QUEREMOS SER TU ABUELO

Entendí, desde hace años, que el desarrollo de cualquier idea, profesional o personal, alcanzara un mayor grado de satisfacción cuando implicas cierto grado de sentimiento, cierto grado de cercanía, y por qué no un cierto grado de responsabilidad.

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En otros artículos, escribí sobre la importancia de desarrollar proyectos en zonas rurales que pertenezcan a los mismos vecinos; serán grandes ideas o sencillas ideas, pero serán ideas que se desarrollan con el espíritu y el cariño del lugar donde se quieren implementar.

Hoy utilizo este blog como un mero divulgador del proyecto que se está poniendo en marcha en la Coop. Vinícola San Antonio Abad, de Alcublas. También lo utilizo con el fin de remarcar el compromiso que deberíamos de tener con esta iniciativa. Esta iniciativa nace desde la cercanía, representado un gran número de agricultores, y defendiendo un producto nuestro. Un proyecto que se inicia desde nuestro pueblo.

Realmente, este proyecto ilusiona. El nombre ya nos deja mucho que entrever “Queremos ser tu abuelo”. La Cooperativa propone desarrollar un centro divulgador del aceite de oliva, mediante la creación de una almazara visitable. Una almazara que auné el conocimiento y la cultura del aceite de oliva, y que nos permita transmitirlo de abuelos a hijos.  Nos invita a crear un lugar de dinamización del entorno rural, de su producto y del amor hacia aquellas cosas que nos identifican.

Uno de los rasgos importantes es la cercanía, pero no es el único; el otro es,  la implicación. El proyecto tiene su partida desde un punto de vista social, que busca dejar a un lado la sobriedad propia de los proyectos empresariales y llama a implicarte, a formar parte de esta idea y a colaborar. Aquí, ahora, te están diciendo: “ayúdanos a llevar esta idea acabo, implícate con nosotros en buscar el desarrollo de este proyecto, forma parte de él”. Una de las peculiaridades de este proyecto es su forma de financiación, mediante aportaciones colectivas, crowdfunding. Una forma inclusiva, participativa y social, que nos permite involucrarnos activamente en su culminación. Aportaciones dinerarias, de los interesados que tienen dos finalidades. La primera es hacerte partícipe de la realización de esta idea, una parte de tu aportación, irá a su financiación convirtiéndote en mecenas del proyecto. La segunda son una serie de recompensas que dependiendo de tu aportación, incluirá una botella de aceite, una visita guiada por la almazara, un desayuno, una comida, etc.

Me hago eco de un proyecto sencillo y ambicioso. Un proyecto que describe quiénes son: 500 agricultores, que trabajan a diario para obtener los mejores frutos. Además, te invitan a colaborar con ellos y en su entorno, del cual están orgullosos. Buscan, a través de su almazara visitable y su aceite de oliva, impulsar la economía social, dinamizar su entorno rural, fijar población, atraer visitantes y habitantes. Un proyecto que nace aquí, para desarrollarse aquí y en el que te piden que te impliques.

Tenemos la oportunidad de empezar a cambiar esa sombra de abandono y soledad que afecta a zonas rurales. Tenemos la oportunidad de cambiar las palabras de “tenemos que hacer algo” por “estamos haciendo algo”. Hoy tenemos la oportunidad de implicarnos, y con nuestro apoyo colaborar y formar parte de algo.


Adjunto la página web, así como las páginas de la Cooperativa en redes sociales, y el vídeo de lanzamiento del proyecto https://www.youtube.com/watch?v=c7eYPgcIfPI&t=12s

www.QueremosSerTuAbuelo.com

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Carlos

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CUANDO NO PODREMOS MÁS, PODREMOS CON TODO

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Se ha de plantear el futuro en positivo y, es por esta razón, que las personas que estamos actuando a favor de nuestra comarca, procuramos ver siempre el vaso medio lleno o, bastante lleno. Una actitud positiva ante las cosas y ante la vida, nos hace creer en una comarca, la nuestra, que dispone de grandes potenciales.

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Acueducto Los Arcos, Alpuente. Foto M. Ibáñez

Unos grandes potenciales, la mayor parte de ellos sin desarrollar, debido al consuetudinario olvido que estas tierras y estas gentes han padecido en los últimos ochenta años. Primero debido al golpe de estado  franquista que dejó a demasiadas personas en las cunetas y los barrancos; más tarde con su represión de cuarenta años, que sumió en el olvido y en el silencio a demasiada gente y, últimamente, con una democracia trasnochada, herencia del dictador, que lo dejó atado y bien atado con el Borbón.

Por las referencias que nos remiten los serranos y serranas con residencia en Cataluña, sabemos que, aquel pueblo puede volver a abrir la puerta de una democracia más consolidada. Ya lo hizo durante los últimos años de la dictadura con las manifestaciones multitudinarias en las que se pedía, “libertad, amnistía y estatuto de autonomía” y, ahora, vuelve a protagonizar la vida política peninsular con el “volem votar” y “no tenim por”.

Asistimos, desde la comarca de la Serranía del Turia, a un nuevo amanecer en el que, las reivindicaciones de los pueblos, vuelven a resurgir con cierta fuerza y, por ello, conviene que nuestros políticos más próximos –el gobierno valenciano sin ir más lejos—procure atender las de nuestras gentes.

Necesitamos atención sincera, no atención a distancia. Hace falta que los planes para esta comarca sean eficientes y eficaces, sin recovecos, dinámicos y que se presenten en cualquiera de los pueblos de nuestra comarca (no es necesario presentarlos en la Eliana) la Serranía dispone de buenos marcos para cualquier cuadro que se quiera pintar.

Resulta imprescindible atajar la fuga de población y cauterizar el envejecimiento de esta comarca valenciana, abocada al precipicio de la inanición cultural, social, económica e incluso política. No es la primera vez, ni será la última –por desgracia—que acentuamos esta realidad. Nuestra comarca está “tocada” y bien tocada.

Cada día con mayor frecuencia, nos sentimos la Laponia valenciana. Con unos transportes de pena que fomentan la utilización del vehículo privado y, quien no disponga de el por edad o por otra circunstancia, se ve obligado a invertir cuatro veces más tiempo para resolver cualquier “papeleo” o acudir a los especialistas médicos.

Con una nula atención al desarrollo del monte y de nuestra agricultura, anclada en los años setenta del siglo pasado y sin posibilidad de engancharla al tren de la ecología y del respeto a la tierra, por falta de atención y de proyecto de gobierno.

Un total olvido de nuestros jóvenes, los catapulta hacia el abandono de los pueblos, puesto que los proyectos como nuevos emprendedores, se topetan contra la falta de Internet, los cortes frecuentes de corriente eléctrica y el inmovilismo de una sociedad que, con demasiada frecuencia, suele interpelarlos con el clásico y conocido “ande vas tu?”.

Ahora que se mueven aires de primavera y que un nuevo amanecer apunta en el horizonte político, siempre y cuando el Estado no equivoque el sentido de la marcha con mayor represión y con más policía, es el momento de hacer ver al gobierno valenciano la necesidad de actuar sobre estas tierras y estas gentes que necesitan de su atención de manera conjunta y no mediante dos mancomunidades que van a su bola. En la unidad y la cohesión está la fuerza, pero siempre nos han querido disgregados.

En esta comarca vivimos poca gente, pero nuestra diáspora nos hace más grandes y más fuertes. Ha llegado la hora de las tierras de interior porque, puede pasar que –como dice el poeta de Burjassot—cuando no podamos más, será el momento en que lo podremos todo.

AFIANCEMOS EL TALENTO JOVEN DE LA SERRANÍA

Un objetivo básico para nuestro futuro como serranos es relanzar la Marca de Calidad Territorial común para toda la comarca, homologada por la Marca de Calidad Territorial Europea (“Calidad Rural”) e incorporada a dicha red, basada en la calidad económica, social y medioambiental de este territorio, reforzando su identidad y sentido de pertenencia.
original.

Recientemente he leído que una joven posgraduada en Educación Social ha presentado un proyecto de creación de viviendas tuteladas en Andilla. Ante la imposibilidad de una residencia de tercera edad optan por esta solución para una atención digna a sus mayores. Todo un claro ejemplo del aprovechamiento del talento joven de la Serranía. Ello me ha hecho pensar que afortunadamente surgen buenas ideas, aunque de manera aislada, pero cuesta mucho que aparezca algún proyecto puramente comarcal.

Ahí es donde entra el afianzar el concepto de Calidad Territorial como aspecto aglutinador para el desarrollo equilibrado y armonioso de nuestra comarca.

Una Calidad Territorial que abarque todos los ámbitos en los que sobresalimos en la Serranía: desde lo agroalimentario hasta el turismo. Por hablar de turismo, es una pena que todavía sean una minoría los establecimientos que cuenten con algún tipo de marca o figura de calidad y, por tanto, es evidente que queda mucho por hacer en el sector turístico de la Serranía para ganar en una mayor calidad y atractivo. En nuestra comarca la materia prima existe en abundancia para ofertar buenos productos de turismo variados y de calidad: rural, cultural, naturaleza, aventura… Sin embargo su comercialización es la gran asignatura pendiente. Y ésta podría mejorarse bastante si existiera una cierta estructura organizativa comarcal, no burocrática, que aglutinara al empresariado del sector para así poder presentarse ante los consumidores de manera más eficiente y coordinada, teniendo en cuenta lo globalizado y competitivo que se presenta el mercado turístico en la actualidad. Por no hablar de nuestros productos agrícolas y nuestra gastronomía.

Los jóvenes tienen que tomar la iniciativa. Como suele decirse, la unión hace la fuerza…