YA SON CUATRO AÑOS DEL INCENDIO DE ANDILLA-ALCUBLAS

Estos días se cumple el cuarto aniversario del incendio forestal que arrasó la casi totalidad de la masa forestal de los términos de Andilla y Alcublas. Amargo aniversario.

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Ladera quemada tras incendio de Alcublas 2012

Poco a poco nos vamos recuperando, aunque sea a fuerza de olvidar. Olvidar la masa forestal que teníamos y que perdimos en unos días. Ya no vale la pena el enumerar los miles de hectáreas que ardieron, los miles de árboles que se quemaron y los pocos que han sobrevivido a estos cuatro años. Dicen los optimistas que de toda crisis surge una oportunidad, pero en esta ocasión me cuesta muy mucho el encontrarla. Hemos tirado a la basura cuatro importantísimos años que podrían haber servido para concretar qué política forestal debemos tener en nuestros términos. Cuatro años son mucho tiempo para planificar y abordar las actuaciones necesarias.

¿Pero qué hemos hecho desde entonces? Más bien poco: la madera quemada continúa en gran parte en el monte formando paisajes fantasmagóricos que conforman un perfecto caldo de cultivo para las plagas, siendo también el mejor combustible en caso de algún nuevo incendio. Los pinos que nacieron tras el desastre crecen de forma anárquica pues nadie ha entrado a intentar esclarecerlos, por lo que la competencia natural acabará con muchos de ellos. Afortunadamente no han habido fenómenos graves de erosión gracias, en gran medida, a los antiguos bancales que jalonan muchas de las laderas.

La anterior administración pública valenciana incumplió sus programas de ayudas y sus pocas actuaciones forestales fueron más estéticas que prácticas. Todo un desastre. Los nuevos dirigentes autonómicos vinieron hace unos meses a ver las zonas afectadas, como si un simple paseo por la tierra en su día quemada lavara conciencias. Hace unos días se reunieron los ayuntamientos afectados para plantear iniciativas. Muchos gestos pero pocas realidades. Las realidades y las necesidades van por otro camino.

Echando la vista atrás me viene a la cabeza una larga lista de buenas propuestas que quedaron olvidadas: potenciar el pastoreo con incentivos económicos como mantenimiento de cortafuegos y de áreas concretas de actuación. Creación de un vivero forestal de especies autóctonas gestionado desde el voluntariado e implicando a los niños en edad escolar. Empleo de calefacción producida por biomasa en edificios público de Alcublas…

Pero todo ha quedado en el olvido. Una mezcla de olvido y opacidad. La plataforma creada tras el incendio en Alcublas (Plataforma Alcublana por la Recuperación del Entorno) solicitó hace aproximadamente un año al Ayuntamiento de Alcublas mediante documento con registro de entrada información sobre temas relacionados con el incendio. Estado de las ayudas concedidas a los agricultores. Cantidades económicas donadas tras el incendio: cuantía económica de las mismas y su titularidad. Personal contratado por el ayuntamiento con relación a medio ambiente. Estado del contencioso con la empresa extractora de la madera. Cantidades económicas recibidas desde la administración autonómica o estatal.

¿Respuesta municipal? El silencio más absoluto, no hubo respuesta. Cuando un ayuntamiento no da información a sus ciudadanos cuando estos la demandan (uno de los derechos básicos de la ciudadanía), denota que algo falla. O que algo deben o quieren ocultar. Política casposa, a mi entender. Y mientras tanto, el monte se autogestiona como puede. Al contrario que otros, el monte siempre cumple.

 

INCENDIOS, CENIZAS Y OTRAS HISTORIAS

Dicen que cuando vas cumpliendo años tu memoria a largo plazo se agudiza. Recuerdo siendo yo muy pequeño lo que mi padre me contaba al cruzar el puente de Santa Cruz de Moya, sus vivencias en el gran incendio que asoló el entonces llamado pantano del Generalísimo.

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Estaba recién llegado de la mili, y con su Lambretta 150 fue testigo de aquel descomunal fuego. Contaba cómo las piñas ardiendo cruzaban de lado a lado el pantano alimentando el fuego con rapidez. No quedó nada. Las brigadas trabajaron con ahínco pero fueron incapaces de controlar al monstruo. Hoy en día, sin embargo, es el mayor pulmón verde cercano a nosotros.

Cada vez que paso por allí cumplo siempre la misma rutina: paro el coche nada más entrar al puente de Santa Cruz, me asomo a comprobar si el Turia baja con barro (es lo habitual), respiro hondo, miro el paisaje y recuerdo a mi padre.

También recuerdo las jornadas de pesca junto a él en el Turia. Pescando truchas con mosquito para luego, algo incomprensible para un niño, devolverlas de nuevo al río. Conocer los espárragos, el por qué del nombre de “la cuesta de los muertos” a una pista forestal entre Chelva y Calles, aprender, en definitiva, a amar nuestro territorio.

“El monte siempre cumple”, decía enseñándome varios pimpollos que crecían plácidamente a la sombra de un pino piñonero.

La semana pasada estuve paseando por el monte que ardió hace ya cuatro años en los términos de Alcublas y Andilla y recordé las palabras de mi padre. Miles de pequeños pimpollos luchan por abrirse camino entre la maraña de madera quemada. Muchos de ellos morirán en el empeño, otros conseguirán crecer pero muy pocos podrán convertirse en verdaderos ejemplares propios de su especie. Las lluvias del último mes han conseguido teñir de verde todas las laderas dándoles un bonito aspecto. Antiguos bancales que hace años ya dimitieron de sus labores agrícolas cumplen con su cometido de mantener la tierra y evitar erosiones irreconducibles. El monte siempre cumple.

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Pero, ¿nosotros estamos a su altura? El monte pensará que lo hemos dejado sólo, que nadie vela por el. Miles de toneladas de madera quemada, árboles caídos y paredes abancaladas destruidas conviven con su intento de resurgir. Las palabras de los que nos gobernaron cayeron en saco roto, las palabras de los que ahora nos gobiernan van por el mismo camino. ¿Tan difícil es ayudar al monte? Desde entonces se han aprobado planes de acción forestal, se ha hablado de reordenarlo, de potenciar especies autóctonas, se han hecho congresos forestales, pero…

Nos empeñamos en darle la espalda al monte, pero le exigimos que la caza abunde en sus dominios, que las setas cumplan con su compromiso anual, que nos deje estrenar en él nuestros todoterrenos pero, a cambio, no somos capaces ni de recoger lo quemado.

Son ya cuatro años, pero todo sigue igual.

 

Enrique Domingo

 

SEIS PISCINAS NATURALES DONDE BAÑARSE EN LA SERRANÍA

Este verano tienes la oportunidad de disfrutar de días de baño en plena naturaleza. Para ello hemos seleccionado seis piscinas naturales de La Serranía que bien pueden ser la excusa perfecta para pasar unos días en nuestra comarca. Ven, no te arrepentirás.

1.- LA RUTA DEL AGUA DE CHELVA: LA PLAYETA Y EL MOLINO PUERTO
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La Playeta, Chelva

La Ruta del Agua de Chelva es un itinerario turístico de trazado circular, que combina naturaleza y cultura en un agradable paseo de aproximadamente tres horas de duración con áreas de descanso. En el trayecto no nos abandona el rumor del agua de las numerosas fuentes, lavaderos, acequias y sobre todo del río. Se inicia en la Plaza Mayor de Chelva y está perfectamente indicado con paneles indicativos.

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Ruta del Agua, Chelva

Junto al área recreativa del Molino Puerto se encuentra La Playeta, un paraje singular del río Tuejar, donde sus cascadas y remanso lo convierten en lugar ideal para el baño. Recibe su nombre de la arena de arrastre acumulada en la orilla. El encajonamiento del río aguas arriba y la abundante vegetación, forman rincones de gran belleza cuya toponimia refleja su origen árabe: Olinches, la Mozaira, Orán…

En sus inmediaciones encontramos los restos de un antiguo molino de época medieval, que se mantuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo XX.

2.- LA PLAYA FLUVIAL DE BUGARRA
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Playa Fluvial de Bugarra

Junto al río Turia y rodeada por los montes de Chiva y Chulilla disponemos de un entorno natural envidiable, en la población serrana de Bugarra, de abundante arbolado y aguas cristalinas. La “playa fluvial” de Bugarra se encuentra en la partida de La Palmereta, donde un pequeño azud de piedras ayuda a que se forme un amplio lago, permitiendo que la corriente del Turia se detenga momentáneamente para tomar un baño refrescante. El lugar está habilitado con bancos y mesas y un pequeño parque infantil.

En un fabuloso entorno entre montañas y en la ribera del Turia podrán acampar, practicar senderismo, piragüismo, mountain bike y cualquier deporte al aire libre. En Bugarra el Turia hace magia creando una bonita playa fluvial, una de las pocas de la provincia de Valencia. Merece la pena acercarse a Bugarra.

Rio Turia a su paso por Bugarra

Río Turia a su paso por Bugarra

Actividades que se realizan:

    • Piragüismo
    • Alquiler de Piraguas
    • Entorno privilegiado para la práctica de deportes de bicicletas mountain bike
    • Escuela de pesca gestionado por el club privado de pescadores deportivos
    • Entorno ideal para el senderismo
3.- LA FUENTE DEL SEÑOR, ANDILLA
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Fuente del Señor, Andilla

Andilla, población perteneciente mayoritariamente al periodo jurásico, configura un territorio de alta montaña con alturas de más de 1000m. sobre el nivel del mar en un tercio de su superficie, con una rica variabilidad de paisajes y de lugares con hermosas vistas panorámicas. Su red hidrográfica pertenece en su mayor parte a la cuenca del Turia, destacando los recursos permanentes del barranco de la Barchesa y del río Andilla, que atraviesan la Hoya de Andilla y numerosos manantiales de aguas puras y cristalinas: fuentes Bardés, la Ponza, la Gallarda, Fontsomera, el Cañuelo…

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Fuente del Señor

Cabe destacar entre todos sus recursos hídricos la Fuente del Señor, con una majestuosa caída de agua a la poza de aguas cristalinas. La ruta de acceso desde Andilla está perfectamente señalizada y junto a ella hay una zona recreativa.

 

4.- BARRANCO DEL BERCOLÓN, TUEJAR
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Barranco de Bercolón, Tuejar

Siguiendo por la CV35 en dirección a Ademuz, y apenas 1 o 2 kilómetros al pasar Tuéjar, hay que desviarse a la izquierda siguiendo el cartel que indica “camino de Zagra” hacia la pista forestal que, sin abandonarla en ningún momento y tras alguna revuelta, nos deja junto a un puente sobre el río Turia donde se puede aparcar el coche. Cruzando el puente sobre el Turia nos encontramos con unas puertas con verja metálica que cruzamos llegando a una explanada por la que continuamos hacia delante hasta llegar a una nuevo claro en el que la pista por la que venimos gira a la derecha y un camino sigue recto. En este punto buscamos por la izquierda un senderillo que se interna en la vegetación y nos lleva a cruzar el riachuelo.

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Cascada de Bercolón, Tuejar

Siguiendo el sendero que asciende un poco llegamos a un punto en que parece bifurcarse debiendo aquí seguir por la izquierda. Más adelante la senda se estrecha y asciende para nuevamente abrirse después hasta llegar frente a una gran roca, pasando aquí por su derecha.
Aquí ya se escucha el rumor del agua de forma que continuamos siguiéndolo debiendo sortear algún que otro risco antes de llegar a la primera poza que recibe el agua de la cascada de Bercolón. Aunque el agua, incluso en verano, está más que fría, como recompensa todo aquel que se atreva a zambullirse y nadar hacia la cascada podrá meterse en la gruta escondida que hay tras la cascada.

 

5.- PISCINAS DEL RÍO SOT, EN SOT DE CHERA: CHARCO EL GRUÑIDOR
Rio Sot a su paso por Sot de Chera

Río Sot, a su paso por Sot de Chera

Con una longitud de 12 km. aproximadamente, el río Sot pasa por el término municipal de Sot de Chera de Oeste a Este y nace en el paraje conocido como Las Fuentes siendo afluente del Turia por la derecha. El Río Sot cruza el municipio y pasa a escasos metros del mismo, de curso regular y encajado en un sistema rocoso logra que se formen atractivos y bonitos paisajes como el paraje de Las Fuentes, donde nace el río; La Canal, donde el río forma unas balsas naturales, de gran belleza, rodeadas de frondosa vegetación y de los restos del acueducto romano que lo cruza y que en la antigüedad permitía llevar el agua a un lado y a otro del río aprovechando el paso de la acequia. A pocos metros del núcleo urbano, cruza el río que se aprovechó para embalsarlo y crear así unas piscinas naturales aptas para el baño y muy visitadas tanto por los vecinos como por los turistas.

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Piscinas Río Sot

Este gran espacio público que en invierno se utiliza como un agradable paseo y en verano es una zona apta para el baño, siendo uno de los principales recursos turísticos del municipio haciendo que a lo largo del año sean numerosas las personas que se acercan a disfrutar de este agradable paraje, conocido popularmente como “Charco El Gruñidor”.

 

6.- “EL MOTOR”, GESTALGAR
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El Motor, en Gestalgar

Gestalgar se encuentra situado a unos 50Kms. De Valencia. El término municipal limita al Norte con Chulilla, al oeste con Siete Aguas, Chera y Sot de Chera, al sur con Chiva y Cheste y al este con Bugarra. Por el noroeste penetra el rio Turia y discurre encañonado entre su abrupta sierra, originando zonas de interés paisajístico. El valle se abre a la altura de la población y forma una vega fértil que se prolonga hasta salir del término, donde el Turia sigue su curso. Aunque son pocos los datos acerca de los orígenes fundacionales de la villa, se cree que es de origen romano, siendo llamado GESTE que significa “tropa a caballo”. En el margen derecho del río Turia estaba la población de ALGAR, de origen árabe. En el siglo VII lo árabes unifican ambas poblaciones en una sola, dándole el nombre de Gestalgar o Chestalgar vulgarmente dicho.

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Zona de baños en Gestalgar

La zona de baños recibe este nombre pues es donde se canalizaba el agua potable. Es muy recomendable acercarnos a la zona de baños llamada “El Motor” y disfrutaremos de las aguas tranquilas y remansadas del Turia. Recordarás  El Motor por sus aguas frías donde sentirás una sensación de relax inolvidable gracias a las aguas del Río Turia.

No sólo se puede disfrutar de un buen baño en una piscina, aprovecha la oportunidad que te ofrece La Serranía con sus piscinas naturales, ríos y pozas donde bañarse, en contacto con la naturaleza. Es un placer y una oportunidad única.

INCENDIOS, CENIZAS Y OTRAS HISTORIAS

Dicen que cuando vas cumpliendo años tu memoria a largo plazo se agudiza. Recuerdo siendo yo muy pequeño lo que mi padre me contaba al cruzar el puente de Santa Cruz de Moya, sus vivencias en el gran incendio que asoló el entonces llamado pantano del Generalísimo.

PG02

Estaba recién llegado de la mili, y con su Lambretta 150 fue testigo de aquel descomunal fuego. Contaba cómo las piñas ardiendo cruzaban de lado a lado el pantano alimentando el fuego con rapidez. No quedó nada. Las brigadas trabajaron con ahínco pero fueron incapaces de controlar al monstruo. Hoy en día, sin embargo, es el mayor pulmón verde cercano a nosotros.

Cada vez que paso por allí cumplo siempre la misma rutina: paro el coche nada más entrar al puente de Santa Cruz, me asomo a comprobar si el Turia baja con barro (es lo habitual), respiro hondo, miro el paisaje y recuerdo a mi padre.

También recuerdo las jornadas de pesca junto a él en el Turia. Pescando truchas con mosquito para luego, algo incomprensible para un niño, devolverlas de nuevo al río. Conocer los espárragos, el por qué del nombre de “la cuesta de los muertos” a una pista forestal entre Chelva y Calles, aprender, en definitiva, a amar nuestro territorio.

“El monte siempre cumple”, decía enseñándome varios pimpollos que crecían plácidamente a la sombra de un pino piñonero.

La semana pasada estuve paseando por el monte que ardió hace ya cuatro años en los términos de Alcublas y Andilla y recordé las palabras de mi padre. Miles de pequeños pimpollos luchan por abrirse camino entre la maraña de madera quemada. Muchos de ellos morirán en el empeño, otros conseguirán crecer pero muy pocos podrán convertirse en verdaderos ejemplares propios de su especie. Las lluvias del último mes han conseguido teñir de verde todas las laderas dándoles un bonito aspecto. Antiguos bancales que hace años ya dimitieron de sus labores agrícolas cumplen con su cometido de mantener la tierra y evitar erosiones irreconducibles. El monte siempre cumple.

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Pero, ¿nosotros estamos a su altura? El monte pensará que lo hemos dejado sólo, que nadie vela por el. Miles de toneladas de madera quemada, árboles caídos y paredes abancaladas destruidas conviven con su intento de resurgir. Las palabras de los que nos gobernaron cayeron en saco roto, las palabras de los que ahora nos gobiernan van por el mismo camino. ¿Tan difícil es ayudar al monte? Desde entonces se han aprobado planes de acción forestal, se ha hablado de reordenarlo, de potenciar especies autóctonas, se han hecho congresos forestales, pero…

Nos empeñamos en darle la espalda al monte, pero le exigimos que la caza abunde en sus dominios, que las setas cumplan con su compromiso anual, que nos deje estrenar en él nuestros todoterrenos pero, a cambio, no somos capaces ni de recoger lo quemado.

Son ya cuatro años, pero todo sigue igual.

 

Enrique Domingo