BAJO LA UMBRÍA DEL ABANDONO

La casa vieja y los gatos. La casa vieja. Los gatos. Una rocha que sube despacio hasta las eras y que en mitad de la pendiente se da la mano con esa soledad que tiene el mismo tono grisenco del que está pintado el abandono de los pueblos.

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Esos lugares que acaban no apareciendo por ningún mapa. Los que terminan no siendo. Las ventanas de las cambras y un poco más arriba el trespol sobre el que se duermen los trastos que no se usan. Aquello que acaba entrando al santuario de la memoria por la puerta falsa del recuerdo. Ese silencio hecho de otros tantos silencios, de cientos, o esa nada que es el escondrijo de las últimas sombras. La quietud. El lado vacío de las palabras no pronunciadas o el de las despedidas. Las plazas desoladas del territorio. El semblante bastardo de los sitios desiertos. Como si los que se fueron se hubieran llevado consigo el sonido rítmico de los pasos. Como si ahora no hubiera otra cosa más que las paredes baldías de lo inhóspito. La penumbra de las despensas hambrientas. Los manchurrones del musgo que nadie limpia. Queda la ausencia. El erial de mil ausencias y el de la despoblación de las calles. Jaulones en los que se cobija apenas la arquitectura solitaria de las telarañas. El eco invisible del viaje para no volver. El hasta nunca de las historias lejanas. Escaleras que ascienden a ninguna parte porque las casas se caen bajo el peso abrumador de los otoños. Y porque la despoblación es un gusano que se les ha enroscado en las tripas de mala manera.

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Hay terrados por los que únicamente se pasea el sol y las gotas anchas de las tormentas. Tendederos de alambre oxidado que han olvidado el tacto de las pinzas y la forma exacta de las camisas. Antenas mancas que son de los tiempos de María Castaña y en cuyas varillas se detuvo la antigüedad sin color del UHF. También pájaros descarados que entran y salen por los cristales rotos. Hay eso. No hay otra cosa. Un amasijo de relojes parados y de alamedas sin caminantes, por los que cada tarde transitan solo los fantasmas prehistóricos de sus habitantes. Soledad. En el tablado en el que antes tocaban los músicos no ves sino un coro mudo de violines: esos que repiten cada madrugada la cantinela triste de la desaparición. Una melodía irremediable. La musiquilla estúpida del se acabó lo que se daba. Las gentes se fueron marchando y ahora no encuentras más que moscas buscando piel y sillas de enea observando las nubes con las patas boca arriba. La geometría de lo inerte.

Hace falta traer personas, más falta aún que plantar árboles. Revivir. Acabar con las voces calladas y con esas puertas cerradas a cal y canto. Llenar las calles de críos antes de que las ratas y los gatos se adueñen de las esquinas y de todas las revueltas de los callejones. No más tarde de que a esos pueblos se los coman por dentro las carcomas y las lluvias de octubre. Hay que hacerlo antes de que se los lleve por delante el olvido o el escamoteo de la historia.

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Demasiado silencio y demasiada tranquilidad. Una afonía que viene a ser como la extinción atrasada de los dinosaurios. La desaparición lenta de los sitios. El quién te ha visto y quién te ve de los lugares. Una sentencia a muerte que se viene cumpliendo desde décadas bajo el decorado melancólico de las partidas. Es necesario que los autobuses suban por las cuestas cargados con las maletas del regreso. Que el morro de los vehículos asome por esos repechos que ponen el acento a las tierras de interior. Que resucite el vocerío de los días de mercado y el soniquete de las fiestas de agosto. Escarbar en el tiempo de otros. Rescatar del olvido las aldeas que han quedado descolgadas del calendario de nuestros días. Salvarlas de la desolación oscura. Sembrar futuro donde se ha hecho fuerte la vejez. Emblanquinar las fachadas y llenarlas del vigor de la recuperación: con nuevos motivos y renovados usos, pero poniendo límites a esa resta criminal. Es tiempo de despertar del mal sueño y dar solución al problema. Tiempo de decir basta y hasta aquí hemos llegado.

AMADEO LABORDA
Autor de la novela “La memoria de tu nombre”.

Pedralba, a 16 de mayo de 2017

CICLISTAS, MOTORISTAS Y OTRAS HISTORIAS

Levamos unas semanas trágicas en nuestras carreteras. Son demasiados ciclistas los que han perdido la vida y eso me lleva a pensar en los riesgos e incompatibilidades de juntar coches, motos, bicicletas y demás, vehículos tan dispares, en una misma vía circulatoria.

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CV-339 dirección Alcublas-Lliria

La Serranía es una comarca muy propicia a las rutas cicloturistas y las excursiones en moto. Carreteras curvadas con relativo poco tráfico, paisajes que contemplar y pueblos con encanto donde hacer una parada para almorzar plácidamente son su principal reclamo. Una de las más transitadas es la CV-339 en su tramo desde Lliria a Alcublas.

La Fardeta, tal y como se conoce de manera popular a la calzada que rodeada de naranjos, almendros y alguna que otra olivera sale de Lliria y termina en la rotonda del pino es la que se lleva la palma en cuanto a tránsito. Los sábados y domingos por la mañana es todo un espectáculo: junto al tráfico habitual, en ella se dan cita los coches de las personas que pasan el fin de semana en Alcublas y pueblos cercanos, motoristas con ganas de oler a goma quemada y trazar curvas imposibles, abnegados ciclistas en búsqueda de coronar el puerto de Alcublas, tractores y otros vehículos agrícolas, personas mayores con motocicletas de poca cilindrada que salen a ojear sus campos, y vehículos de la guardia civil mimetizados y más que ocultos velando por nuestra seguridad. La “tormenta perfecta”.

Una de las características del ser humano es la sensatez, y esta cualidad se va desarrollando con el paso del tiempo. Pero las noticias que aparecen sobre seguridad vial vienen a contradecir esta premisa: la sensatez del conductor de coche es menor que la del ciclista y/o motorista. Me niego a pensar que esto sea así, pero lo fácil es decir que el grande se come al chico.

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Volviendo a la Fardeta, y analizando su trazado, vemos muchas peculiaridades. En primer lugar apreciamos que es una calzada sin arcén, con todo lo que esto conlleva. Las señalizaciones de límite de velocidad están en alguno de sus puntos desfasadas, pues se  contemplan desvíos e incorporaciones que ya no existen. El asfalto vivió mejores épocas y el mantenimiento tanto del mismo como el de sus inexistentes arcenes es nulo. Toda la vegetación que crece en sus márgenes impide la visibilidad completa del trazado,  aumentando así los riesgos. Eso sí, hay placas de carretera cicloturista.

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Con tantas irregularidades no cabe más que utilicemos el sentido común todos los usuarios de esa vía. Que nadie entienda que estas palabras sirven para descargar responsabilidades a los conductores irresponsables, pero deberían cuidarse detalles que hoy por hoy no se cuidan. Lo fácil es echar las culpas al otro y no poner medios para minimizar los riesgos.

¿Para cuando una mejora de la CV-339?

DESPOBLACIÓN, GENTRIFICACIÓN Y FUTURO EN LA SERRANÍA

Josep Montesinos

“Estamos concentrando nuestros esfuerzos y recursos hacia la construcción de ciudades para invertir en lugar de ciudades para vivir. La satisfacción humana se mide en dinero.”  Estas eran las palabras entresacadas de una entrevista a  David Harvey, catedrático de Antropología y Geografía de la City University of New York (CUNY). No tenemos grandes ciudades en nuestra comarca, pero sí la frase puede servir, en parte, para mostrar la situación actual de la Serranía.

1. Disponemos de variados paisajes caracteristicos. Foto Josep Montesinos

Disponemos de variados paisajes característicos. Foto J Montesinos

El abandono secular se estas tierras, la falta de servicios, problemas de movilidad y transporte, cierre de escuelas, despoblación… El modelo neoliberal en el que estamos, supone para estos espacios la etiqueta de ‘no competitivos’ y por ello abandonados a su suerte en esta carrera por el ‘beneficio’.  No obstante ¿puede ser apetecible en algún momento la inversión? ¿? hasta qué punto la inversión externa en la búsqueda de beneficio puede mejorar las condiciones de la comarca?

2. Ruina. abandono y despoblación. Foto JM

Ruina, abandono y despoblación. Foto JM

Una de las soluciones que se ha estado brindando es la inversión en turismo. El turismo es nuestra primera industria a nivel estatal y también puede ser un atractivo para nuestras tierras que gozan de un magnífico entorno medioambiental y patrimonial. Pero evidentemente el monocultivo turístico no es ni con mucho la panacea que lo solucione todo. Y en muchas ocasiones la insostenibilidad del modelo turístico hace que se esté analizando el fenómeno en muchas ocasiones desde una perspectiva negativa (véase lo que está sucediendo en Barcelona, Venecia, nuestras costas…), donde la masificación expulsa a los habitantes al aumentar los precios, destrucción del paisaje, iunsostenibilidad en definitiva del fenómeno. El turismo como monocultivo supone a corto plazo cambios sociales, patrimoniales, económicos en unas tierras orientadas solo para el disfrute de los turistas. Un parque temático carente de vida.

3. La Serranía conserva rincones recónditos de paz y belleza. Foto JM

La Serranía conserva rincones recónditos de paz y belleza. Foto JM

El concepto de gentrificación surge en Gran Bretaña en los años sesenta del siglo pasado, definido por Ruth Glass como: “el proceso por el cual la alta burguesía urbana (urban gentgry) ocupaba y transformaba barrios pertenecientes a la clase trabajadora”. En realidad se trata del poder de cualquier grupo con recursos superiores que consigue expulsar y ocupar espacios de comunidades locales de un determinado lugar. Nuestros pueblos cada vez menos habitados, las aldeas, las casas de campo abandonadas pueden resultar sumamente atractivas para la inversión extranjera y el asentamiento de personas de otras nacionalidades, con precios muy competitivos en comparación con el resto de Europa. Este fenómeno que se ha venido dando en zonas especialmente costeras, pero también de interior (Valle de Ayora, por ejemplo). ¿Es ese otro modelo a apuntar para nuestras tierras? Volvemos a lo indicado más arriba: parque temático, desaparición de la población autóctona, ruptura de la memoria histórica, de los usos y costumbres.

4. Un rico Patrimonio a investiga,restaurar ,conservar y disfrutar. Foto JM

Un rico patrimonio a investigar, conservar y disfrutar. Foto JM

En una reciente entrevista a Sergio del Molino, autor del libro: La España vacía. Viaje por un país que nuca fue, decía: “No hay solución para la despoblación, pero hay que dar respuesta a los que aún viven ahí”. No estamos de acuerdo en la primera parte de la aseveración, pero sí en la segunda. Hay solución a la despoblación, fundamentalmente con que sus habitantes tengan un trabajo que permita una vida digna en el aprovechamiento de nuestra propia realidad en primer lugar: agricultura, aprovechamiento del bosque, ganadería, industria agroalimentaria, industrias sostenibles… , en que exista una buena red de comunicación, en escuelas en nuestros pueblos (quitar la escuela a una localidad es el principio del fin, y que no digan que es un tema económico pues no quiero hablar de algunos aeropuertos, AVEs, autopistas…), asistencia sanitaria…

La segunda parte de la frase habla de ‘dar respuesta a los que aún viven ahí’. Es de ley y justicia, los habitantes de la Serranía pertenecen a una Comunidad Autónoma, a un Estado, a una Unión Europea, en idénticas condiciones que el resto de los habitantes de esos espacios. El primer Patrimonio de un entorno son sus habitantes. En este momento desde las Administraciones Públicas se está volviendo los ojos hacia estos espacios cada vez más despoblados. Es por ello que lo primero que hay que pensar y dar soluciones a los problemas de sus habitantes. Es al mismo tiempo evidente la falta de inversiones públicas, las primeras que deberían aumentar.

5. El primer Patrimonio son los serranos y las serranas (Foto Archivo Vicente Llatas)

El primer patrimonio son los serranos y las serranas. Foto Archivo Vicente Llatas

La Serranía no debe ser el vertedero de la zona urbana costera. Tampoco soy, en absoluto, partidario de convertir la Serranía en un espacio exclusivo para el disfrute de los ‘urbanitas’, donde el vacío poblacional está cada vez más extendido, donde la memoria histórica se pierde con la desaparición de la población local.

 

El presente y el futuro no depende solo de la Administración, también y especialmente las acciones locales y comarcales que deben ser el motor del futuro. Partir de las propias característica locales y comarcales, ver los aspectos positivos, el camino de un crecimiento sostenible, a la colaboración mediante acciones conjuntas. La articulación comarcal es necesaria para compartir, generar, posibilitar servicios, para funcionar como un espacio común y de relación.

La Serranía no debe ser solo un lugar para visitar, sino un espacio para vivir.

 

  • Josep Montesinos i Martínez es Professor Titular d’Història de l’Art, Fac. Geografia-Història de València.

SALVAR LA TRADICIÓN ORAL

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

La cultura se ha convertido, desde el siglo pasado, como unidad de medida del bienestar de los pueblos. En tiempos de nuestros abuelos, quien tenía un libro de las andanzas de los carlistas, decían de el, que gozaba de mucha cultura. Si además se trataba de varios volúmenes y estaba encuadernado en cuero rojo con letras doradas, el grado de cultura rayaba los niveles óptimos. Eso pasaba cuando el nivel de cultura de una persona o de un pueblo, se medía por volúmenes poseídos, por cantidad de letra impresa existente.

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La Mojiganga de Titaguas

En la actualidad, la unidad de cultura por metro cuadrado  no solo sirve para calibrar la inversión realizada en objetos de lectura, representaciones plásticas, esculturas… afortunadamente, este concepto ha padecido una buena mutación y, se entiende por cultura, alguna cosa más que el peso en libros o la ocupación de paredes en obra pictórica.

Una persona es culta, cuando la capacidad de diálogo ultrapasa el que suele ser común dentro del decorado geográfico que le circunda. Se dice de un pueblo que tiene cultura, a aquel que no maltrata a los animales, procura el bienestar de las personas y atiende las necesidades de desarrollo que le resultan favorables.

La cultura es, sin duda, un elemento dinamizador de libertad; un elemento fundamental para conseguir el bienestar social deseado. Así pues, para establecer los criterios que han de regir una política cultural para el siglo XXI, se ha de partir del hecho que la cultura és algo que se genera en la vida diaria de la ciudadanía.

Si la cultura es un bien por sí mismo, la cultura popular procedente de la transmisión oral, supera con creces esta valoración y aporta un rendimiento superior al que suponen muchos libros de texto que invaden la vida y nutren la preocupación de nuestros más jóvenes.

Nadie lo ha manifestado todavía, pero me atrevo a proclamar a los cuatro vientos, que la tradición oral ha aportado y aporta más bagaje cultural  de nuestra comarca, que una buena pila de libros en los que tan sólo se habla de geografías alienas, costumbres foranas o hablas extrañas. Una buena historia recorre, en poco tiempo, siglos de tradiciones serranas.

Que nadie piense que me sitúo del lado de la ignorancia; ni  mucho menos. Los libros ayudan a construir nuestro yo interior y a proyectarnos hacia mundos, situaciones y realidades ignotas, pero la tradición oral tiene un componente muy importante: la cercanía y el calor de las palabras. Debemos salvar esta costumbre.

SERRANÍA SIGLO XXII

Amparo Roger. Chelva

Existen muchas formas de transitar por la vida. Hay quien solo mira el ahora y el momento y mañana “Dios dirá”. Los hay quienes son previsores y ponen las bases para vivir un futuro que puede ser distinto al imaginado.

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Ahillas. Foto Juan Antonio Fernández

De algo similar trata una canción de Silvio Rodríguez (<<Fábula de los tres hermanos>>) en la que se cuenta que un hermano andaba por la vida mirándose a los pies; el segundo siempre miraba lejos y el tercero miraba hacia adelante y hacia atrás.

Para saber cómo acabaron los hermanos, os invito a escuchar la canción.

Cuando pienso en la Serranía me acuerdo de la fábula de los tres hermanos: ¿es mejor mirar el ahora y tratar de solucionar los problemas inmediatos?; ¿miramos al pasado y con el pasado reconstruimos el futuro?; o ¿miramos sólo hacia un futuro lejano?

Esta reflexión es necesaria hacerla porque mientras nos preocupamos del futuro inmediato ya se está teorizando sobre lo que será el siglo XXII, el siglo de la robotización.

Los grandes desafíos sociales que puede traer como consecuencia esta nueva revolución (no sé si llamarla así) industrial está obligando a anticiparse a un futuro que ya está llamando a las puertas.

Si los grandes planificadores están pensando ya en futuro y volviendo a la fábula de los tres hermanos, ¿hacia donde debemos mirar?

¿Miramos los problemas inmediatos?

¿Nos recreamos en el pasado pero sin perder de vista el futuro? o ¿planificamos la Serranía del siglo XXII?

72 PUEBLOS EN RIESGO

El Consell ha creado la Agencia Valenciana contra la Despoblación (AVANT) para luchar contra la despoblación de las zonas rurales de la Comunidad Valenciana, en concreto se citan 72 pueblos con riesgo extremo.

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Aldea de La Almeza, Alpuente. Foto M. Ibáñez

Por lo que se indica, se creará una comisión interdepartamental que incidirá en movilidad, educación, sanidad, trabajo y fiscalidad para frenar este problema que genera desigualdad y sufren «gravemente» 72 municipios. La primera de las medidas estará destinada a proyectos por un importe de 100.000 € que contemplen actuaciones sobre patrimonio artístico, cultural, TIC o relacionadas con el agua.

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Poblaciones Serranas y del Rincón incluidas en AVANT

Lamentablemente la mayoría de los pueblos de nuestras comarcas La Serranía y Rincón de Ademuz aparecen en la lista. Siempre salimos en los rankings equivocados, es nuestro sino.

Llevamos camino de que  nuestros pueblos “cierren” entre semana y “abran” los fines de semana, como si fueran un comercio o un establecimiento turístico. Los pocos residentes serán los “caseros” que cuidarán sus poblaciones hasta las pascuas, agosto o fiestas de guardar.

Sin ánimo de ser pesados, queremos recalcar la necesidad de un transporte público adecuado para nuestras comarcas. Debe ser el punto primero de actuación para esta “operación rescate”. Ya lo hablamos en una anterior publicación en nuestro blog Serranos y Rurales.

  • Fijar población y evitar el despoblamiento.
  • Aumentar la calidad de vida de los ciudadanos.
  • Vertebrar el territorio.
  • Mejorar infraestructuras.
  • Impulsar el emprendimiento.
  • Favorecer la aparición y ubicación de empresas.
  • Aumentar la oferta educativa y cultural.
  • Promover el empoderamiento femenino y la igualdad.
  • Atender eficazmente a los mayores, personas dependientes y discapacitados.
  • Aumentar el atractivo turístico comarcal…

Disponer de un buen servicio de transporte público contribuye a alcanzar todos estos objetivos y, sobre todo, a dar respuesta a una necesidad real, vital para nuestro territorio. Esperemos que en no mucho tiempo, podamos disponer de algo tan básico y esencial como es el servicio de transporte público.

¿QUIERES CONOCER ALPUENTE?

Compartimos las actividades que se realizarán en Alpuente este próximo fin de semana de San Vicente.

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SÁBADO 22, DOMINGO 23 Y LUNES 24
11:00h. Taller para los niños
12:00h. Visita por el Casco histórico
12:30h. Visita al Museo Paleontológico
13:30h. Visita al Museo Paleontológico

OUR PROGRAM FOR NEXT SATURDAY (22nd APRIL)
11:00h. Museum of paleontology (In English)
12:00h. Guided tour of the medieval village (In English)

NOTRE PROGRAMME DE DIMANCHE PROCHAIN (23 AVRIL)
11:00h. Musée des #dinosaures (En Français)
12:00h. Visite guidée du village médiéval (En Français)

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En Alpuente podrán disfrutar de un agradable paseo entre sus calles y plazas con cierto aire medieval. Destacan las casas solariegas con portadas de sillerías decoradas con escudos nobiliarios, sus edificios defensivos, el Castillo (en lo alto del cerro sobre el barranco de El Reguero), las Torres y Muralla de la Villa.

En este recorrido descubrirán pequeños rincones y miradores desde los que observar distintas vistas del valle y los alrededores.

A lo largo del el Casco Histórico encontrarán diversos paneles explicativos sobre algunos de los edificios más emblemáticos de Alpuente.

¿Te vienes a conocer Alpuente?