho con todo. El incendio de años atrás ha dejado leña a mitad de quemar y millones de pimpollos fruto de aquellas piñas que explotaban antes de arder, aliagas, romeros y carrascas, que se crían con el desenfreno del descontrol. Nadie les marca donde termina el monte y empieza la senda.

Ya nadie limpia el monte, ya nadie controla la maleza, y ya nadie pierde tiempo en cuidar lo que es de todos. Recuerdan, que han ido a plantar pinos, a limpiar monte y a parar el fuego. Recuerdan que ellos, o sus abuelos antes que ellos sacaron a mano la mitad de los caminos que hoy tenemos, hicieron la mitad de las paredes que hoy tenemos, bajaron la piedra para los pajares y sacaron las eras, recalzaron la tierra para hacer una pared y plantar una fila de 7 almendros….y como dicen, con sus manos y sin la mitad de las cosas que tienen hoy en día.

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Tal vez, deberíamos pararnos. Empezar a ver cómo están nuestros montes y nuestros pueblos y; como queremos que estén de aquí a unos años. Vivimos ajetreados en el día a día, con las obligaciones y los eventos que hacen que tengamos el tiempo justo para vivir, o incluso ni eso. La verdad es que nosotros vamos a dejar una herencia peor de la que nos dejaron nuestros mayores. Dicen, que somos la generación más preparada y con más medios y capacidades a nuestro alcance. Lo único que tenemos igual que entonces es el tiempo. Así que, ¿estaríamos dispuestos a invertir unas horas de nuestro tiempo a hacer una labor que beneficie a todos? ¿Estaríamos dispuesto a aunar esfuerzos en que el monte tenga el aspecto que debe?  Depende de nosotros exigir, el ayudar y el ofrecernos a recuperar nuestros montes. Debemos ser capaces de canalizar las ideas y los esfuerzos en hechos reales. Debemos invertir nuestro tiempo en dejar un monte, por lo menos, como lo conocíamos.

 

 

DÍAS DE VENDEMA EN LA SERRANÍA

Era viernes por la noche y mientras estábamos cenando al calor del foguer mi padre nos contaba los planes para la mañana siguiente.

En la radio se escuchaba De España para los españoles, un programa musical que el viejo
Telefunken emitía en onda media al que mis padres eran asiduos por su afición a Manolo Escobar y a Sara Montiel.

Los planes para el día siguiente eran claros concisos, había que madrugar puesto que nos esperaba un día duro de vendema tanto a mi hermano como a mí, a pesar de tener los dos menos de doce años en aquella época ya eramos todo unos hombres.

Prácticamente a las nueve de la noche ya estábamos durmiendo con los cual a la mañana siguiente escuchábamos el trajín que se formaba mucho antes de amanecer, el sonido del macho comer garrofas mientras mi padre le ponía los aparejos antes de salir al pajar para
engancharlo al carro, os preguntaréis, ¿cómo el mulo en casa?, pues sí era lo más común junto con un cerdo que teníamos en una pequeña porcatera al cual se engordaba con sobras de la comida para luego la matanza. Supongo que también os preguntaréis, ¿donde estaba el servicio en tan acogedor palacete?, pues ya os lo podéis imaginar, nuestras necesidades las depositábamos en un hueco que hacíamos entre la paja del corral casero y todo mezcladito con los excrementos del macho y del puerco abonaban nuestros campos.

Sonaba el carro por la calle de ripio mientras mis tíos y mi abuelo ya habían llegado a casa, mi madre preparaba las fiambreras con embutido de la matanza y patatas, muchas patatas, mientras nos gritaba, ¡chiquillos arriba que ya está el padre con el carro!, suponéis bien el desayuno de leche con Cola-Cao era corto.

Ya de camino hasta el bancal mi padre iba andando delante de la caballería mientras mi abuelo todo eufórico él llevaba los ramalillos como si de capitán de barco al timón se pusiera. ¿Encima del carro?, mi abuelo, mi madre, mis dos tíos, mi hermano y yo, hora y media de camino hasta el bancal y también hasta ver los primeros rayos de Sol de octubre.

Una vez llegábamos había que encender una buena hoguera para entrar en calor y mantenerla encendida hasta bien entrada la mañana puesto que la escarcha o en el mejor de los casos el rocío hacían que la uva te mordiese los dedos como negándose a ser arrancada de la cepa. Mi abuelo se encargaba de organizar la logística poniendo tres lonas en diferentes sitios del bancal donde abocamos la uva de nuestras cestas de mimbre que la mayoría de veces nos chorreaba el mosto pegajoso por los hombros.

Hasta que al fin llegaba el mediodía, bueno eso según decía mi abuelo que miraba el Sol y colocando los dedos de una forma extraña en el horizonte exclamaba, ¡chiquillos es la una y no me voy ni cinco minutos!, aquello era una fiesta, mi madre sacaba las fiambreras
para calentarlas en el rescaldo del fuego que estaba ardiendo durante todo el día, un pan sabroso eso si negro que ella misma masaba y luego cocía en el horno la Valenciana y las sardinas que a mi no me gustaban porque estaban muy saladas pero que mi abuelo se ponía como un kiko al mismo tiempo que se empinaba la bota de vino y de vez en cuando a escondidas de mi madre nos daba un trago, luego normalmente por las tardes acababa cortandose con el oncete pero como tenía soluciones para todo se meaba la herida y la taponaba con una hoja de la cepa mientras se reía enseñando los tres dientes que le quedaban, se hizo de ochenta y nueve años.

Estaba atardeciendo y el bancal vendemado, la uva en los tres montones y las porsaqueras de las abejas revoloteando para degustar el rico mosto, mi abuelo ya ha enganchado el macho al carro y se van a casa con mi madre y mis tíos, seguro que llegarán bien entrada la noche, mi padre mi hermano y yo nos quedamos a esperas de que venga el tractor de la bodega, no recuerdo sí era un Fordson o un Ebro de lo que estoy seguro es que era azul.

Cuando llega ya bien entrada la noche el tractorísta le dice a mi padre, ¡sí no se pisa no cabe toda en el remoque!, con lo cual es el mejor momento de la jornada, mientras ellos están cargando el remolque yo estoy encima de él pisando la uva a la luz de la Luna y de los tristes faros del tractor.

No sé a que hora descarguemos en la bodega ya que ni estaba mi abuelo ni había Sol y en aquella época los relojes solo estaban en Suiza, lo que sí sé es que como al día siguiente era domingo mi madre nos bañaba en una cerrá con agua calentica del foguer, estrenemos pantalón de pana con rodilleras de unos primos míos que se les habían quedado pequeños.

  • Texto anónimo enviado por un colaborador de Alcublas.

EL ANTIGUO VALOR DE LA PALABRA EN LA SERRANÍA

“Se hace saber a todos los pastores que mañana hay Salva, a las cuatro de la tarde en la Plaza de los Olmos. Están citados Manuel el Chirra, Salvador el del Molino y Rafael Cañada. El pastor que no acuda será dañador de la partida.” 

En Alcublas, en la comarca de Los Serranos, funcionó hasta principios de los setenta un tribunal que resolvía y mediaba en los conflictos entre agricultores y ganaderos. Su nombre era La Salva. 

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Pastor de Alcublas

El tribunal de La Salva comenzó a resolver conflictos antes del siglo XVII. La Salva era presidida por el justicia o regidor mayor de la villa y con el paso de los años pasó a ocupar dicho cargo el presidente de la Cámara Agraria. La lucha de intereses entre agricultores y ganaderos es un hecho histórico en la gran mayoría de las comarcas. Siempre han existido estos problemas.

LA TRILLA EN ALCUBLAS

Jornada de trilla en Alcublas

En Alcublas, pueblo con una gran tradición ganadera, estos conflictos eran habituales. En los primeros años del siglo pasado existían más de 150 pastores desarrollando una importante actividad ganadera en la localidad. Con el paso de los años, el número disminuyó, llegando a ser unos cincuenta en la década de los setenta. Al tratarse de un municipio con un escaso término, debían cruzarlo para que sus animales pastasen en los lindantes de Jérica, Sacañet, Andilla y Altura.
Semejante número de pastores, con sus consiguientes cabezas de ganado, originaron enfrentamientos con los agricultores. Entonces, todo estaba bien reglado: los campos de cultivo se marcaban con mojonadas, que eran piedras de buen tamaño pintadas con cal que indicaban la prohibición de entrada del ganado. En los campos con vides a las que se les ataban unas cañas altas que señalaban al pastor que no debía entrar con su ganado.
Por otra parte, para delimitar las lindes entre las propiedades agrícolas, se empleaban las hitas, unas piedras altas que cumplían la función de marcadores territoriales.
Pero ¿quién vigilaba el cumplimiento de estas normas? Para ello se creó la figura del veedor. Existían dos, uno defendía los derechos de los ganaderos y el otro el de los agricultores. Visitaban conjuntamente los campos y negociaban, pactando la multa o indemnización.

Reunión mensual 

La Salva se reunía con carácter mensual y a ella asistían exclusivamente los ganaderos que, conjuntamente con veedores y el presidente de la institución llegaban al acuerdo económico correspondiente. No siempre imperaba la cordialidad.

“Se hace saber a todos los pastores que mañana hay Salva, a las cuatro de la tarde en la Plaza de los Olmos. Están citados Manuel el Chirra, Salvador el del Molino y Rafael Cañada. El pastor que no acuda será dañador de la partida.” 

PASTOR EN ALCUBLAS AÑO 1969

Pastor de Alcublas. Año 1.969

Cuando los veedores conocían la identidad del ganadero infractor, la cosa era mucho más sencilla. Pero en ocasiones no había testigos directos y ningún pastor asumía los daños causados. En estos casos, los veedores acordaban con el presidente de La Salva que todos los ganaderos que frecuentaban con sus rebaños la partida en cuestión, debían hacer frente a los gastos ocasionados.
En los conflictos en los que no habían testigos era preciso iniciar algún tipo de investigación. Si un pastor afirmaba que su ganado no había pastado en un determinado bancal, negando la acusación del agricultor, el veedor lo comprobaba de una manera muy sencilla. Si el rebaño había pastado anteriormente en el bancal, volvía a hacerlo. Si no era así, el ganado nunca rebasaba la linde. Una forma muy curiosa de encontrar al infractor.

La Salva es una forma ya extinguida de administrar justicia. Se utilizaba un procedimiento rápido, oral, directo y sin derecho de apelación. Los conflictos se resolvían con las palabras. Se buscaban mediadores, para que las soluciones fuesen justas y asumidas por todas las partes. Las palabras tenían mucho valor, todo su valor. Se podría hacer un símil con el Tribunal de las Aguas de la Vega Valenciana, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Lamentablemente, el descenso de la actividad ganadera en Alcublas y el cambio en el estilo de vida llevó a la desaparición de La Salva hace ya más de treinta años.

E. Domingo

NUEVE BODEGAS QUE VISITAR EN LA SERRANÍA

El origen del cultivo de la vid en nuestra Comarca se remonta a los íberos. Excavaciones arqueológicas han demostrado que éstos cultivaban la vid y elaboraban vino de forma organizada. Posteriormente, la vid y el vino siempre han tenido una gran importancia social y económica en nuestras tierras.

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Pero además de medio de sustento, la vid tiene un gran valor histórico y cultural, ya que la vitivinicultura se ha convertido en un patrimonio cultural y artístico de nuestra Comarca, que posee una arraigada tradición enológica.
El viñedo en nuestra comarca se localiza, fundamentalmente, en suelos pardos, escasos de humus en sus horizontes superiores y con caliza presente con carácter general, lo cual favorece la calidad de los vinos. En SERRANOS Y RURALES os queremos ofrecer un paseo por las bodegas de La Serranía, donde podremos disfrutar de edificios singulares, bodegas tradicionales, olores característicos…y unos caldos que son de lo mejor.

1.- COOPERATIVA LA ALCUBLANA. C/ San Antonio, 33 – 46172 ALCUBLAS (Valencia) Tel. 96 165 40 71

Vinos de Alcublas

La Cooperativa de Alcublas lleva desde 1954 confeccionando vino, además de su afamado aceite de oliva. Comercializa Balcón de Valencia blanco y Palacia tinto. Balcón de Valencia está elaborado con uvas de la variedad Meseguera (o merseguera), es un vino pálido y aromático, con graduación moderada ( 11º ) de gran finura y equilibrada acidez, con fondo almendrado en el paso final de la boca. El tinto Palacia está elaborado al 100% con racimos seleccionados de las viejas cepas de la variedad Tempranillo propiedad de los socios de la cooperativa vinícola San Antonio Abad, cultivadas en un entorno físico (climatología, altitud, suelo…) muy característico que les otorga un carácter propio: altitudes de 800 m. con pluviometría medio-escasa y suelo de estructura franco-arenosa.

 

2.- BODEGAS COMECHE. Villar del Arzobispo. Av del Ingeniero Tamarit, 10, 46170 Villar del Arzobispo. Teléfono:962 72 00 78

En Villar del Arzobispo podemos encontrar una bodega fundada en 1947. Bodega de caracter familiar que ha ido evolucionando con el paso de los años. La maquinaria de la bodega  dispone de un moderno tren de vendimia en acero inoxidable, , y una serie de depósitos  que incluyen vinificadores rotativos autovaciantes, (criomaceraciones de tintos y blancos y elaboraciones especiales); y vinificadores autovaciantes, para fermentaciones de tintos.

Comeche Reserva

Destacamos dentro de su oferta el Comeche Reserva 2002, un vino que ha sido elaborado a partir de uvas seleccionadas y cultivadas con gran esmero de las variedades  merlot, cabernet souvignon y tempranillo, vinificadas por separado y con diferentes sistemas de fermentación  para conseguir los máximos exponentes de calidad de cada una. De color granate con buena evolución, rubí clásico de muy buena intensidad. en nariz se aprecia el buen aroma de madera nueva con tonos tostados, café y nuez moscada en armonia con los propios de frutas maduras, moras, higo y ligeros toques mentolados. En boca se presenta muy redondo y potente con equilibrio entre la acidez y la estructura, denso y muy largo.

 

 

3.- BODEGA COOPERATIVA VILLAR DEL ARZOBISPO. Calle de Vicente Aparicio, 37, 46170 Villar del Arzobispo, Valencia. Teléfono:962 72 06 52

elvillarcolor-22La fuerte iniciativa cooperativista en La Serranía tiene un buen exponente en la Cooperativa de Villar del Arzobispo. Reúne, entre sus socios, casi 2.000 hectáreas de viña y dispone de más de 1.200 barricas de roble americano nuevo para la crianza de sus tintos.

La Cooperativa Agrícola de El Villar se constituye el 6 de junio de 1971 como resultado de la fusión de las cuatro Cooperativas existentes hasta entonces en el municipio: Bodega Cooperativa y Caja Rural “Ntra. Sra. De La Paz”, Bodega Cooperativa y Caja Rural “San Isidro”, Cooperativa Oléicola Villarense y Cooperativa Agrícola “San Isidro Labrador”.

Viña Villar

Desde el inicio esta entidad, ubicada en el municipio de Villar del Arzobispo, ha sido pionera en la elaboración de vinos blancos valencianos de alta calidad con la aparición en el mercado, hace más de 25 años, del ya conocido por todos Laderas blanco. A partir de ese momento se inició la elaboración de otros vinos como son: L´Antigón, Cerro Gordo, Viñaterra, Don Pedro, Las Villas, y posteriormente los vinos Viña Villar, Viña Nora y Ximo. Entre ellos destacamos Viña Villar, elaborado con las variedades Tempranillo ( 90%) y Merlot ( 10%), con un intenso color rojo cereza, bien cubierto y con ribetes ligeramente rojizos que indican su paso por barrica. Olor a frutos rojos, combinados con toques de especias debido a la crianza en madera  de roble. Su entrada en boca es compleja, con taninos dulces de gran madurez, sabroso, carnoso, amplio en matices aromáticos y un post-gusto frutal y especiado de gran persistencia.

 

4.- BODEGAS TERRA D´ART, AHILLAS. C/Proyecto 15, Nº 15 46176 Ahillas – Chelva – Valencia

Pequeños bodegueros están protagonizando una nueva “revolución” en España, según algunos expertos. Más habituales en Francia, estos profesionales piden paso en el mercado para sus productos de edición limitada. Son los “vignerons”.En nuestra comarca tenemos viticultores que trabajan la tierra y elaboran y venden ellos mismos sus vinos, unos profesionales muy asentados en Francia desde hace décadas, pero que en La Serranía apenas han emergido hasta ahora. Estamos hablando de TERRA D´ART viñedos y bodegas -Valle de Ahillas. Una pequeña bodega familiar dedicada al vino de autor asentada en la aldea de Ahillas (Chelva).

La familia Martínez-Palmero descubrió hace 10 años este recóndito valle, apostando por instalarse en él para llevar a cabo su proyecto de producir vinos artesanales. Se trata de una zona donde el terreno es de roca arenisca con mucha grava y un microclima propio, resguardado de los vientos del Mediterráneo y con una gran diferencia térmica entre el día y la noche.

Flor de Ahillas

Su oferta aumenta temporada tras temporada y el tinto clásico recibe el nombre de “Ahillas”. El blanco y el rosado responden al nombre de “Flor de Ahillas”, mientras que su vino estrella, el reserva, recibe el nombre de“Finca el Maldito”, un pequeño homenaje al hombre que cultivó las parcelas en las que hoy se encuentra la bodega. “Flor de Ahillas” Blanco se elabora únicamente con la variedad Merseguera y de viñas viejas de 60 años. “Flor de Ahillas” Rosado es una mezcla única en esta zona del Alto Turia de las variedades Bobal, Monastrel y Garnacha. El vino tinto “Ahillas”, es un vino con una crianza elaborado con un coupage que sorprende, de las variedades Bobal, Tempranillo, Mencía, Marselans, Graciano y Garnacha. Sólo de las mejores añadas y de la gran selección de algunas parcelas puntuales surge el vino “Finca El Maldito´´, predominando la variedad Bobal pero también consta de un porcentaje mínimo de Tempranillo, Prieto Picudo y Mencía.

 

 

5.- COOPERATIVA SANTA BÁRBARA, ALTO TURIA. TITAGUAS. Calle de la Fuente, 20, 46178 Titaguas, Valencia. Teléfono:961 63 41 99

logo_cooperativa_titaguasEn 1955 un pequeño grupo de agricultores constituye la Cooperativa Agrícola Santa Bárbara de Titaguas. Con un capital social de 800.000 pesetas, se construye una bodega, en el sitio denominado “Tiro de la Barra”, con una capacidad aproximada de 400.000 litros. Desde entonces se ha seguido un proceso continuado de ampliaciones y mejoras técnicas, para mejorar el proceso de elaboración del vino.

Los viñedos se sitúan entre los 800 y 1100 metros de altitud, entre montañas donde aún es imperceptible la mano del hombre. Esta situación privilegiada ofrece unas condiciones ecológicas y, sobre todo, un microclima que hace surjan unos vinos blancos de gran calidad, elaborados con los mostos flor de las variedades Merseguera y Macabeo, seleccionados de entre los mejores de cada cosecha.

Santa Bárbara -Alto Turia – Titaguas

Hemos querido destacar su blanco Mersé. Está elaborado con racimos de las viejas cepas propiedad de sus socios, cultivadas en un entorno físico (climatología, altitud, suelo…) muy característico, y poco frecuente en nuestras latitudes, que les otorga un carácter propio: soleadas laderas al mediodía a altitudes por encima de los 700-800 m en Aras y Titaguas, que ascienden hasta los 1.000 m en varias partidas de Alpuente y la Yesa.

Su composición varietal es sencilla: 100% merseguera. Variedad autóctona del Alto Turia. Una de las variedades de uva blanca de mayor calidad a nivel mundial y que podría ser otra de nuestras variedades autóctonas en entrar a medio plazo en vías de extinción, a poco que se extienda la “moda” de sustituirla por la tan renombrada Chardonnay. Por cierto, a la que no tiene nada que envidiar en cuanto a calidad.

 

6.- BODEGAS POLO MONLEÓN, TITAGUAS. Carretera Valencia Ademuz, Km 86, 46178 Titaguas, Valencia. Teléfono:961 63 41 48

grupo_peq_colManuel Polo Aguilar fundó la primera bodega del Alto Turia en 1952, basando su producción en la uva autóctona de esta comarca de montaña, la Merseguera. Unos años más tarde, su hijo Manuel Polo Monleón se hace cargo de la empresa familiar y crea la marca Hoya del Castillo. En 1988 la bodega instala su propia embotelladora y, a mediados de la década de los 90, inician la producción de vinos rosados y tintos. En la actualidad, los hermanos Polo Martínez, tercera generación dedicada a la viña y al vino, se han encargado de modernizar y actualizar la bodega.

Hoya del Castillo blanco

Con la cosecha de 2005 Bodegas Polo Monleón estrenó nuevas instalaciones. Están situadas en una ubicación privilegiada, entre los viñedos, en pleno valle de entrada a la población de Titaguas. La proximidad de las parcelas facilita que las uvas lleguen frescas y en perfectas condiciones. Su marca es Hoya del Castillo, y confeccionan tanto blanco, rosado y tinto joven, como un tinto crianza.El  Hoya del Castillo Blanco Joven de 2006 tiene Merseguera en un 80% y está completado con Macabeo, que le aporta estructura y aroma frutal. Es de color amarillo pálido con tonos verdosos, con un leve desprendimiento de carbónico natural. Tiene una buena intensidad aromática, con recuerdos a fruta blanca fresca, a cítricos y a heno recién cortado. En boca es ligero, sabroso, frutal, posee una excelente acidez y es agradablemente amargoso (almendras y hueso de albaricoque), fino y elegante. Acompaña a la perfección platos de mariscos cocidos, pescados y arroces marineros.

 

7.- BODEGA VINÍCOLA NUESTRA SEÑORA DE LA CONSOLACIÓN, ALPUENTE.

 COOP. ALPUENTE

La Cooperativa Vinícola Nuestra Señora de la Consolación, de Alpuente, está autorizada por la Denominación de Origen Protegida Valencia para la elaboración, almacenamiento y embotellado de vinos blancos, rosados y tintos jóvenes. Con su marca comercial “Gran Turia” elabora un rosado y un tinto joven, pero sin duda destaca su “Gran Turia – Blanco del Alto Turia”. Vino obtenido del mosto flor tras un suave prensado de uvas de merseguera, con una graduación alcohólica entre 10,5 y 11 grados, de color amarillo pajizo, muy pálido, con reflejos verdosos. Es de sabor suave y fresco, aroma afrutado, muy buena acidez y una notable persistencia en boca.

 

8.- VIÑEDOS Y BODEGA MONSATA PERDIGÓN, PEDRALBA. Camino del Barranquillo S/N 46164 Pedralba, Valencia (Spain). Telefono 686 262 188

monsata-perdigon3Viñedos y bodega Monsata Perdigón es el culmen de un proyecto que empezó hace muy pocos años años, cuando tres amigos de Pedralba, deciden recuperar una variedad autóctona, la variedad “Planta fina de Pedralba”. En principio  pretendían evitar que se perdiera, pero poco a poco fue evolucionando la idea hasta convertirse en el proyecto que hoy en día existe. De una vieja parcela, la última que quedaba en el pueblo sacaron material vegetal para multiplicar la variedad y plantar una nueva parcela, y en la actualidad cuentan con dos hectáreas de viñedo.

La vendimia nocturna en cajas y la selección de la uva en el viñedo garantiza la calidad y evita oxidaciones durante el transporte hasta la bodega. Una vez en la bodega se realiza una segunda selección racimo por racimo para eliminar los granos estropeados y asegurándonos de que solo entra en los depósitos la mejor uva. Una vez en dentro maceramos el mosto a bajas temperaturas para extraer todo el potencial aromático y posteriormente fermentamos nuestros vinos a temperatura controlada de 14º lo que produce una fermentación lenta que dura tres semas y que hace posible obtener un vino de aromas afrutados francos y una boca equilibrada y sabrosa.

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Pedralba: Mono varietal elaborado 100% con la variedad planta fina de Pedralba. Un vino de alta expresión único en el mundo que no deja indiferente a nadie.

Pedralba Coupage: Elaborado con plantafina de Pedralba y Moscatel. Vino muy aromático con una boca excepcional que te sorprenderá.

 

 

 

9.- BODEGAS VEGAMAR, CALLES. Camino la Garcesa s/n,  46175  Calles.  Teléfono:962 10 98 13

Bodegas Vegamar nació en 1999 en Calles. La elaboración de sus vinos se basa en la combinación de las técnicas y tecnologías enológicas más modernas, con la tradicional crianza en barrica de roble nuevo francés y americano y su posterior guarda en botella a temperatura y humedad controlada. Sus viñedos se encuentran en un entorno plenamente natural, rodeados por el Río Tuéjar y el Río Turia, espectacular por su belleza y excepcional para el cultivo de la vid y los frutales por su microclima, único en la zona de Los Serranos.

Bodega Vegamar, Calles

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Vegamar Colección Privada

Su actual oferta vinícola es muy amplia, a la que debemos incluir sus cavas elaborados en Requena. Uno de sus buques insignia es el Vegamar Colección Privada, de la varidad Cabernet Sauvignon, crianza en barrica durante 24 meses en roble francés (90%), americano (10%) y su posterior reposo durante 12 meses en botella. El Vegamar Colección Privada va muy bien con carnes acompañadas de salsas, estofados y guisos livianos. Sus enormes posibilidades permiten combinar este vino con recetas de carne muy elaboradas. Este vino ha sido elaborado por amor al vino de gran calidad, con mimo y vendimiado a mano en el momento óptimo de maduración, lo que hace que tenga unas magníficas cualidades. Color Burdeos con tonalidades ligeramente teja, aromas complejos destacando la fruta muy madura y ligeros tostado de la barrica. En boca, taninos muy pulidos, gran cuerpo y equilibrio, postgusto largo.

No queda aquí el vino realizado en nuestra comarca. A nivel global, los magníficos vinos producidos en las localidades de La Serranía, la inmensa mayoría de ellos están incluidos dentro de la Denominación de Origen Valencia, quedando encuadrados en dos de sus subzonas. En la Subzona Alto Turia que copan al completo: Alpuente, Aras de los Olmos, Benagéber, Calles, Chelva, La Yesa, Titaguas y Tuéjar. Y en una parte destacada de la Subzona ValentinoAlcublas, Andilla, Bugarra, Chulilla, Domeño, Gestalgar, Higueruelas, Losa del Obispo, Pedralba y Villar del Arzobispo.

¿Os animáis a venir a visitarlas? 

SEMILLERO DE IDEAS; CALIDAD RURAL AGROALIMENTARIA

Uno de los objetivos que nos planteamos cuando iniciamos el proyecto SERRANOS Y RURALES es que fuera también un escaparate de buenas prácticas y que éstas – si nos vienen de fuera – puedan ser trasladadas a nuestra comarca.

El Collado, Alpuente

Por ello nos hacemos eco de las PRIORIDADES DE DESARROLLO RURAL 2014-2020 del FONDO EUROPEO AGRÍCOLA DE DESARROLLO RURAL. En él se enumeran las seis prioridades de desarrollo rural de la UE para el período 2014-20120. Son las siguientes:

1.- Transferencia de conocimientos e innovación.

2.- Viabilidad y competitividad de las explotaciones.

3.- Organización de la cadena alimentaria.

4.- Mejora de los ecosistemas.

5.- Eficiencia de los recursos.

6.- Desarrollo territorial equilibrado.

Dentro de este último punto e incluído en el Marco de la Red Rural Nacional se engloba el Proyecto Calidad Rural: Señas de identidad de los Territorios Rurales, que constituye un ejemplo interesante del aprovechamiento del potencial agroalimentario de las zonas rurales. Este proyecto nos muestra una forma diferente de concebir la ampliación de la economía rural más allá de la actividad agrícola convencional encuandrándola bajo una marca de calidad.

ASOCIACIÓN INTERMUNICIPAL PARA EL DESARROLLO LOCAL EN LA COMARCA DE SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA (AIDESCOM)

El sector agroalimentario juega un papel primordial en el desarrollo de los territorios rurales, ya que contribuye a la creación y mantenimiento del empleo en esas zonas, así como a la diversificación agropecuaria y al aprovechamiento innovador y sostenible de los recursos del medio rural. Observando la creciente demanda de productos agroalimentarios de calidad por parte de los consumidores, AIDESCOM puso en marcha el proyecto Calidad Agroalimentaria, cuya última finalidad era identificar los productos locales con una imagen comarcal, reforzando su vínculo territorial, de forma que las producciones agroalimentarias se convirtieran en una seña  de identidad para los territorios rurales.

Los cambios en los hábitos alimenticios requieren de productos sanos, naturales y dotados de una identidad vinculada a un territorio. El avance significativo en la definición de sistemas de valorización, protección y seguridad alimentaria, requiere trabajar en favor de una mayor competitividad, de una mejor organización de la oferta y de mejores prácticas en la comercialización.

Este proyecto de cooperación está liderado por la Asociación AIDESCOM centrado en el desarrollo de la Campiña Segoviana; pero participan grupos de acción local de Andalucía (Córdoba, Jaén), Castilla-La Mancha (Cuenca, Guadalajara), Castilla y León (Ávila, León, Salamanca, Segovia, Valladolid, Zamora), Galicia (La Coruña, Lugo, Orense, Pontevedra), Madrid y Comunidad Valenciana (Castellón).

Entre los objetivos específicos que se pretenden alcanzar con el desarrollo de este proyecto, se pueden destacar: abrir nuevos canales de comercialización y mejorar la capacidad de producción de la industria agroalimentaria a través del aumento de la competitividad, y el incremento de las ventas por medio de la articulación de sistemas de promoción conjunta. En este sentido, se ayuda a las pequeñas empresas de ámbito rural en el proceso de creación de instrumentos conjuntos y en el uso de herramientas que faciliten su posicionamiento en el mercado, fomentando las estructuras asociativas de carácter local y supralocal, capaces de favorecer la comercialización y venta de los productos agroalimentarios. Asimismo, se quiere fomentar la actividad agroalimentaria a través del empleo de materia prima local, recuperando los métodos de producción y transformación tradicionales. A pesar de ello, también se trabaja para incorporar las nuevas tecnologías y las “nuevas formas de hacer” en el caso de los productores emergentes.

El proyecto considera importante fomentar una actividad agroalimentaria que asuma prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Se pretende ofrecer a los territorios que forman parte del proyecto de cooperación, un plan de comunicación que permita dar a conocer las producciones locales en otros ámbitos geográficos. Por último, y como un punto clave del proyecto, se quiere conseguir a través de los productos agroalimentarios, una imagen identitaria de calidad del territorio para darle un valor añadido. Para alcanzar con éxito estos objetivos, el proyecto plantea distintas actividades de diferente tipología.

Se han diseñado, de forma conjunta, las auditorías de calidad para, en un futuro, realizarlas en las industrias agroalimentarias, así como implantar planes de mejora en las pymes y micropymes agroalimentarias. Las acciones de difusión se desarrollan para lograr la promoción conjunta y eficaz de los productos, minimizando las dificultades que presentan algunas pymes y micropymes en dar a conocer y comercializar sus productos más allá del ámbito local o comarcal. En este sentido, se ha creado una imagen de marca conjunta para todos los territorios, y se ha editado material gráfico promocional. Además, está contemplado el desarrollo de un escaparate virtual de los productos agroalimentarios, y la participación conjunta en eventos promocionales. Se organizará un seminario final del proyecto en el que, además de presentar los resultados del mismo, se pueda constituir un foro de debate y análisis sobre la temática del presente proyecto. De la misma manera, el seminario podrá resultar un encuentro de profesionales en el que poder debatir sobre las tendencias actuales de la industria agroalimentaria y las posibles acciones de mejora de la competitividad de la misma.

La última acción ejecutiva será la publicación de una memoria final del proyecto, junto con la realización de una campaña de comunicación de los productos, para dar a conocer tanto el resultado del proyecto ejecutado como la metodología aplicada. Así se pretende trasmitir las experiencias acumuladas, tanto por el conjunto de los grupos de acción local participantes como, de manera individual, por cada uno de ellos.

REFERENCIAS:

 

 

NUEVOS “VIGNERONS” EN LA SERRANÍA

Pequeños bodegueros están protagonizando una nueva “revolución” en España, según algunos expertos. Más habituales en Francia, estos profesionales piden paso en el mercado para sus productos de edición limitada. Son los “vignerons”.En nuestra comarca tenemos viticultores que trabajan la tierra y elaboran y venden ellos mismos sus vinos, unos profesionales muy asentados en Francia desde hace décadas, pero que en La Serranía apenas han emergido hasta ahora.

Vendimia en la Bodega Terra D´Art, Ahillas

         


Estamos hablando de TERRA D´ART viñedos y bodegas -Valle de Ahillas. Una pequeña bodega familiar dedicada al vino de autor asentada en la aldea de Ahillas (Chelva).

Ahillas, es una aldea situada poco más de 800 m de altura y a doce kilómetros al norte de la localidad de Chelva, a cuyo municipio pertenece, y cuenta con la particularidad de que estaría deshabitada la mayor parte del año, salvo las épocas vacacionales y los fines de semana en que regresan familias y amigos de los antiguos vecinos, si no fuera porque un pequeño grupo de artistas de diversas nacionalidades decidieron hace unos años instalarse a vivir allí permanentemente para poder crear en tranquilidad.

El primer artista que recaló en Ahillas fue el escultor Paco Sainz, originario de Portugalete, al que seguirían varios más. Y desde hace 11 años, gracias al apoyo de la Asociación de Vecinos, este grupo de artistas muestran al público algunas de sus obras en una interesante exposición, que se ha convertido en una esperada cita anual durante los
fines de semana de Pascua y San Vicente Ferrer: “ARTE EN AHILLAS”.


El Valle de Ahillas, zona habitada por moriscos hasta su expulsión en 1609, se encuentra lindando con el término municipal de La Yesa, bajo las últimas estribaciones de la Sierra de Javalambre, a una altitud de entre 820 y 1.150 m., y una superficie que no llega a las 1.500 has. de extensión. Durante los siglos XVIII y XIX se dio en esta zona el máximo esplendor del cultivo de la vid, y tras superarse la plaga de la filoxera a principios del S.XX la viña volvía a tomar auge en el Valle, funcionando dos pequeñas alcoholeras.

Sin embargo, como en otros lugares de La Serranía, la emigración fue ganando la partida y ya en la década de 1970 la aldea de Ahillas dejó de tener población estable. Hoy en día el viñedo, antaño muy mayoritario, ha pasado a ser casi testimonial, con tan solo unas 30 hectáreas de extensión. En su lugar se cultivan sobre todo cereal, almendros y nogales, entre extensas áreas forestales que inexorablemente van colonizando imparables las tierras de cultivo abandonadas.

Por su parte, la familia Martínez-Palmero descubrió hace 10 años este recóndito valle, apostando por instalarse en él para llevar a cabo su proyecto de producir vinos artesanales. Se trata de una zona donde el terreno es de roca arenisca con mucha grava y un microclima propio, resguardado de los vientos del Mediterráneo y con una gran diferencia térmica entre el día y la noche. Allí crecen, entre 850 y 1.200 metros de altitud, viñedos de montaña mediterránea en régimen de secano estricto. Materia prima que otorga una identidad propia y peculiar a sus vinos.

Para ello iniciaron la búsqueda de nuevas uvas tintas que se adaptasen a la zona, con las que obtener nuevos vinos, únicos y diferentes, realizando plantaciones de prueba en diversas parcelas del Valle de Ahillas, eso sí, siempre originarias de la Península Ibérica. Y a partir de las variedades que dieron los mejores resultados, la familia Martínez-Palmero ha ido llevado a cabo poco a poco las nuevas plantaciones para su bodega.

Al mismo tiempo, y después de tres años de trabajo y tesón, han conseguido recuperar y poner en producción varias parcelas de viñedo muy viejo que habían estado abandonadas varios años. Son cepas venerables, con más de 60 años de edad de la variedad de uva blanca Merseguera, autóctona de La Serranía, que al haber sufrido un gran estrés proporcionan unos racimos pequeños y sueltos con unas producciones por cepa inferiores a 2 kg., con las que elaboran un sorprendente vino blanco monovarietal.

Una de las características de TERRA D´ART viñedos y bodegas -Valle de Ahillas es la de trabajar todas y cada una de sus parcelas de forma ecológica, con medios mecánicos y con los mínimos tratamientos que permita la añada. En especial el cuidado de la viña es determinante, manteniendo la relación entre el racimo y la superficie foliar. Ello implica podas largas para conseguir racimos lo más pequeños posible, además de eliminar a mano en verde algunos de ellos para equilibrar la producción de cada cepa.

Para instalar parte de sus viñedos, y su pequeña bodega, la familia Martínez-Palmero se decidió por elegir las parcelas que anteriormente había cultivado Rafael “El Maldito”, un hombre peculiar que vivió y trabajo toda su vida en Ahillas y donde murió a la edad de 104 años. La construcción comenzaba a finales del año 2012 concluyendo a principios de 2014. El recinto cuenta con 3 edificios: la bodega junto con su sala de catas y su cava, el garaje agrícola y la casa de la familia. Todo ello integrado en el conjunto del paisaje a las afueras de la propia aldea de Ahillas en dirección a La Yesa.

En la actual campaña Terra D´Art tiene en producción 6,5 hectáreas de viñedo de las que esperan conseguir este año unas 7.000 botellas de vino blanco, rosado y tinto con barrica, para aumentar en 5.000 botellas más el año próximo. La sala de barricas se encuentra a 2,5 m. bajo el nivel del suelo, lo que la protege de los cambios bruscos de temperatura. Además, gracias a un pozo subterráneo en esta misma sala y las salidas naturales de aire se controla la humedad de la sala durante todo el año de una forma natural y ecológica. Las temperaturas en la misma varían entre los 12ºC del invierno, a los 19ºC del verano, un ambiente ideal en el cual los vinos reposan durante su crianza.

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Se trata de un ilusionante proyecto familiar donde todos ellos trabajan unidos y en sintonía para conseguir que sus vinos transmitan una sensación diferente y especial. Ambos hermanos Martínez Palmero son enólogos: Juan José ha trabajado en Burdeos, en Requena e Ibiza, y por su parte Casandra tiene experiencia en los viñedos de Chile. Asimismo, Juan José Martínez, el padre, es el viticultor junto a su hijo Juan José, mientras la madre, Amparo Palmero, está a la cabeza del departamento de ventas, y Carolina García es la responsable del área de comercio y marketing.

Conocedores de la importancia que tiene hoy día la identidad corporativa, la familia Martínez-Palmero confió al reputado estudio creativo de Juan Martínez todos los aspectos relacionados con el diseño de su imagen, lo que incluía además de la marca, el nombre, las adaptaciones gráficas y fotográficas, e incluso las etiquetas de cada uno de los vinos. Y a través de ello han querido que quedara patente tanto el valor de una joven bodega artesanal como la de sus vinos. En definitiva, una identidad propia para una nueva pequeña empresa familiar dedicada al vino de autor.

El nombre de la empresa rinde tributo tanto al Valle de Ahillas como a los artistas allí asentados: TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. Por otra parte, la ilustración para el símbolo de la marca fue realizada por Paco Roca, y según el propio Juan Martínez “Nosotros queríamos mostrar que se trata de una bodega que cuida el producto, que lo manipula con cariño en todo su proceso y que además, lo hacen con sus propias manos. Esta ilustración, realizada por Paco y basada en una imagen mía, no puede ser más fiel al objetivo original. Es absolutamente real. Se trata de Casandra Martínez, una de las dueñas de la bodega, trabajando en la última vendimia”.

De dicha fotografía en blanco y negro de Casandra Martínez, convertida en elemento conceptual de la filosofía de la empresa, ha derivado un símbolo ilustrado del que a su vez surgía casi directamente el logotipo de la marca que actualmente es seña de identidad de TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. Logotipo que impregna y es utilizado en todos los soportes de la bodega. Desde los trípticos de propaganda a las tarjetas de visita, por supuesto en toda la papelería, en el cartel de la entrada a las instalaciones de la bodega, en las cajas de empaquetado, en las etiquetas y en los tapones de corcho de las botellas de vino, y hasta en las cajas de 15 kg. que se usan para transportar con verdadero mimo la uva vendimiada hasta la bodega.

La papelería ha sido ideada por el estudio creativo con la intención de ser lo más novedosa y particular posible, y que a la vez mostrara de forma directa la propia filosofía de la empresa. “Nuestra intención era reflejar la cercanía y cariño que aporta esta familia a su bodega, a sus vinos, su dedicación, y eso nos llevó a intentar personalizar al máximo toda su identidad gráfica. Por eso, tanto el tríptico como las tarjetas de visita, cuentan con sus propias fotografías durante la pasada vendimia. Una manera de enaltecer su trabajo, su cercanía y al mismo tiempo identificarles rápidamente”, concluye Juan Martínez.

Las etiquetas de los vinos, cuatro modalidades por el momento, también dejan entrever la creatividad del diseñador y su toque personal: han sido elaboradas a partir de una imagen fotográfica realizada en el estudio en blanco y negro. En cuanto a los nombres, han tratado de plasmar de donde surgen. El tinto clásico recibe el nombre de “Ahillas”. El blanco y el rosado responden al nombre de “Flor de Ahillas”, mientras que su vino estrella, el reserva, recibe el nombre de “Finca el Maldito”, un pequeño homenaje al hombre que cultivó las parcelas en las que hoy se encuentra la bodega.


“Flor de Ahillas”
Blanco se elabora únicamente con la variedad Merseguera y de viñas viejas de 60 años. “Flor de Ahillas” Rosado es una mezcla única en esta zona del Alto Turia de las variedades Bobal, Monastrel y Garnacha. El vino tinto “Ahillas”, es un vino con una crianza elaborado con un coupage que sorprende, de las variedades Bobal, Tempranillo, Mencía, Marselans, Graciano y Garnacha. Sólo de las mejores añadas y de la gran selección de algunas parcelas puntuales surge el vino “Finca El Maldito´´, predominando la variedad Bobal pero también consta de un porcentaje mínimo de Tempranillo, Prieto Picudo y Mencía. Es un vino del que en la actualidad sólo existe una añada, 2012, y que saldrá al mercado con 230 botellas cuando los enólogos Juan José y Casandra Martínez Palmero, decidan cual es el momento óptimo para el consumo.

La prometedora trayectoria de esta joven bodega de La Serranía ha quedado respaldada por la obtención de un merecido galardón el pasado mes de junio en uno de los concursos de vino más atractivos del año en España. En esta 7ª edición de los Premios Nuevo Vino edición 2014, Concurso Internacional de Calidad de Vinos de nueva aparición en el mercado español, reconocido por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, llegaron a la final 126 vinos. De ellos se premiaron 40, siendo el palmarés de 3 Medallas Gran Oro, 12 Medallas de Oro y 25 Medallas de Plata, una de las cuales le fue concedida a TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas. En concreto a su vino “Flor de Ahillas” Blanco 2013 en la categoría vino blanco sin madera.

Es de destacar asimismo el interés de la familia Martínez-Palmero por el turismo enológico. Para ello la bodega dispone de visitas guiadas de la mano de sus enólogos, los hermanos Casandra y Juan José Martínez Palmero, con cita previa los sábados y domingos de 11:00 a 14:00 horas, excepto la temporada del 1 de septiembre al 30 de noviembre en que la bodega permanece cerrada al público por vendimia. Además ofrece la posibilidad de sumar a la visita una cata de sus vinos más degustación de jamón y embutidos en su agradable Sala de Catas, y también poder comprar allí mismo algunos de sus diversos vinos. Para contactar enviar un correo electrónico a Contacta@bodegasterradart.com, también en los teléfonos 963143033 – 687806578 o en www.bodegasterradart.com.

Nuestra felicitación a TERRA D´ART viñedos y bodegas Valle de Ahillas por su prometedor proyecto que puede servir de revulsivo a otras zonas de la comarca, al mostrar las grandes posibilidades futuras y potencial de calidad, aun por explorar completamente, que pueden ofrecer los vinos de La Serranía.
Y por supuesto, desearle a la familia Martínez-Palmero toda la suerte del mundo en su difícil, y a la vez apasionante, andadura enológica.
Por
Juan Antonio Fernández Peris

SERRANIA DEL TURIA, FINCA LA SALADA

En esta nueva colaboración para Serranos y Rurales quisiera retomar el tema de la agroalimentación como motor económico de La Serranía del Turia. Y qué mejor forma que dando a conocer a una empresa especialista en la producción, la transformación y la distribución de frutas y verduras: FRUILOMAR S.L.

(1) Logo FRUILOMAR S.L.Se trata de una empresa del sector hortofrutícola cuya actividad abarca la producción, la transformación y la distribución de frutas y verduras. Con más de 40 años de recorrido. Nació en la década de 1970 como una pequeña empresa hortofrutícola situada en el antiguo Mercado de Abastos de Valencia, abarcando en su actividad desde la producción hasta la comercialización de frutas y verduras, pasando por la recolección y manipulación de las mismas.

(2) Antiguo Mercado de AbastosEl 16/09/1997 se constituye legalmente con el nombre de FRUILOMAR, S.L., bajo la actividad CNAE (6431) de “comercio al por mayor de frutas y hortalizas”, estableciendo su domicilio fiscal y oficinas en MERCAVALENCIA, la mayor plataforma de distribución agroalimentaria de la Comunidad Valenciana. Su objeto social es <<La compra, venta, importación y exportación de toda clase de frutas y verduras. El cultivo y la producción, transformación y almacenamiento de frutas y verduras>>.

(3) MERCAVALENCIACuenta además con un moderno almacén hortofrutícola ubicado en el término municipal de Villar del Arzobispo (Valencia), y próximo a las Bodegas de Vanacloig (Chulilla), centro neurálgico de la actividad económica de la empresa. Y para la venta minorista FRUILOMAR, S.L. cuenta en la calle Maximiliano Thous de Valencia con Fruterías del Túria, un establecimiento de dedicado a la venta al consumidor de frutas, verduras, hortalizas y demás productos agroalimentarios, tanto de producción propia como de terceros. Además, Fruterías del Túria ofrece también reparto a restauración.

(4) Fruterías del TuriaEntre sus productos habría que destacar los cítricos (clementina, naranja); el kaki; y fruta de hueso (paraguayo, albaricoque y melocotón); además de sus apreciadas calabazas. FRUILOMAR, S.L. los comercializa bajo sus propias marcas, bastante conocidas dentro y fuera de nuestras fronteras, gracias a su esfuerzo continuo con la calidad: Mica© para las calabazas, Diamond© para el kaki y Tyris© para las frutas.

(5) MARCASEn la actualidad, FRUILOMAR, S.L. ha iniciado la comercialización directa de sus frutas de hueso ya envasadas en supermercados (personalmente los he podido comprar en CONSUM, desconozco si en otros establecimientos también estarán a la venta). Hasta el momento se están comercializando con un atractivo envoltorio melocotones y paraguayos con un peso neto de 900 gramos, y donde entran varias piezas de fruta según tamaño de las mismas.

(6) PESO y ENVASELos envases son pequeños cestillos cubiertos con una hoja de plástico transparente. En cada una de sus cuatro esquinas aparece impresa en colores la frase “Del campo a su mesa”, el nombre de “Serranía del Turia – FINCA LA SALADA”, la marca “Tyris” y un dibujo con la Senyera.

(7) ILUSTRACIONESLos he probado, y puedo asegurar que su calidad es excelente, notándose claramente que el tiempo entre la recolección y la puesta a disposición del consumidor final es corto, con lo que la fruta se ha recolectado en su punto de madurez. Se cumple con su eslogan “Del campo a su mesa”.

(8) MelocotonesHoy en día en que la globalización impone sus reglas en los mercados, y parece que los únicos canales de comercialización deben ser a nivel mundial y siempre por grandes corporaciones, también hay lugar para empresas, medianas y pequeñas, que apuestan además de por la exportación por los clientes de proximidad. Los productos locales comienzan a estar de moda y su utilización como marca resulta interesante comercialmente hablando.

(9) Paraguayos
Para concluir, hacer mención de que lo más importante de todo esto es el hecho de que una empresa comercial ya consolidada como FRUILOMAR, S.L. , decida dar valor añadido a parte de su producción de fruta utilizando el nombre de SERRANIA DEL TURIA como reclamo para vender sus productos al consumidor final. Ese es el camino a seguir…

Por
Juan Antonio Fernández Peris