DÍAS DE VENDEMA EN LA SERRANÍA

Era viernes por la noche y mientras estábamos cenando al calor del foguer mi padre nos contaba los planes para la mañana siguiente.

En la radio se escuchaba De España para los españoles, un programa musical que el viejo
Telefunken emitía en onda media al que mis padres eran asiduos por su afición a Manolo Escobar y a Sara Montiel.

Los planes para el día siguiente eran claros concisos, había que madrugar puesto que nos esperaba un día duro de vendema tanto a mi hermano como a mí, a pesar de tener los dos menos de doce años en aquella época ya eramos todo unos hombres.

Prácticamente a las nueve de la noche ya estábamos durmiendo con los cual a la mañana siguiente escuchábamos el trajín que se formaba mucho antes de amanecer, el sonido del macho comer garrofas mientras mi padre le ponía los aparejos antes de salir al pajar para
engancharlo al carro, os preguntaréis, ¿cómo el mulo en casa?, pues sí era lo más común junto con un cerdo que teníamos en una pequeña porcatera al cual se engordaba con sobras de la comida para luego la matanza. Supongo que también os preguntaréis, ¿donde estaba el servicio en tan acogedor palacete?, pues ya os lo podéis imaginar, nuestras necesidades las depositábamos en un hueco que hacíamos entre la paja del corral casero y todo mezcladito con los excrementos del macho y del puerco abonaban nuestros campos.

Sonaba el carro por la calle de ripio mientras mis tíos y mi abuelo ya habían llegado a casa, mi madre preparaba las fiambreras con embutido de la matanza y patatas, muchas patatas, mientras nos gritaba, ¡chiquillos arriba que ya está el padre con el carro!, suponéis bien el desayuno de leche con Cola-Cao era corto.

Ya de camino hasta el bancal mi padre iba andando delante de la caballería mientras mi abuelo todo eufórico él llevaba los ramalillos como si de capitán de barco al timón se pusiera. ¿Encima del carro?, mi abuelo, mi madre, mis dos tíos, mi hermano y yo, hora y media de camino hasta el bancal y también hasta ver los primeros rayos de Sol de octubre.

Una vez llegábamos había que encender una buena hoguera para entrar en calor y mantenerla encendida hasta bien entrada la mañana puesto que la escarcha o en el mejor de los casos el rocío hacían que la uva te mordiese los dedos como negándose a ser arrancada de la cepa. Mi abuelo se encargaba de organizar la logística poniendo tres lonas en diferentes sitios del bancal donde abocamos la uva de nuestras cestas de mimbre que la mayoría de veces nos chorreaba el mosto pegajoso por los hombros.

Hasta que al fin llegaba el mediodía, bueno eso según decía mi abuelo que miraba el Sol y colocando los dedos de una forma extraña en el horizonte exclamaba, ¡chiquillos es la una y no me voy ni cinco minutos!, aquello era una fiesta, mi madre sacaba las fiambreras
para calentarlas en el rescaldo del fuego que estaba ardiendo durante todo el día, un pan sabroso eso si negro que ella misma masaba y luego cocía en el horno la Valenciana y las sardinas que a mi no me gustaban porque estaban muy saladas pero que mi abuelo se ponía como un kiko al mismo tiempo que se empinaba la bota de vino y de vez en cuando a escondidas de mi madre nos daba un trago, luego normalmente por las tardes acababa cortandose con el oncete pero como tenía soluciones para todo se meaba la herida y la taponaba con una hoja de la cepa mientras se reía enseñando los tres dientes que le quedaban, se hizo de ochenta y nueve años.

Estaba atardeciendo y el bancal vendemado, la uva en los tres montones y las porsaqueras de las abejas revoloteando para degustar el rico mosto, mi abuelo ya ha enganchado el macho al carro y se van a casa con mi madre y mis tíos, seguro que llegarán bien entrada la noche, mi padre mi hermano y yo nos quedamos a esperas de que venga el tractor de la bodega, no recuerdo sí era un Fordson o un Ebro de lo que estoy seguro es que era azul.

Cuando llega ya bien entrada la noche el tractorísta le dice a mi padre, ¡sí no se pisa no cabe toda en el remoque!, con lo cual es el mejor momento de la jornada, mientras ellos están cargando el remolque yo estoy encima de él pisando la uva a la luz de la Luna y de los tristes faros del tractor.

No sé a que hora descarguemos en la bodega ya que ni estaba mi abuelo ni había Sol y en aquella época los relojes solo estaban en Suiza, lo que sí sé es que como al día siguiente era domingo mi madre nos bañaba en una cerrá con agua calentica del foguer, estrenemos pantalón de pana con rodilleras de unos primos míos que se les habían quedado pequeños.

  • Texto anónimo enviado por un colaborador de Alcublas.

EL FUTURO SE ESCRIBE EN FEMENINO

La marcha progresiva de las mujeres de los territorios rurales de España, especialmente las más jóvenes, supone un grave problema para la sostenibilidad del medio rural. Desde un punto de vista económico, toda la literatura consultada coincide en que las mujeres son imprescindibles para conseguir un verdadero desarrollo rural sostenible y para evitar la lacra de la despoblación, quizá el mayor problema al que se enfrentan nuestros pueblos.

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La presencia de las mujeres en el medio rural tiene un efecto cohesionador, y es el principal factor para luchar contra el gran envejecimiento de la población rural y la fuerte masculinización, dos causas directas de la despoblación, según todos los expertos. Los valores intangibles que aportan las mujeres en el medio rural van acompañados de su fuerte peso a nivel de diversificación económica. Este tipo de estudios sirven para empoderar, valorizar y dar una consideración justa al papel de las mujeres en el medio rural, imprescindible para el futuro de éste, pero solo son el comienzo de una verdadera conciencia de igualdad de género incondicional. Desde el punto de vista económico, ya hemos analizado el papel fundamental que cumplen las mujeres como dinamizadoras de los territorios rurales, a través de los Grupos de Acción Local y las Redes Territoriales, y por propia iniciativa. Entre los datos más relevantes, destaca que la inmensa mayoría de las empresarias rurales (79%, prácticamente 8 de cada 10), son autónomas que apuestan por desarrollar ideas de negocio que proporcionan servicios o bienes inexistentes en sus territorios, lo que tira por tierra todas las consideraciones sobre dependencia de la mujer emprendedora en el medio rural. Desde que comenzó LEADER hace más de 20 años, las emprendedoras rurales han contribuido a la diversificación de la economía del medio rural a través de iniciativas que han ayudado a la correcta consecución de las tradicionales labores agrarias, complementando éstas con otras actividades relacionadas, como la transformación y comercialización de productos locales, el turismo rural basado en las experiencias, etc. Las mujeres rurales innovan, y contagian esa innovación al medio rural. Ya hemos visto como el papel de las mujeres rurales empresarias crece cada vez más dentro de las economías rurales. En España, más de la mitad de los emprendedores rurales (el 54%) son mujeres, un dato llamativo si tenemos en cuentan que en el entorno urbano sucede lo contrario: el 70% de los emprendedores son hombres. ¿Qué podemos hacer para seguir poniendo en valor, dignificando y reconociendo el papel de las mujeres como agentes de cambio y de regeneración imprescindibles en el medio rural? En primer lugar, favoreciendo su ascenso a puestos de responsabilidad y facilitando su presencia en órganos de tomas de decisiones (en el anterior capítulo hemos detectado este desequilibrio). Es cierto que la mujer rural siempre va a tener que hacer frente a algunos obstáculos ya mencionados, como la conciliación laboral, pero esto no puede ser excusa para seguir negando su presencia a la hora de tomar decisiones.

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Los datos de las pasadas elecciones municipales revelan que las mujeres querrían poder tener un mayor peso y una mayor participación en el ámbito de la política local en poblaciones con menos habitantes. Las pasadas elecciones municipales revelan que en los pequeños municipios españoles la proporción de mujeres en puestos de relevancia política, como alcaldías y concejalías, va en aumento. Por tanto, pese a algunos avances y mejoras en la situación de la mujer rural, este progreso es, a todas luces, insuficiente. Las mujeres del medio rural necesitan una legislación que las favorezca, que las visibilice, que las haga partícipes del desarrollo que ellas mismas lideran sobre el territorio, pero que no es patente en despachos y foros. Las mujeres rurales han de ocupar puestos de responsabilidad en órganos de gestión y de toma de decisiones; deben estar representadas de forma equilibrada en las mesas sectoriales, en las Juntas Directivas de los Grupos de Acción Local y Redes Territoriales, en los Comités de Seguimiento del Marco Nacional y de los Programas de Desarrollo Rural, así como en todas las instituciones vinculadas a la Red Rural Nacional; deben impulsar Grupos de Trabajo específicos, organizarse, sindicarse, hacerse oír; deben utilizar a su favor las nuevas tecnologías para ayudar a reducir esta brecha, así como formarse constantemente para tener así siempre herramientas para defenderse contra estas desigualdades estructurales e inherentes a las sociedades tradicionales e históricamente patriarcales. Conseguirlo es tarea de todos. El aumento progresivo de la participación de la mujer en puestos de toma de decisión ha influido y está influyendo positivamente en la dirección del cambio cultural y social en curso, de tal forma que la existencia de voces femeninas en el seno de los partidos políticos y en el sistema representativo tiende a romper con la diferencia acerca del papel de las mujeres en la vida pública (DIZ&LOIS). Del presente informe se desprende que todavía hay mucho trabajo que hacer y las propuestas son amplias y diversas para todos los agentes implicados en hacer que la participación generalizada de la mujer, tanto en dirección como en gestión, sea una realidad en nuestro país. Entre todos se puede conseguir un avance que será bueno para las mujeres, pero también para el sector empresarial, para la administración y para la sociedad.

Estudio de diagnóstico de situación y factores que inciden en el acceso de las mujeres a los órganos de decisión y gestión de los Grupos de Acción Local (GAL) asociados a la Red Española de Desarrollo Rural (REDR), en el periodo 2007-2014.

LOS MOLINOS DE ALCUBLAS

Desde Serranos y Rurales queremos desearos un 2016 acorde a vuestras expectativas. Y para comenzar el año hemos preparado un pequeño artículo sobre uno de los símbolos de nuestra comarca: los Molinos de Alcublas.

Foto Rafael Llatas

Los molinos de Alcublas se hallan situados en la cumbre del cerro de su propio nombre desde donde tenemos una vista íntegra de la localidad de Alcublas y su llano. Son ingenios movidos por la fuerza del viento destinados en su origen a la molienda de la harina (molinos harineros).

Sobre estos molinos tenemos noticias desde la conquista del rey Jaume I (s. XIII), aunque los alcublanos, más tardíos, fueron construídos entorno al siglo XVII y utilizados hasta entrado el siglo XX.

Los molinos de Alcublas son del tipo de torre de techumbre giratoria. Se trata de una edificación alta y cilíndrica realizada con mampostería, con una cubierta cónica construida probablemente con madera. El interior presenta una distribución de tres plantas con funciones distintas:

En la primera habían dos accesos, comunicando por medio de una escalera con la planta superior. En esta estancia se ensacaba la harina, sirviendo al mismo tiempo para guardar mulas.

En la segunda planta había una cámara con un gran ventanal en la que se limpiaba el grano y en la que se guardaban los lienzos de las aspas y los utensilios de la molienda.

En el nivel superior se encontaban las piedras de moler y la maquinaria, con una cubierta cónica móvil donde se dispone un eje o arbol que sostiene cuatro aspas rectangulares.

Estos molinos podían ser de propiedad privada, aunque lo habitual es que estuviesen arrendados en régimen de explotación, como es el caso de los alcublanos. De su funcionamiento se encargaba el molinero, especialista que cuidaba de mantener la tolva con grano mientras hubiere suficiente cereal y un viento uniforme, continuo y sin grandes ráfagas.  En estas condiciones se podía proporcionar alimento rápido a la población de Alcublas, llegando a molerse entorno a 1.000 kg de cereal diario.

SECCIÓN TIPO DEL MOLINO ALCUBLANO

PRIMERA PLANTA: Se conservan las puertas de entrada y algunos peldaños de la escalera de acceso a la planta superior.

SEGUNDA PLANTA: Se conserva la ventana abierta sobre la puerta y una gran alacena construida en el muro, donde se guardaban diferentes aparejos del molino.

TERCERA PLANTA: Apenas conserva restos. Era la estancia principal, la sala de moler, donde se disponen los mecanismos protegidos por una cubierta cónica de maderaque descansa sobre un anillo móvil que descansa en un muro. En ella era imprescindible la presencia de:

1.- Las “aspas” son una estructura de madera sobre la que solían colocar unas lonas (velas) para potenciar la acción del viento.

  2. La “rueda catalina” recibía la energía transmitida por las aspas por medio de una pieza de madera resistente conocida como “eje del molino”. Esta apoya en su parte superior en un sillar en forma semicircular, la “piedra bollega” y, en la parte posterior, por otro sillar con todas sus caras planas, excepto la superior, donde aparece una escotadura en su mitad en forma de media luna: “la piedra rebote“, ambas con señales evidentes del roce producido por el contacto de las aspas.

3.- La “linterna” es un mecanismo que, desde la rueda catalina, transmite la fuerza de las piedras de moler.

4.- Las dos piedras de moler son, la “piedra solera” y la “piedra volandera“. Estas piedras molían el grano que bajaba desde la tolva a través de la canaleta. Dos grandes vigas de madera, denominadas “marrano”, sustentan toda la maquinaria de la planta superior.

atardecer-en-los-molinos-alcublas

Atardecer en los Molinos. Foto CHUSA MOLINA

Sin duda “El Qujote” convirtió a los molinos manchegos en los más conocidos universalmente, a pesar de que su presencia en otras zonas de España (alejadas también de los cauces fluviales) fue – como en nuestra Comunidad – muy importante, pues junto a los de Alcublas podemos resaltar los de Gátova y Xàbia.

Esperamos que, tras esta breve explicación, veamos nuestros molinos como algo a preservar y de los que nos sintamos orgullosos.