CLARO QUE INFLUYE CATALUÑA

a la solana

De vez en cuando, hay personas, conciudadanas y conciudadanos nuestros, que aportan ideas para publicar en esta columna que gentilmente nos permite publicar Peña Ramiro. En esta ocasión, he de manifestar que desde el primer dia del mes de octubre, han sido más que menos, las que en la Serranía me han hecho la misma pregunta: ¿Qué piensas sobre la independencia de Catalunya?

La Serranía Valencia

Foto M. Ibáñez

Los acontecimientos discurren a tal velocidad, que seguramente cuando aparecerá esta opinión, habrán pasado cosas que enmendarán lo que aquí se manifiesta. Pero a pesar de ello, he de decir, sin pelos en la lengua, que todos los pueblos del mundo deben tener la posibilidad de decidir su futuro y de proclamarse independientes que aquellos otros de los que consideran que no respetan ni sus normas, ni sus costumbres, ni su cultura.

Dicho esto, quiero subrayar que cuanto protagonice Cataluña, nos afectará en mucho al conjunto de pueblos, cillas y ciudades que configuramos el País Valenciano y nuestra comarca en particular. No se puede olvidar que aquel territorio situado al norte del rio Senia, representa la acuarta parte del producto interior bruto del conjunto del Estado y que nosotros, sufrimos una financiación en calidad de sumisión, que deberíamos hacer todo lo posible por intentar cambiar cuanto antes mejor.

En la actualidad, los valencianos y valencianas, disponemos de una renta per cápìta de un 12% inferior a la media del conjunto del Estado y si se mira en clave de l comarca de la Serranía, esta cantidad baja en dos puntos porcentuales. Esta situación la provoca el claro maltrato en la financiación procedente del gobierno central, sumada al agujero originado por el “partido podrido” mientras ha gestionado nuestras cuentas.

La Serranía siempre hemos hecho de farolillo rojo del conjunto del territorio valenciano, que ha ocupado el vagón de cola de las inversiones provenientes de Madrid. No debemos olvidar tampoco que para el régimen presidido por el golpista general, nosotros siempre hemos sido los vencidos y que, posteriormente, esta tendencia se ha mantenido a pesar de ser el granero de votos para que M.Rajoy siga discriminándonos.

La recentralización política que impone el presidente español actual, la involución cultural a que somete el gobierno de Mariano y las limitaciones que atenazan la política de Montoro a los ayuntamientos, no nos permite salir de esta difícil situación en la que nos encontramos.

Al País Valenciano, a los serranos y serranas, siempre nos ha influido y mucho lo que se vive al norte relativo a la cultura, la economía, las costumbres y las formas de entender la vida. Con una Cataluña independiente, la Serranía lo será menos, porque en estas cuestiones, siempre se producen las corrientes de flujo y reflujo, de acción y de reacción.

Pero no por ello se ha de tener miedo a nada y todavía menos a los efectos que puede producir la libertad de un pueblo que se ha sentido olvidado, recortado, cercenado y oprimido, desde hace más de tres siglos y por injusto derecho de conquista. Estoy convencido que, a pesar de todo, por encima de todo, viviremos, porque nuestro talante suele ser superador de zancadillas y problemas.

Ezequiel Castellano i Moreno – Maestro y periodista

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ASTROTURISMO EN ARAS DE LOS OLMOS

Hoy se ha celebrado una reunión en Aras de los Olmos con agentes del sector del astroturismo de la Comunitat Valenciana.

astronomia-aras-de-los-olmos

El astroturismo es un producto turístico que puede contribuir a dinamizar espacios rurales, ya que, es precisamente en estos espacios donde más fácilmente se puede observar un cielo limpio, sin contaminación lumínica.

Uno de estos cielos limpios es el de la Serranía, concretamente el de Aras de los Olmos, que junto a Titaguas, Alpuente y la Yesa, han recibido la distinción de Reserva Starlight que otorga la Unesco.

Ser Reserva Starlight no es cosa de poca importancia ya que esa distinción la ostentan sólamente nueve espacios más en todo el planeta. Evidentemente existen más espacios que podrían obtener la certificación si lo pidieran pero hay que otorgar el mayor valor a estos municipios, por su trabajo en conseguir dicha distinción.

¿Y para qué sirve esto? Yo diría que para mucho más que para atraer interesados en la astronomía, puesto que estos ya son conscientes del valor del observatorio de Aras y de la gran labor científica que desde allí se hace desde hace años.

Sirve para dotar a un territorio de un valor común, y muy valioso, para que sus vecinos lo conozcan, valoren, y difundan.

Para que los niños del Alto Turia conozcan al dedillo el nombre de estrellas, constelaciones, planetas… Para que todo aquel que llegue a Titaguas, a Aras, a Alpuente o a La Yesa se entere de que ha entrado en un lugar PRIVILEGIADO, donde mirar al cielo con un telescopio te puede hacer disfrutar de una experiencia increíble, donde existe la posibilidad de que un astrónomo te haga partícipe de su conocimiento y entusiasmo por la astronomía mientras te alojas en un hotel o casa rural, donde se celebren eventos a lo largo de todo el año en relación con la astronomía, donde se dé facilidades para acoger reuniones y congresos sobre la materia, donde se ofrezcan paquetes combinados de viajes para extranjeros, excursiones de un día para aquellos que están en la playa o en la ciudad de Valencia, tan cerca, donde se ofrezca la posibilidad de conocer la riqueza paleontológica, botánica, natural, gastronómica, patrimonial de la comarca y más allá.

Que estos municipios sean el punto de origen para hacer visitas a Galáctica, en Javalambre, que aunque sea en Aragón está a un tiro de piedra…

Todo esto se consigue con empeño, con ganas, con conciencia de que hay que aprovechar las fortalezas de tener un territorio rico en biodiversidad y en un cielo envidiable, involucrando a todo el mundo, reduciendo la intensidad lumínica, asociando esfuerzos, sumando voluntades, y apoyándose en quienes ya están trabajando en ello, ¡que ya son unos cuantos!.

La promoción turística, la comunicación, la formación, se puede asumir desde otras entidades, pero la ilusión, el empeño y la laboriosidad está en el territorio, creo yo.

Rosa Molins

Técnico en Turismo.

UNA COMARCA RICA, PLENA PERO CON BAJA AUTOESTIMA

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Aunque olvidados históricamente, se ha de proclamar a los cuatro vientos que nuestra comarca, la Serranía del Turia, es una región rica y plena, con grandes capacidades y muchos valores por explotar. Pero también hemos de asumir que somos un pueblo con un nivel de autoestima más bien bajo.

serranos y rurales

Foto M. Ibáñez

Siempre pensamos que los forasteros son mejores y que en “el reino”, la gente es más que nosotros y de otra manera. Efectivamente, tal y como se piensa en muchos pueblos de nuestra comarca, en “el reino” la gente es más espabilada; sí, más espabilada. Entre otras cosas, porque siempre han estado –históricamente- en la zona de los vencedores.

Del “reino” nos llegan las normas, las leyes, los decretos, los planes, los proyectos, las propuestas e incluso algunas actividades generales que se desarrollan en nuestros pueblos. De este mismo lugar nos llegó la última gran idea (disponer de dos mancomunidades) con el fin de dividir todavía más nuestros anhelos.

Pero los más viejos y las personas más mayores del lugar saben que en esta comarca nuestra hay una riqueza inconmensurable en el terreno medioambiental, paisajístico, cultural, histórico y patrimonial, en definitiva. La Serranía continua siendo un granero real, pero también una alacena de ideas que en demasiadas ocasiones se quedan atrapadas por estas tierras.

A poco que se promocione el movimiento asociativo de nuestros pueblos, encontraremos grandes ideas y propuestas como las que se realizan en Alcublas, Aras, Chelva, Tuéjar, Titaguas, Alpuente, Andilla, el Villar (en menor grado)…ocho o más puntos de referencia clave para el desarrollo del conjunto.

El día en que el movimiento asociativo progresista de esta comarca se ponga a trabajar al unísono, el grado y calidad democrática aumentará exponencialmente; la necesidad de abrirla política a la participación plena, no encontrará obstáculos; el cambio social, económico y cultural se abrirá paso por entre las posiciones inmovilistas que todavía perduran por estos territorios.

Una vez más, sigo pensando que se ha de fomentar y estimular nuestra comarca y se ha de hacer mediante el asociacionismo de todo tipo. No vale reproducir únicamente amas de casa o hogares del jubilado. Hay que pensar en sistemas de agrupación que defiendan intereses específicos y que persigan objetivos diferentes y dispares, capaces de ser interlocutores válidos ante los poderes públicos.

EL TURISMO Y LAS COOPERATIVAS AGROALIMENTARIAS

El pasado 25 de octubre participé en una jornada organizada por la Federación Valenciana de Cooperativas agroalimentarias en Dénia. Se trata de una jornada de carácter anual bajo el título de Retos del cooperativismo agroalimentario.

Durante la jornada, se trataron temas de ayudas al cooperativismo y en general a la agricultura y ganadería valencianas y también se trató,- y ahí es donde yo participé-, la incorporación de las cooperativas agroalimentarias al sector turístico o dicho de otro modo, que el turismo se incorpore al cooperativismo agroalimentario.

Incorporar a la promoción turística el producto agroalimentario tiene ventajas

Además, la incorporación del turismo en nuestras cooperativas mediante la organización de visitas o actividades en torno a la misma, puede y debe ser considerado como una fuente de ingresos más de la cooperativa además de un amplio escaparate que puede llegar a nuevos mercados, además de al mercado interno, el valenciano, de forma que se conozca la amplia variedad de productos que ofrece nuestro campo, sus bondades…mejorar el posicionamiento de la marca.

El agroturismo entronca con el desarrollo rural, con el turismo rural, con la búsqueda de experiencias y emociones que nos llevan a elegir un destino u otro en nuestras vacaciones.

Qué hacer, qué visitar, qué comer o qué beber, son algunas de las preguntas que todos, o casi todos, nos hacemos cuando estamos decidiendo visitar un pueblo, una comarca, un destino turístico en definitiva.

La cooperativa agraria puede convertirse, por qué no, en el principal atractivo turístico de un municipio, y puede generar flujo de visitantes, ingresos por compras, comida en el restaurante o en el bar, alojamiento,… en definitiva, consumo turístico, actividad turística.

La visita interpretada a un paisaje agrario es o puede ser una oportunidad de empleo para, para alguien que conozca su tierra, su paisaje. Hacer de su conocimiento una fuente de ingresos, de su afición o de su tradición una empresa…

Pero volviendo a las cooperativas, durante la jornada de Dénia se presentó un práctico manual de creación y desarrollo de producto turístico agroalimentario donde se detallan las posibilidades de incorporar la actividad turística a la actividad de la cooperativa y que está disponible para todos aquellos que quieran, descargándolo de la web de la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana.

No se trata de sustituir una cosa por la otra, pero sí de aprovechar los flujos de visitantes a nuestros municipios y de poder crear puestos de trabajo, que aunque fuera sólo uno, ya sería una razón suficiente.

Copio una de las frases de la introducción del manual que me parece muy elocuente:

Con las visitas (a las cooperativas), los turistas conocen a las personas que hay detrás de lo que consumen, algo que influye sin duda en el proceso de construcción de una mejor imagen, en una mayor predisposición para el reconocimiento y, por ende, a una mayor compra de los productos agroalimentarios de las cooperativas que han descubierto a través de las visitas.

El manual describe el producto, los públicos objetivo, los mercados objetivo, los principales productos para ofertar, las necesidades de infraestructuras para poder ofrecer visitas a las instalaciones, de normativa legal, de comunicación y comercialización…

Y por último una estructuración y descripción detallada de los productos que se pueden ofertar (visita estándar, visita superior, visita premium, eventos…) por parte de las cooperativas.

Eso sí, como concluye el manual, crear un producto turístico requiere de compromiso firme, diagnóstico previo y trabajo a corto y medio plazo.,

No defraudar al cliente potencial del producto agroalimentario, que es el principal objetivo de la cooperativa.

Rosa Molins

QUEREMOS SER TU ABUELO

Entendí, desde hace años, que el desarrollo de cualquier idea, profesional o personal, alcanzara un mayor grado de satisfacción cuando implicas cierto grado de sentimiento, cierto grado de cercanía, y por qué no un cierto grado de responsabilidad.

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En otros artículos, escribí sobre la importancia de desarrollar proyectos en zonas rurales que pertenezcan a los mismos vecinos; serán grandes ideas o sencillas ideas, pero serán ideas que se desarrollan con el espíritu y el cariño del lugar donde se quieren implementar.

Hoy utilizo este blog como un mero divulgador del proyecto que se está poniendo en marcha en la Coop. Vinícola San Antonio Abad, de Alcublas. También lo utilizo con el fin de remarcar el compromiso que deberíamos de tener con esta iniciativa. Esta iniciativa nace desde la cercanía, representado un gran número de agricultores, y defendiendo un producto nuestro. Un proyecto que se inicia desde nuestro pueblo.

Realmente, este proyecto ilusiona. El nombre ya nos deja mucho que entrever “Queremos ser tu abuelo”. La Cooperativa propone desarrollar un centro divulgador del aceite de oliva, mediante la creación de una almazara visitable. Una almazara que auné el conocimiento y la cultura del aceite de oliva, y que nos permita transmitirlo de abuelos a hijos.  Nos invita a crear un lugar de dinamización del entorno rural, de su producto y del amor hacia aquellas cosas que nos identifican.

Uno de los rasgos importantes es la cercanía, pero no es el único; el otro es,  la implicación. El proyecto tiene su partida desde un punto de vista social, que busca dejar a un lado la sobriedad propia de los proyectos empresariales y llama a implicarte, a formar parte de esta idea y a colaborar. Aquí, ahora, te están diciendo: “ayúdanos a llevar esta idea acabo, implícate con nosotros en buscar el desarrollo de este proyecto, forma parte de él”. Una de las peculiaridades de este proyecto es su forma de financiación, mediante aportaciones colectivas, crowdfunding. Una forma inclusiva, participativa y social, que nos permite involucrarnos activamente en su culminación. Aportaciones dinerarias, de los interesados que tienen dos finalidades. La primera es hacerte partícipe de la realización de esta idea, una parte de tu aportación, irá a su financiación convirtiéndote en mecenas del proyecto. La segunda son una serie de recompensas que dependiendo de tu aportación, incluirá una botella de aceite, una visita guiada por la almazara, un desayuno, una comida, etc.

Me hago eco de un proyecto sencillo y ambicioso. Un proyecto que describe quiénes son: 500 agricultores, que trabajan a diario para obtener los mejores frutos. Además, te invitan a colaborar con ellos y en su entorno, del cual están orgullosos. Buscan, a través de su almazara visitable y su aceite de oliva, impulsar la economía social, dinamizar su entorno rural, fijar población, atraer visitantes y habitantes. Un proyecto que nace aquí, para desarrollarse aquí y en el que te piden que te impliques.

Tenemos la oportunidad de empezar a cambiar esa sombra de abandono y soledad que afecta a zonas rurales. Tenemos la oportunidad de cambiar las palabras de “tenemos que hacer algo” por “estamos haciendo algo”. Hoy tenemos la oportunidad de implicarnos, y con nuestro apoyo colaborar y formar parte de algo.


Adjunto la página web, así como las páginas de la Cooperativa en redes sociales, y el vídeo de lanzamiento del proyecto https://www.youtube.com/watch?v=c7eYPgcIfPI&t=12s

www.QueremosSerTuAbuelo.com

Twitter/Instagram : @LaAlcublana

Facebook: LaAlcublana

Carlos

CUANDO NO PODREMOS MÁS, PODREMOS CON TODO

… a la solana

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

Se ha de plantear el futuro en positivo y, es por esta razón, que las personas que estamos actuando a favor de nuestra comarca, procuramos ver siempre el vaso medio lleno o, bastante lleno. Una actitud positiva ante las cosas y ante la vida, nos hace creer en una comarca, la nuestra, que dispone de grandes potenciales.

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Acueducto Los Arcos, Alpuente. Foto M. Ibáñez

Unos grandes potenciales, la mayor parte de ellos sin desarrollar, debido al consuetudinario olvido que estas tierras y estas gentes han padecido en los últimos ochenta años. Primero debido al golpe de estado  franquista que dejó a demasiadas personas en las cunetas y los barrancos; más tarde con su represión de cuarenta años, que sumió en el olvido y en el silencio a demasiada gente y, últimamente, con una democracia trasnochada, herencia del dictador, que lo dejó atado y bien atado con el Borbón.

Por las referencias que nos remiten los serranos y serranas con residencia en Cataluña, sabemos que, aquel pueblo puede volver a abrir la puerta de una democracia más consolidada. Ya lo hizo durante los últimos años de la dictadura con las manifestaciones multitudinarias en las que se pedía, “libertad, amnistía y estatuto de autonomía” y, ahora, vuelve a protagonizar la vida política peninsular con el “volem votar” y “no tenim por”.

Asistimos, desde la comarca de la Serranía del Turia, a un nuevo amanecer en el que, las reivindicaciones de los pueblos, vuelven a resurgir con cierta fuerza y, por ello, conviene que nuestros políticos más próximos –el gobierno valenciano sin ir más lejos—procure atender las de nuestras gentes.

Necesitamos atención sincera, no atención a distancia. Hace falta que los planes para esta comarca sean eficientes y eficaces, sin recovecos, dinámicos y que se presenten en cualquiera de los pueblos de nuestra comarca (no es necesario presentarlos en la Eliana) la Serranía dispone de buenos marcos para cualquier cuadro que se quiera pintar.

Resulta imprescindible atajar la fuga de población y cauterizar el envejecimiento de esta comarca valenciana, abocada al precipicio de la inanición cultural, social, económica e incluso política. No es la primera vez, ni será la última –por desgracia—que acentuamos esta realidad. Nuestra comarca está “tocada” y bien tocada.

Cada día con mayor frecuencia, nos sentimos la Laponia valenciana. Con unos transportes de pena que fomentan la utilización del vehículo privado y, quien no disponga de el por edad o por otra circunstancia, se ve obligado a invertir cuatro veces más tiempo para resolver cualquier “papeleo” o acudir a los especialistas médicos.

Con una nula atención al desarrollo del monte y de nuestra agricultura, anclada en los años setenta del siglo pasado y sin posibilidad de engancharla al tren de la ecología y del respeto a la tierra, por falta de atención y de proyecto de gobierno.

Un total olvido de nuestros jóvenes, los catapulta hacia el abandono de los pueblos, puesto que los proyectos como nuevos emprendedores, se topetan contra la falta de Internet, los cortes frecuentes de corriente eléctrica y el inmovilismo de una sociedad que, con demasiada frecuencia, suele interpelarlos con el clásico y conocido “ande vas tu?”.

Ahora que se mueven aires de primavera y que un nuevo amanecer apunta en el horizonte político, siempre y cuando el Estado no equivoque el sentido de la marcha con mayor represión y con más policía, es el momento de hacer ver al gobierno valenciano la necesidad de actuar sobre estas tierras y estas gentes que necesitan de su atención de manera conjunta y no mediante dos mancomunidades que van a su bola. En la unidad y la cohesión está la fuerza, pero siempre nos han querido disgregados.

En esta comarca vivimos poca gente, pero nuestra diáspora nos hace más grandes y más fuertes. Ha llegado la hora de las tierras de interior porque, puede pasar que –como dice el poeta de Burjassot—cuando no podamos más, será el momento en que lo podremos todo.

AFIANCEMOS EL TALENTO JOVEN DE LA SERRANÍA

Un objetivo básico para nuestro futuro como serranos es relanzar la Marca de Calidad Territorial común para toda la comarca, homologada por la Marca de Calidad Territorial Europea (“Calidad Rural”) e incorporada a dicha red, basada en la calidad económica, social y medioambiental de este territorio, reforzando su identidad y sentido de pertenencia.
original.

Recientemente he leído que una joven posgraduada en Educación Social ha presentado un proyecto de creación de viviendas tuteladas en Andilla. Ante la imposibilidad de una residencia de tercera edad optan por esta solución para una atención digna a sus mayores. Todo un claro ejemplo del aprovechamiento del talento joven de la Serranía. Ello me ha hecho pensar que afortunadamente surgen buenas ideas, aunque de manera aislada, pero cuesta mucho que aparezca algún proyecto puramente comarcal.

Ahí es donde entra el afianzar el concepto de Calidad Territorial como aspecto aglutinador para el desarrollo equilibrado y armonioso de nuestra comarca.

Una Calidad Territorial que abarque todos los ámbitos en los que sobresalimos en la Serranía: desde lo agroalimentario hasta el turismo. Por hablar de turismo, es una pena que todavía sean una minoría los establecimientos que cuenten con algún tipo de marca o figura de calidad y, por tanto, es evidente que queda mucho por hacer en el sector turístico de la Serranía para ganar en una mayor calidad y atractivo. En nuestra comarca la materia prima existe en abundancia para ofertar buenos productos de turismo variados y de calidad: rural, cultural, naturaleza, aventura… Sin embargo su comercialización es la gran asignatura pendiente. Y ésta podría mejorarse bastante si existiera una cierta estructura organizativa comarcal, no burocrática, que aglutinara al empresariado del sector para así poder presentarse ante los consumidores de manera más eficiente y coordinada, teniendo en cuenta lo globalizado y competitivo que se presenta el mercado turístico en la actualidad. Por no hablar de nuestros productos agrícolas y nuestra gastronomía.

Los jóvenes tienen que tomar la iniciativa. Como suele decirse, la unión hace la fuerza…