CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO

Recuerdo hace años, sentados, aprovechándose de la sombra de la morera, a esos hombres con azadas al hombro, con albarcas bien atadas cuatro dedos por encima del tobillo, seguido del dobladillo del pantalón para que no se llenase de tierra.

imagen-1

Muchos de esos hombres ya pasan lo ochenta y, como el primer día, siguen chafando el camino que les lleva al campo. Sus pies duros y sus manos llenas de cayos, su imagen tosca solo se ve contrapuesta con el viso  de sus ojos, que desdeñan la imagen de un hombre con vigor pero sin fuerzas, con ahínco pero sin ánimos.

Cuentan entre ellos el paso de los años, y el cambio de las cosas. Como poco a poco las paredes se vienen abajo y ya no hay nadie que las quiera hacer, y probablemente tampoco sabrían hacerlas. Ven como los pajares, a orillas de las eras en los que tantas tardes han pasado, se han asolado por el peso de estas últimas nieves….

imagen-2

Recuerdan, las sendas  y caminos por las que tantas veces han pasado, volviendo de las bodegas y campos más lejanos, con sus machos y sus enseres. Hoy por hoy la mitad de esas sendas se han perdido, el monte se ha hecho con todo. El incendio de años atrás ha dejado leña a mitad de quemar y millones de pimpollos fruto de aquellas piñas que explotaban antes de arder, aliagas, romeros y carrascas, que se crían con el desenfreno del descontrol. Nadie les marca donde termina el monte y empieza la senda.

Ya nadie limpia el monte, ya nadie controla la maleza, y ya nadie pierde tiempo en cuidar lo que es de todos. Recuerdan, que han ido a plantar pinos, a limpiar monte y a parar el fuego. Recuerdan que ellos, o sus abuelos antes que ellos sacaron a mano la mitad de los caminos que hoy tenemos, hicieron la mitad de las paredes que hoy tenemos, bajaron la piedra para los pajares y sacaron las eras, recalzaron la tierra para hacer una pared y plantar una fila de 7 almendros….y como dicen, con sus manos y sin la mitad de las cosas que tienen hoy en día.

imagen-3

Tal vez, deberíamos pararnos. Empezar a ver cómo están nuestros montes y nuestros pueblos y; como queremos que estén de aquí a unos años. Vivimos ajetreados en el día a día, con las obligaciones y los eventos que hacen que tengamos el tiempo justo para vivir, o incluso ni eso. La verdad es que nosotros vamos a dejar una herencia peor de la que nos dejaron nuestros mayores. Dicen, que somos la generación más preparada y con más medios y capacidades a nuestro alcance. Lo único que tenemos igual que entonces es el tiempo. Así que, ¿estaríamos dispuestos a invertir unas horas de nuestro tiempo a hacer una labor que beneficie a todos? ¿Estaríamos dispuesto a aunar esfuerzos en que el monte tenga el aspecto que debe?  Depende de nosotros exigir, el ayudar y el ofrecernos a recuperar nuestros montes. Debemos ser capaces de canalizar las ideas y los esfuerzos en hechos reales. Debemos invertir nuestro tiempo en dejar un monte, por lo menos, como lo conocíamos.

 

 

INVOLUCIÓN

Ernesto de Miguel. Moonk Asociación Gastrovinícola.

16665057_1194862973944306_295702475012717900_o

En este mundo virtual en el que vivimos lleno de filtros, youtubers, tronistas, influencers y parafraseando a Pancho Campo, bloggers de medio pelo, se está perdiendo lo auténtico, el sabor del producto de “km 0”, los aromas a monte húmedo, los cielos imposibles, el detalle de las cosas, el polvo de estrellas que cierne en nuestro firmamento, los almendros preñados de flor, un melocotón de secano, el rocío de la mañana, el olor a ropa limpia que a modo de banderas cuelgan aun en muchos tendederos de nuestros pueblos, las brumas… esas brumas que a veces nos invaden difuminando nuestros maltrechos montes, el olor a chimenea que los días fríos lo invade todo, noches de silencio que arrullan nuestro sueño solamente interrumpido a veces por el aullido de alguna zorra en celo o en busca de algo que llevarse a la boca, o como dice un amigo druida Patch Brown” ver a las liebres jodiendo al alba como si no hubiese mañana”……

Y todo esto de virtual no tiene nada, es con lo que contamos en nuestra comarca, una involución tecnológica que debemos convertir en nuestra baza, de nosotros depende poner de moda lo auténtico lo primitivo y estar orgullosos de ello, pero para ello necesitamos hacer un alto en el camino y ser capaces de ver cada detalle, cada flor, cada bruma y cada aroma que nos rodea y pensar que este es nuestro legado, vamos a luchar por el.

Salut paisanos!!

UN PASEO POR LA MEMORIA

Una de las cosas que más me gustaba de pequeño cuando llegaba a Alcublas, era acompañar a mi madre, mi abuela, o alguna vecina a la tienda. La más próxima a mi casa era la de la “Tía Margarita”.

img_4379

 

Traspasar la puerta me llevaba de repente a un lugar “mágico”, lleno de cosas interesantes que despertaban mis sentidos. Casi en el umbral, se encontraban las sardinas de bota, dispuestas en aquel recipiente circular, orondas, ordenadas, brillantes, llamativas. Su olor todavía lo recuerdo, a mar y a sal, pero sobre todo a pueblo y a almuerzos entrañables con mi abuelo. En el mismo papel de estraza en el que se envolvían, las chafaba con la puerta, las desescamaba y las desmenuzada con mucha paciencia. Después, añadía un tomate del terreno a pequeños trozos y echaba un buen chorro de aceite del pueblo. Con el pan recien sacado del horno, se convertían en un bocado exquisito que todavía recuerdo.

Aquellos eran otros tiempos, en los que no habían tantas cosas, en los que a los niños no se les preguntaba qué quieres de merendar o de qué te pongo el bocadillo. El tiempo transcurría lentamente y disfrutar de aquellas sardinas se convertía en toda una fiesta.

A mi abuelo y a mí nos gustaban tanto las sardinas que cuando íbamos al monte, nos las llevábamos en el saco de la merienda… y las acompañábamos con uva. ¡Ah! y para beber agua del aljipe…

Probad este almuerzo… Ya me contareis.

LA ÑEVE

Petronila La Churra. La Yesa.

Mientres el recreo escomenzaron a cair los primeras bolisas de ñeve, la refrior era muncha, asina que nus hicieron entrar antes d’hora a l’escuela. A la qu’escomenzó el mestro a darnus la leción, se percató que naide l’hacia muncho caso, namas adonabamos la ventana, inotizaus por isas bolisicas blancas que caiban aspacico. El mestro s’entufó y nus obligó sin muncho esito a atiendele, eran las primeras ñeves d’aquel año, habia ganicas, pos la ñeve era mu inorada por tos nusotros. Pronte jueron muncho más grandizas tar cuar si estuviera esplumando un pollo y avientaran las plumas, tos estabamos mu niervosos, esperando ilusionaus que cuajonara, y d’endurar caindo asina, dicierto lu’haria.

a-walk-in-the-snow

Pu’aquellas añás las diverticiones n’el lugar era mu poquicas, asina, a la c’allegaban las ñeves era una novedá que nus sacaba de lo rotinario, pu’eso los chiquillos inorabamos isos días blancos d’hibierno, pos había muchos juebos que namas podíamos hacelos mientres enduraba la ñeve. Montabamos güenas riñas dentre los zagalicos a bolazos de ñeve, tamien se los aventabamos a las chiquillas que se clisaban y chillaban pro, arrematando nusotros encanau a risión. Pero más que más, lo que nus agustaba era tirarnus por la rocha con un tabletón, anque no toas las ñevadicas valían pa ise menester, pos pa que rulara se precisaba una buena cantidá, lo menos tres u cuatro dedicos. Nus subíamos dos chiquillos cá ves, el tabletón agachaba más y mas escopeteo conforme bajaba la rocha, antonces chillabamos del cliso, munchas veces volcabamos u nus salíamos del camino aparando en el bancal d’abajo, pero nus agustaba tantísmo isa sensación d’aperigro que repitiamos una y otra ves, dica ya no endurabamos más del mal que nus hacia tol cuerpo de los aporreos y la refrior que nus entraba dica los güesos pos chano chano l’humedá iba calando y arrematabamos ameradicos.
A la que salimos a midió día pa’ir a yantar ya’era vidente que sería mu güena isa ñevá, pos acudieron las madres de los más chicutos pa carrialos a casa escopetias, tamien la miya asperaba a que salieramos el hermanico miyo y yo, había replegau a la Teresica, la hermanica nuestra, qu’era la mas chicuta de los tres pos tan apenas tindria cinco años, dentre medias estaba el hermanico miyo Albertico que tinia ocho añicos y yo qu’era el mayor con once. El mestro nus charro que de siguir asina no golvieramos a la tarde y la madre me arreó escopeteo pa que aganchara de la mano al Albertico y enfilamos ascape pa la casa.

driving-snow-1905
Alleguamos a la casa mu alcontentos, con ise atabanamiento que da la joventú, pos no solo cuajonaba la ñevadica, sinos que dencima isa tarde la tendríamos libre para jubar a la esbaradera. Pero pronte me percate que c’anguna cosa acayecia, pos conforme la madre guipó lo alcontentos qu’estabanmos nusotros, se le regiró una cara mu estrania, jué un embolique d’asombro y a la mesma vez d’amuine y entufé.
-Chiquillos, nu’esteis tan alcontentos que con la qu’está caindo, el padre aún anda con el ganau pu’esos montes.
-No s’amuine madre que pronte escampará.
No jué asina, yantamos mu callaicos, la madre adonaba el ventanuco de la cocina de refilón, era mu chicuto y daba al corral, chano chano la ventisca jué enllenando de ñeve el güeco, ya casi no se guipaba ná, antonces las sintimos, eran las campanas de la iglesia.
-Madre, ¿por que pican las campanas?, No paice que clamen a fuego.
-Nu’es a fuego, es a ñeve, tocan pá que los pastores al síntilas acudan ancia el ruido, pos agora mesmo con la ventisca ya no se debe guipar nadica pu’ahi ajuera, ni caminos, ni árboles, ni ná, vienen a cegas dando güeltas sin saber ande estan las casas.
Me clise muncho, de sopetón juí dispierto, lo que tanto había inorau era mu aperilloso, el padre estaba perdió sin asampar golver a casa tar cuar tos los pastores. Chano chano m’amuine más y más, entonces sistimos los truenos, a la contra d’escampar, paicia que la cosa empioraba pro.
-Madre, me voy al corral a ver si allegará el padre.
-Ni se t’escurra salir de casa agora, si asampa allegar a las casas vendrá solo, las borregas no le habrán podido siguir, asina que roguemos a Dios que las haiga cerrau en angun corral pu’el monte, si nos, po’que estén perdías y no se si…
-¿Que quié dicir, qu’espicharán?
– Hay hijo, no sería la vez primera c’acaice isa disgracia n’el lugar, peru’agora l’unico que tengo en la casporra es que el padre tuyo asampe allegar a casa.
No debieron pasar munchas horas pero jueron mu largas, las campanas nus mantenían en tensión, contando el tiempo amuinandunos más y más conforme escomenzaba a cair la tarde, y la foscor pronte allegaría repropiando aún más c’allegara el padre a casa. Picaron a la puerta con rabia, salió la madre escopetiá, era el alguacil.
-Maria, ¿aun nu’ha acudió el hombre tuyo?
-No, aún estamos asperando.
-Solo faltan dos pastores, toa la chente que andaba puel monte está ya n’el el lugar, de c’allegue avisar en la iglesia pa que paren de tocar, voy a ver si asampo allegar a la plaza, c’á ves es más repropiau meniase con ista ventisca, si y’hay midio metro ñeve.
Jué un rato mu ruin, los ojos bien abiertos, casi sin pestañiar, adonando el ventanuco cuasi cubierto de blanco pu’ande ya nu’entraba cuasi luz. Un ruido, nus regiramos ancia la puerta, pero no, era un trueno, s’apagó la perilla de la cocina, tar cuar escaicía cá ves que tronaba, ensiguidica nus quedabamos a foscas sin electricidá, asina que las velicas las teniamos mu a mano en l’alacena.

blow-blow-thou-wintery-wind
Otro esclafido en l’entrada, si, era el padre, al remate allegó a casa y tanto alivio sintimos que los tres corrimos escopetiaus a acarrazalo, anque nus separamos pronte, pos nu’habia costumbre d’amostrar sintimientos. La madre le trajo ropas jutas pa que se cambiara chunto a la lumbre, venía yelau y amerau, no dejaba de temblequiar, asina que la madre echo más leña al sagato y dijo que tenía qu’ir a la iglesia a dar parte.
-Madre yu’iré.
-Chiquillo hace muncha refrior, no quiero que caigas malo, ya voy yo.
-No madre no padezca qu’estamos cerquica, y yo ya soy pro grande.
A la que chafé la calle me clisé muncho, me hundía cuasi dica los chenollos, nu asampaba guipar cuasi na, m’arrime a las paderes de las las casas y juí de memoria contando las casas dica la plaza, asampé allegar a la iglesia, allí endurabamos tres hombres c’a tanda tocaban d’una guisa costante y contina, de que me guipaban no me dejaron ni charrar, el alguacil desiguida me pregunto si ya había acudió el padre miyo, asentí con la casporra y aturaron de tocar.
-Au pues, y’estan tós que se sepa n’el lugar. Dijo el alguacil.
-Amunos a casa antes que se nus tape dica la puerta la iglesia de lo que cai. Charro un vecino miyo. -Chiquillo vente con mi que llevamos el mesmo camino.
Aquella noche sopamos aluzaus por las velicas, el padre nus esplicotio c’habia asampau cerralas n’un corral pu’el monte, dispues al bajar ancia el lugar se perdió y gracias a las campanas asampó allegar a casa. Isa noche al no tener luz no rulaba el aradio, asina que nus chitamos pronte, dinde’l catre se síntian los truenos, angunos mu cerca, ya había guipau lo c’habia en la calle y ya no m’hacia tanto gozo la ñeve, habíamos pasau mu mala tarde asperando amuinaus y clisaus, y anque al remate tos estábamos en la casa, el guipar a los padres tan cavilosos y amuinaus por la ñevá, jué clisandome a mi tamien, las borregas eran de lo que nus manteniamos y agora estaban lejos, aislas n’el monte.
De Mati mañana ya no se sintIa tronar, al abrir la ventana del cuarto miyo, la ñeve cuasi la tapaba entérica, l’ubri de par en par y arempujé la ñeve ancia la calle, antonces con tan apenas las premeras luces del día, adoné una blancor inmensa, tan rusiente que dica paicia aluzar por si mesma, un lugar yelau ande naide paicia ser capable de salir de la casa suya, tar cuar muerto, en silencio. En los tejaus las grotescas crestas sobresalían amenazantes, bajo, las casas casi sin puertas, sepultadas en isa enorme manta yelada. Paralizau adonando l’espectaclo, sintí ruidos bajo, en la calle, escomenzaban los vecinos a asomasen, con palas apartaban la ñeve de las puertas pá asampar salir de las casas, cavilé que nusotros habíamos d’hacer lo mesmo, asina que me vistí escopetiau y baje. La madre había amanau el desayuno y el padre ya carriaba la pala.
-Chiquillo, desayuna mientres limpio una miaja la puerta qu’hemos d’ir al corral ande cerré el ganau.
-Antonces padre, ¿hoy no voy a l’escuela?
-No, hoy m’haces falta n’el monte.
Dispues de desayunar tos, la madre carrió acuestas a la chicuta y s’enfilo pa la escuela con el hermanico miyo de la mano. La chente jué haciendo una sendica con las palas por toas las calles p’allegar a tos los puestos, pos era menester ir a por agua pa los animalicos, allegar a los corrales pá échales de comer, amasar pan, comprar en la botiga, arrematando, endurar vivindo y los chiquillos ande mijor estaban pa no dar pena, era en l’escuela.
Mientres el padre y yo apreparamos la buja, l’echamos una manta dencima y con pellejos de borrega el padre le forró las potas, pos dicia que podían dica yelasen dispues le tiramos dencima la manta el serón y lo carregamos con un par de taleguicas d’orio, las palas, un capazo y una astral. Nosotros tamien nus forramos bien, nus pusimos unos zuecos abarqueros, carriaban la suela de madera y pesaban muncho, peru’era lo mijor pa chafar ñeve. Mientres el padre me tapaba bien con bufanda y gorro allego la madre y nus echo la berienda pos no se sabía lo que nus costaría la faina n’el monte.
En que dejamos la sendica que la chente había escavau y nus adentramos n’el manto blanco me percaté de lo repropiau qu’era andar por dencima la ñeve, Nusotros ubriamos camino y la buja siguia las chafás nuestras, t’hundidas cuasi dica el genollo, asina qu’era menester alzar muncho las garras a cá paso, n’algunos sitios t’hundias muncho más, dica cuasi la cintura, asina que la bujica pu’alli nu’asamparia pasar, era menester recular pá buscar otro camino. Paicia que nu’allegariamos nunca, estaba atobáu, y los pies chano chano se jueron yelando, m’hacian muncho mal, pero era menester endurar, no se guipaba nengún lugar ande reguardarnus, había c’allegar al corral.
-Hay’stá el corral chiquillo.

(c) Perth & Kinross Council; Supplied by The Public Catalogue Foundation

C

Sintimos lladrar al Rufo, el perrico pastor que teníamos, y quel padre dejó allí con l’atajo, ensiguidica las borregas escomenzaron a balar, tar cuar si nus clamaran y s’alcontentaran de sistirnus allegar. P’asampar ubrir la puerta jué menester sacar las palas y apartar muncha ñeve, dispues entramos. Allí, al estar las borreguicas se estaba calentico, asina que s’agradecía estar por fin a cubierto. Les echamos orio en una gamella qu’era nomás un trajo vaciau, se tiraron a menchar con delirio, la buja tamien s’aplicó a menchar, a la c’acoraron el padre dijo c’habia qu’enllenar de ñeve la gamella pa que chano chano se regalara y asina asamparan beber augua las borreguicas. Con el capazo y las palas enllenamos la gamella de ñeve del mesmo escubierto, a la c’arrematamos isa faina, aganchó el padre l’astral y nus enfilamos al monte, drechos ancia unas trabinas, el padre escomenzó a cuertar brancas y dispues dentre los dos las arrastramos al corral. Estaba vencidico, derringlau de tanto bregar con la ñeve, arrastrando brancas pa que las borregas rosigaran anguna cosa verde, el padre se debió percatar de lo mal que lu’estaba pasando y dijo de plegar pá mencharnus la berienda.
Dispues de yantar aún cuertamos mas brancas y se las penchamos pu’el corral a las borregas, al remate el padre dijo de golver a casa. La güelta jué una miaja mijor pos siguimos la mesma sendica de la mañana, el perrico se vino con nusotros y tamien cuatro borregas que estaban paridas y teníamos en casa los borreguicos pasando esmayo.
De qu’entramos al lugar, cerca de las primeras casas nus topetamos a los chiquillos que y’habian salió d’escuela, arrastraban dentre varios un trillo, Albertico tamien estaba con ellos.
-¡Perico!, ¡mira hemos aganchau un trillo!, vamos a l’esbaraera, dicierto rula mu bien.
-Chiquillo veste con ellos si t’hace gozo que ya no t’he de mandar más fainas. Dijo el padre.
-No padre, amunos al sagato que ya he tenio pro ñeves.

LA DESPOBLACIÓN RURAL, ¿UNA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA?

Enrique Domingo.

Según la Wikipedia, la obsolescencia programada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible.

la-almeza-molino1

Aldea de La Almeza (Alpuente). Foto M. Ibáñez

Podríamos utilizar este término para resumir lo que ocurre con la España rural, conceptuando la ruralidad como un producto obsoleto y sin visos de solución. No se trata de redactar un texto negativo y con una visión poco optimista, pero la verdad es que nos lo ponen muy difícil.

captura-de-pantalla-2017-02-08-a-las-13-30-58

Revista SOBERANÍA ALIMENTARIA

Tampoco se trata hoy de intentar dar con la pócima secreta que resuelva todos los males rurales y en particular los de la Serranía pero cuesta mucho digerir que la Administración no levante el pie del acelerador y ahogue todo lo relacionado con nuestro entorno. Nos penalizan con los mismos impuestos que a los urbanos. Intentan con su inflexible legislación que un tendero  de pueblo cumpla las mismas condiciones que una gran superficie. Impiden al labrador hacerse una nave en su terreno porque el plan urbanístico está sin resolver. Y todo ello sin hablar de los recortes: ese autobús que pasaba por el pueblo y que ha dejado de hacerlo, el colegio con amenaza de cierre, la odisea que supone controlarse el Sintron…  No sigamos porque pasamos de lo doloroso a lo sangrante. Lo difícil es no salir corriendo.

Todo esto es un lío. Un verdadero lío. ¿No estará todo programado, calculado de antemano como una obsolescencia programada más?

DUPLICIDADES INNECESARIAS

Ezequiel Castellano – Coordinador del CELS

No estamos para duplicar estructuras o actividades. Los tiempos que corren, precisan de senderos definidos, estructuras serias y actuaciones claras y concretas. Si alguna cosa se necesita en estos momentos para continuar avanzando por el siglo XXI, es la unidad; unidad de acción, unidad de estructuras, unidad de propuestas… pero no visto desde una perspectiva unificadora y monolítica, sino desde la poliedricidad, la transparencia y el diálogo.

carreteraparalela

Viene a cuento esta reflexión, debido a la existencia de doble rasero para medir nuestra comarca. Desde hace unos 30 años, esta dualidad se substanció con la creación de dos mancomunidades que operan sobre el conjunto. La Mancomunidad del Alto Turia está integrada per Aras de los Olmos, Benagéber, Chelva, Titaguas y Tuéjar. Según parece, es una de las más antiguas del País Valenciano y atiende a unos 5.000 habitantes. La Mancomunidad La Serranía agrupa los municipios de Alcublas, Andilla, Bugarra, Calles, Chulilla, Gestalgar, Higueruelas, La Yesa, Losa, Pedralba, Sot de Chera y Villar sumando poco más de 8.000 habitantes.

Son tiempos de unión y de caminar lo más coordinadamente posible y es por esta razón por la que se han de tender puentes para unir las dos mancomunidades en tan sólo una, aunque se mantengan, por razones estratégicas, orográficas o políticas, dos sedes.

No nos podemos permitir continuar caminando a dos velocidades por razones partidistas o partidarias. Se han de establecer prioridades en servicios sociales y bienestar, salud, educación, cultura, patrimonio, agricultura, ganadería y aprovechamiento forestal, medio ambiente, infraestructuras y urbanismo, movilidad y transportes, ocio i tiempo libre, juventud, nuevas tecnologías, actividad empresarial, empleo y trabajo, vivienda, inclusión, migrantes…

La voz de la comarca ha de saberse resumir en una y no en veintiuna, menos todavía si se ejecutan planes y propuestas a dos velocidades. Cada vez son más las voces que dejan sentir este clamor a favor de la unificación de las mancomunidades existentes. Quien subscribe, además, es partidario del desmantelamiento de las diputaciones en favor de las comarcas y, por lo tanto, en esta comarca, se necesita una única voz para conseguir un grado de democracia participativa de mayor calidad.

Se viven momentos decisivos para el futuro y el principal objetivo a conseguir más pronto que tarde, es la confluencia de acción para superar los aspectos menos democráticos del régimen del 78, para construir la segunda transición, que nos ha de llevar a paisajes esperanzadores, próximos y propios.

NUEVOS COLONOS RURALES

captura-de-pantalla-2017-01-31-a-las-22-19-58

 

 

 

 

 

Hola Serranos y Rurales,

El domingo pasado visitamos Alcublas y nos encantó. Fuimos desde Valencia buscando la nieve y, a pesar del caos de tráfico, pasamos un día estupendo recorriendo sus calles. Lo primero que nos llamó la atención fue el ambiente de pueblo que mantiene.

trabajo-mundo-rural

Me llamo Irene, tengo 27 años y soy graduada en Comunicación Audiovisual. Actualmente trabajo para una multinacional holandesa ocupándome de su página web y su imagen corporativa en las redes sociales. Desarrollo mi trabajo en casa, aunque un par de veces al mes viajo a Holanda para reunirme con el responsable de marketing de la empresa.

Mi novio es ilustrador y también trabaja en casa. A los dos nos gusta la vida tranquila, un entorno natural en el que poder salir a correr o pasear con los perros (tenemos dos), la comida sana (somos veganos), los productos ecológicos y respirar aire no contaminado.

Alcublas nos enamoró desde el primer momento y estamos valorando la posibilidad de alquilar una casa y empezar allí nuestra vida en pareja. Antes de comenzar a dar pasos, queremos  despejar algunas dudas y hemos pensado en SERRANOS Y RURALES para recabar información. Ahí van:

  • ¿Alcublas tiene transporte público diario y regular con Lliria? Dado que Liria cuenta con un montón de servicios pero, sobre todo con línea de metro, tener una conexión diaria con esta población estaría muy bien porque nos garantizaría la movilidad.
  • Nos gustaría saber si existe disponibilidad de viviendas para alquilar (¿alguna web para consultar a nivel municipal o comarcal?). En otros lugares de Europa existen bolsas de viviendas en zonas rurales, gestionadas por los municipios o las mancomunidades, destinadas al alquiler social (preferentemente a jóvenes).
  • ¿Existe un “banco de tierras” para evitar el abandono de los cultivos y mantener la economía tradicional? Tenemos dos parejas de amigos que quieren cambiar su forma de vida y se plantean también vivir en un pueblo. Uno de ellos es ingeniero agrónomo y está buscando tierras para plantar vid. Estamos seguros que si disponen de casa y de tierras para cultivar, nos acompañarían.

Lo dejamos aquí, no os queremos agobiar mucho. Hemos leído vuestro blog y ponéis cosas muy interesantes sobre desarrollo rural y sostenibilidad. Gracias por vuestra información, esperamos pronto ser vuestros vecinos. Un saludo. Irene y Jaume.